LA IMPIEDAD DE LOS AYERES
La vida es una
hoja de otoño
posando lentamente
en inconclusos espejos,
nada escapa a las
ausencias con sabor a navajas
que degollaron
corderos
el día anterior a
la prohibición de las palabras.
Cómo salvarse de
los ayeres
-agujeros negros-
después de
descuartizar la memoria
en la violenta
cotidianidad de los números.
Todo es
matemática del otro lado de la política
poco importan las
ideologías
cuando el dinero
amanece destruyendo sueños,
recordando que la
impiedad habita
más allá de los
despertadores.
Soy un inútil coleccionador
de silencios,
bicéfalo con
huellas inolvidables
en océanos
preñados de despedidas.
Qué hacer con
esta manía de no-ser
si el atardecer
se desnuda en el mar/ventana
cómplice de los
infecundos recuerdos
que insisten en sembrar
soledades.
LA
CULPA ABSOLUTA
He enterrado relojes en la arena
pero la memoria sobrevive a los naufragios
no habrá mapas para hallar tesoros
en la isla donde el futuro siempre fue una
farsa
destinada a apagar ayeres
más fructíferos que las inacabadas promesas.
Las joyas,
continúan en manos de piratas uniformados
con el mismo discurso
anterior a la muerte de la verdad
cuando la ciudad aún no era pasado
ni la culpa absoluta.
Destruir es una palabra inocente ante tantas
ausencias
después que todo se rompió
ni el sonido de la lluvia alcanza.
Solo queda el mar y la espera.
DEL
OTRO LADO DE LOS RECUERDOS
Luz que huye de mi ser
en la inacabada soledad
territorio habitado por los que no están,
por los que se fueron
-más allá de las fotos-
en esta muerte interminable.
Ausencias que ni la memoria salva,
todo conspira para perpetuar ayeres
-incluso la acida lluvia-
que recuerda el día después del hongo
cuando se instauró la nada
con sus poderes absolutos
destruyendo el misterio de las cosas
que poblaban el jardín de mi infancia.
Ahora todo es pasado
-solo queda un árbol seco-
huérfano de raíces
incapaz de alimentar al fuego
que podría destruir diciembres.



Un inútil coleccionador de silencios
ResponderEliminar...Destruir es una palabra inocente ante tantas ausencias..
ResponderEliminarGracias por estos
..
...Destruir es una palabra inocente ante tantas ausencias..
ResponderEliminarGracias por estos
..
El fuego que podría destruir Diciembres... está claro bardo. Gracias una vez más!
ResponderEliminarQué enorme poeta que eres. El abrazo sólo puede ser gigante.
ResponderEliminarGrande Azu, estoy de regreso por aqui y leerte es siempre un placer. Gracias.
ResponderEliminarQuerido Azuquita,
ResponderEliminarMe han encantado tus poemas tan profundos. Detecto en ellos una mezcla de melancolía y añoranza en "los infecundos recuerdos que insisten en sembrar soledades," en "las inacabadas promesas" y en la "[l]uz que huye de [tu] ser en la inacabada soledad." Me pregunto si los relojes que has enterrado en la arena te han devuelto el aroma de ese pasado para que puedas salvar a tu árbol seco al tejerle nuevas raíces con tu
poesía llena de una luz con la que se que tú sabras alimentar ese fuego con el que te podrás construir nuevos diciembres. Gracias por compartir tu maravillosa poesía. Humildemente te ofrezco de regalo una sonrisa.