En el involuntario encierro, si no tienes una buena compañía,
donde la cama te quede pequeña “para todas las fantasías” y con la que puedas conversar
sobre cualquier tema -mismo que no concuerden- pero que sean capaces de
respetar su individualidad, porque ahí _radica la base de la convivencia_
después de haber hecho el amor “el mejor de los ejercicios” Puede, algunas
veces llevarnos a la locura.
Si lo dudan, les recuerdo, uno de sus más famosos ejemplo: Van
Gogh, que solo tenía una diminuta ventana, los girasoles -como incierto fututo-
y sus pinceles siempre despiertos “únicos testigos” de una vida en la
que no pudo ahuyentar la soledad de los espejos, ni la negación amorosa de
Rachel -a la que nunca fue capaz de pintar- quizás porque ejercía el más
antiguo de los oficios, en uno de esos miserables burdeles, de la calle Arlés, al sur de Francia.
Hoy, nos queda siempre
la duda, si ella solo lo veía como un cliente, o si se negaba a reconocer el verdadero
amor de Vincent, algo que le impediría seguir con su profesión “eso nunca lo
sabremos”. Lo único real es que, en su reclusión -se cortó la
oreja izquierda- elección, que siempre me ha intrigado, por qué no
la otra _pero este detalle se escapa de lo que quiero decirles_.
No piensen que soy un especialista en pintura, ni un crítico
de arte, simplemente, en esta situación que estamos forzosamente viviendo, me
viene a la mente /castigo de la memoria/ uno de los artistas actualmente más
cotizado, a pesar, de que nunca fue reconocido en vida, y murió en la peor de
las miserias, con el único consuelo de ver sus pinturas, en aquel tiempo -invaloradas-
colgadas en su supuesta locura.
Esas mismas, que hoy, son la mejor garantía cuando la “economía
parece incierta” y penden en los “bolsillos de los
multimillonarios, en cajas fuertes de bancos, o en los museos más exclusivos, y
nunca soñados en su miserable vida.
Si hago esta introducción, es solo porque tengo la absoluta
certeza, de que nada se asemeja más a la soledad de la escritura -que un pintor-
Pero no se preocupen por esa similitud, no pienso por mi cobardía “no lo intérprete como falta de amor” cercenar ninguna
parte de mi cuerpo, además, adolezco del talento, que poseía el dueño del más perfecto
de los “AMARILLOS”
y tampoco creo que mis humildes textos, puedan en algún momento _mismo póstumamente_ convertirse en best sellers.
Lo que realmente me preocupa, es hasta qué punto puede
llevarnos este aislamiento, nunca imaginado y mucho menos deseado. Ya hemos
pasado más de dos meses de cautiverio por un insignificante e invisible virus que,
aunque no lo queramos, cambiará definitivamente nuestro diario acontecer.
Yo, sin querer menospreciarlos, me refugio en la mujer amo “LAURA” mi mundo solo existe
en ella, y en estas letras, que pueden parecerles inservibles, pero que me ayudan a tratar de entender, qué está pasando, y cómo será la realidad, cuando salgamos
_porque aún soy optimista_ de esta reclusión que, quizás nunca comprenderemos, pero
que vino para cambiar radicalmente la forma de como vivíamos anteriormente.
No tengo la menor duda, de que, si no seamos capaces de
aprender con esta epidemia, estaremos al borde de la extinción de la raza
humana, y quiero dejar -BIEN CLARO- que no soy fanático de ninguna
religión, pero creo en algo superior “INEXPLICABLE” porque muchas veces es en lo inverosímil, que encontramos las
respuestas a nuestras dudas. Tampoco creo en extraterrestres, ni alienígenas, y
menos aún en los que pregonan el apocalipsis como futuro.
Soy optimista por convicción, nací en la peor de las Islas
-error geográfico- y después de haber atravesado su horizonte, descubrí, que
existe un mundo más allá de las consignas, y que nada, ni nadie pueden impedirme
soñar con una armonía pacífica, entre todos los que habitamos este planeta _mal
llamado tierra_ y que seamos capaces de reaprender que ninguna virtualidad,
puede sustituir el calor de un beso, la alegría real de abrazar un amigo, lejos
de esos ficticios emoticones sin pasado.
Si algo bueno -tiene este virus- es que ha rescatado la SAUDADE de una
vida real, olvidada al otro lado de esta tecnología que insiste en convertirnos
en algoritmos, y en borrar los insustituibles ayeres.

Bueno como acostumbras, esos textos tuyos que me llevo a rumiar otras soledades.
ResponderEliminarGracias Salva, por leerme.
EliminarNos haces reales con cada una de estas palabras, reflexionar que la bondad del corazón es la de interrelacionarse con nuestros amores ( hijos, pareja familia,amigos ) Gracias 🙏 saludos a Laurita 😘
ResponderEliminarTú siempre tan generosa conmigo. Gracias por leerme.
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