lunes, 1 de junio de 2020

CONVIVID-19



En el involuntario encierro, si no tienes una buena compañía, donde la cama te quede pequeña “para todas las fantasías” y con la que puedas conversar sobre cualquier tema -mismo que no concuerden- pero que sean capaces de respetar su individualidad, porque ahí _radica la base de la convivencia_ después de haber hecho el amor “el mejor de los ejercicios” Puede, algunas veces llevarnos a la locura.

Si lo dudan, les recuerdo, uno de sus más famosos ejemplo: Van Gogh, que solo tenía una diminuta ventana, los girasoles -como incierto fututo- y sus pinceles siempre despiertos “únicos testigos” de una vida en la que no pudo ahuyentar la soledad de los espejos, ni la negación amorosa de Rachel -a la que nunca fue capaz de pintar- quizás porque ejercía el más antiguo de los oficios, en uno de esos miserables burdeles, de la calle Arlés, al sur de Francia.

Hoy, nos queda siempre la duda, si ella solo lo veía como un cliente, o si se negaba a reconocer el verdadero amor de Vincent, algo que le impediría seguir con su profesión “eso nunca lo sabremos”. Lo único real es que, en su reclusión -se cortó la oreja izquierda- elección, que siempre me ha intrigado, por qué no la otra _pero este detalle se escapa de lo que quiero decirles_.

No piensen que soy un especialista en pintura, ni un crítico de arte, simplemente, en esta situación que estamos forzosamente viviendo, me viene a la mente /castigo de la memoria/ uno de los artistas actualmente más cotizado, a pesar, de que nunca fue reconocido en vida, y murió en la peor de las miserias, con el único consuelo de ver sus pinturas, en aquel tiempo -invaloradas- colgadas en su supuesta locura.

Esas mismas, que hoy, son la mejor garantía cuando la “economía parece incierta” y penden en los “bolsillos de los multimillonarios, en cajas fuertes de bancos, o en los museos más exclusivos, y nunca soñados en su miserable vida.

Si hago esta introducción, es solo porque tengo la absoluta certeza, de que nada se asemeja más a la soledad de la escritura -que un pintor- Pero no se preocupen por esa similitud, no pienso por mi cobardía “no lo intérprete como falta de amor” cercenar ninguna parte de mi cuerpo, además, adolezco del talento, que poseía el dueño del más perfecto de los “AMARILLOS” y tampoco creo que mis humildes textos, puedan en algún momento _mismo póstumamente_ convertirse en best sellers.

Lo que realmente me preocupa, es hasta qué punto puede llevarnos este aislamiento, nunca imaginado y mucho menos deseado. Ya hemos pasado más de dos meses de cautiverio por un insignificante e invisible virus que, aunque no lo queramos, cambiará definitivamente nuestro diario acontecer.

Yo, sin querer menospreciarlos, me refugio en la mujer amo “LAURAmi mundo solo existe en ella, y en estas letras, que pueden parecerles inservibles, pero que me ayudan a tratar de entender, qué está pasando, y cómo será la realidad, cuando salgamos _porque aún soy optimista_ de esta reclusión que, quizás nunca comprenderemos, pero que vino para cambiar radicalmente la forma de como vivíamos anteriormente.

No tengo la menor duda, de que, si no seamos capaces de aprender con esta epidemia, estaremos al borde de la extinción de la raza humana, y quiero dejar -BIEN CLARO- que no soy fanático de ninguna religión, pero creo en algo superior “INEXPLICABLE” porque muchas veces es en lo inverosímil, que encontramos las respuestas a nuestras dudas. Tampoco creo en extraterrestres, ni alienígenas, y menos aún en los que pregonan el apocalipsis como futuro.

Soy optimista por convicción, nací en la peor de las Islas -error geográfico- y después de haber atravesado su horizonte, descubrí, que existe un mundo más allá de las consignas, y que nada, ni nadie pueden impedirme soñar con una armonía pacífica, entre todos los que habitamos este planeta _mal llamado tierra_ y que seamos capaces de reaprender que ninguna virtualidad, puede sustituir el calor de un beso, la alegría real de abrazar un amigo, lejos de esos ficticios emoticones sin pasado.

Si algo bueno -tiene este virus- es que ha rescatado la SAUDADE de una vida real, olvidada al otro lado de esta tecnología que insiste en convertirnos en algoritmos, y en borrar los insustituibles ayeres.

4 comentarios:

  1. Bueno como acostumbras, esos textos tuyos que me llevo a rumiar otras soledades.

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  2. Nos haces reales con cada una de estas palabras, reflexionar que la bondad del corazón es la de interrelacionarse con nuestros amores ( hijos, pareja familia,amigos ) Gracias 🙏 saludos a Laurita 😘

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    1. ESCOMBROS HABLANEROS2 de junio de 2020 a las 15:58

      Tú siempre tan generosa conmigo. Gracias por leerme.

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