Antes de continuar leyendo, es mejor que sepan
que soy políticamente incorrecto. Si ustedes NO lo son -paren aquí-. Ofenderlos
nunca ha sido mi intención, sólo quiero dar mi opinión sobre varios temas ahora
que el mundo está una vez más en medio de una pandemia que amenaza su propia
existencia.
Querría saber dónde está Greta Thunberg, esa niña -que más parece un ventrículo- o una de las gemelas sobrevivientes del genial
filme de Stanley Kubrick “The Shining”, o de esa comedia llamada “The Addams Family”. Ella tan activa antes
del Coronavirus, no sabemos ahora “cuándo más lo necesitamos” cuáles son sus iniciativas para salvar al planeta.
Su silencio es solo comparable a su incompetencia de no saber qué hacer. Será que
se agotó su vacío discurso, o que en este momento al acabárseles sus cómodos viajes
alrededor del mundo, financiados con dinero de esas ONG que hoy también callan
se recluyó de donde nunca debía haber salido.
Yo solo espero que todos esos apoyadores que
forman parte de la segunda persona del plural, y que hasta hace poco se preocupaban
con el medio ambiente -que no es más que la
mitad- con la naturaleza, con las comidas vegetarianas (sin agrotóxicos) con la
vida saludable en el campo hagan algo allende a sus inservibles arengas.
Debo confesar que siempre me dio nauseas sus disertaciones
sobre el hábitat con la que todos esos ecologista se alarman, exigiendo la preservación de las ballenas, y olvidando que
sus hijos viven embobados en sus ciber vidas tan lejana de lo que pregan, plácidamente
en sus países del Primer Mundo _el segundo aún lo estamos buscando_ y tan distantes
de lo que alaban sus despreocupados progenitores “que poco o casi
nada se ocupan de su educación” pues confían en el sistema educacional capitalista
que los educó a ellos y que ahora
tan hipócritamente critican.
Es por ese motivo que su filosofía filantrópica no incluye a su familia.
Mi única preocupación con la naturaleza es cuando
el hombre interviene en ella “soy un animal eternamente citadino”. Las metrópolis
son las junglas donde el desarrollo demostró su superioridad. A pesar de que muchos
de esos ambientalistas nacidos/crecidos en ellas, hoy quieren volver a la incivilización de
sus antepasados.
Mientras más polución “mejor” nada me relaja más
que el metro de San Paulo, ciudad donde pasé la mejor parte de mi vida -en la
hora pico- con miles de personas corriendo de un lugar para otro, empujándose para
llegar primero a sus destinos, ese es el verdadero calor humano -o será sudor humano-.
Como ven soy un admirador de la naturaleza de concreto.
Ser políticamente incorrecto en una sociedad hipócrita
como la nuestra exige mucha determinación, daré algunos ejemplos: fumaba sin importarme
los carteles que lo prohibían, bebo hasta hoy, porque como dijo el gran borracho
y ocasionalmente poeta Vinicius de Moraes: “El Whisky es el mejor amigo del
hombre _es el perro embotellado_ y mientras más conozco a los hombres “aunque
prefiero a las mujeres” más amo a mi perro.
Si todavía están leyendo no piensen que eso es lo
peor. Soy de esa derecha que no se queda en el medio, entre Fidel y Pinochet. Pinochet
“ambos asesinos” pero uno dejó su país a un paso del desarrollo, y el otro ya
saben lo que quedó, de aquello que en algún momento
llamaron “La Perla del Caribe”. Entre Bernie Sanders y Donald Trump -sin
ninguna duda- el segundo.
Y ahora que el mundo está en el cautiverio del
miedo por causa de esa epidemia que nos ha obligado a refugiarnos en lo que antes
para muchos, era solamente una casa/apartamento, donde se iba a comer y dormir,
me imagino qué no saben hacer, en las eternas 24 horas de convivencia. Si mi
permiten un consejo, traten de transformar esa rutina en un hogar, en el más
amplio sentido de la palabra, pues por experiencia propia les digo, que yo desde
hace 2 años descubrí esa diferencia “y vivo en el paraíso” al lado de la más maravillosa
de las mujeres.
Recuerden que en estos momentos poco importa si somos
rojos o azules, porque lo absolutamente imprescindible es el amor, y tratar de salvar
“si aún es posible” a este planeta, que al final es lo único que realmente
nos une.

No dejaste pa nadie. Te quiero.
ResponderEliminarYa sabes, portarse bien no estas con nada
EliminarMuy bueno amigo, comunión contigo, me gustan los animales, disfruto sembrar pero mejor sembrar mis macetas, y darles de comer a los patos de la esquina, junto a un canal.
ResponderEliminarGracias Salva, por leerme.
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