A cada diciembre duelen más los recuerdos, las
ausencias, los caminos no concluidos, porque parecemos destinado a andar en
círculos que no llevan a ningún lugar -único espacio para los proscritos- a
tener que recomenzar eternamente las mismas construcciones en diferentes sitios,
siempre alejados de los deseos.
No sé qué pasa con esta vida de paria, quizás
sea el karma por haber asumido la libertad negada al nacer. El riesgo del que
hablan las sagradas escrituras cuando se refieren al pueblo/nación que se lanzó
al desierto en busca de la tierra prometida.
Yo que nací en un lugar de rotas promesas, simplemente
quería un espacio donde cupieran mis imperfecciones -un abrazo que matase toda
la saudade- que apagase los miedos, pero gané consignas vacías de verdades y un
mar como única respuesta.
No me llamo Ulises, ni fui a conquistar tierras
lejanas. Soy un perdedor, un espectro en este océano donde sobrevive el más
cercano a la maldad -el que solo se importa con su sombra- olvidando que el
amanecer vence cualquier oscuridad.
He partido más de una vez, mis pies lloran el
polvo del pasado porque no recuerdan el camino a casa -acaso hubo una casa-
para llamar mía o es otro espejismo en este naufragio de arena. Ya no sé si hilvano
tantas ideas por el eterno cansancio de la espera o porque la añoranza es un
animal insaciable. Ahora el tiempo –eso que algunos llaman experiencia- es solo
un almacén de pérdidas irreparables, de destierros infinitos y de una indestructible
memoria que cuelga como el peor de los castigos.
No quiero más letras, la literatura solo sirve
para acumular dudas en las cenizas de la desmemoria. Deseo parar por aquí, largarlo
todo, pero el reloj no me acompaña, insiste en los mañanas, sabe que soy un
cobarde que niega cualquier violencia. Aunque a veces cuando pienso en mi padre
–siempre lejos en el comunismo- lo que recuerdo es el arma que llevaba en la
cintura, quizás como premonición/solución a esta infinita diáspora.
Tengo cincuenta y dos años y me siento más
viejos que los ayeres, más agotado que Hércules después de todas sus hazañas. Hoy
–que no significa nada - bebo lentamente mi whisky como le corresponde a una
persona que ha marchitado demasiadas soledades, que perdió todos los significados
y que no encuentra el puerto seguro para terminar este viaje.
Si es verdad que hay vida después de los
espejos, solo me queda el silencio porque hasta las palabras huyen de los vencidos,
por eso no se asusten cuando sienta aquel estallido tan cercano a las tragedias
ni tampoco cuando mi ser se diluya en el vacío. En ese momento donde
supuestamente pasamos a otra dimensión, no piensen que me he ido, simplemente
me convertí en un recuerdo.

Querido Javier , amigo que llegó para quedarse.
ResponderEliminarEs entendible que a veces se nos presente la rendición de cuentas de un año a otro .
Me gusta que nos dices , que andas extraviado con honestidad .
Se siente, llega a mí con tu escritura ese aire complejo y neutro que requiere el afán por seguir cuando una persona pierde lo que ha tenido y querido . Cuando le quedan atrás soledades y misterios de tener y no tener .
No puedo identificarme , por muchas razones personales , pero si entenderte , porque hay tanta gente acondicionada bajo tus mismos sentimientos sin embargo no pueden expresarlo y tú lo haces de una forma simple , sin angustias y con el tono peculiar que te caracteriza.
Gracias por desnudarte en tu prosa para otros .
Hay un precio grande para la vida , la muerte y allí vamos todos perdidos y no perdidos .
Continúa tu viaje hasta que Dios quiera pero no nos prives de los Hablaneros , eh ??..
Ania LaO
"sacode a poeira e dá a volta por cima"
ResponderEliminar¡Hermosísimo, flaquito, gracias!
ResponderEliminarDuele tanto el dolor de los amigos..
ResponderEliminarHay algo (o tal vez muchas cosas) en Miami que te quitan energía, ofenden tu talento e insisten en dañarse con su mediocridad intelectual. Para alguien de tu calibre, vives en el sitio equivocado hermano javier Iglesias.
ResponderEliminarComprendo tu dolor, pero no somos ni perdedores ni parias, no le demos tanto poder a quien arruinó nuestro pais. Somos individuos que elegimos el camino de la libertad el cual es duro a veces pero nos permite ser dueños de nuestro destino y eso no tiene precio.
ResponderEliminarJavier Iglesias, es que eres un hombre muy sensible tú, yo te entiendo. No hasta el punto de ser parias. Pero sí te entiendo en mucho de lo otro que dices. Y Comento aquí con Dago que tienes una bella prosa.
ResponderEliminarHermoso! pero tú no eres un perdedor, tú eres un POETA!
ResponderEliminarLos poetas siempre morimos un poco o estamos casi muertos, o muertos, casi de un color de cementerio o nos descolgamos del último piso de la soledad y nuestras agendas están llenas de borrones , de flores secas. Pero luego llega Enero mi querido Javi y entonces la muerte y las nostalgias son unas extrañas, así somos.....un beso , lindo escrito
ResponderEliminarMuy sentido, Javi. Y sentí cada palabra contigo.
ResponderEliminarMi Azuqui querido, a veces es bueno sacar la mugre emocional, enseñarla para luego salir limpiecito. Es de valientes desnudarse y tu lo has echo, como de valiente es no dejarse ganar por perdedores. Que somos la diáspora, que estamos lejos,etc, etc....Sí; pero, cuánto no hemos incorporado de otras culturas, cuánta gente linda nos hemos tropezado que nos han acompañado un tramo o siguen acompañándonos,tampoco ha sido todo bueno; pero cuántas veces nos hemos levantado con más fuerzas....? Cuántos cuántos te podría nombrar muchos que nos han enriquecido y nos dan la energía para seguir a pesar de los pesares y por toda la gente buena a nuestro alrededor. En la isla envejecen los perdedores que traicionaron ideales nobles...y tu no pierdas la esperanza, Argentina cayó, Venezuela también y si Dios quiere, pronto estaremos en el malecón celebrando y los que hoy no te valoran, es por envidia...Mi dulce poeta, levanta el ánimo....Te quiero mucho.
ResponderEliminarJavier, el destinó de muchos y la esperar dé tantos son parte de quien seremos por generaciones. Nuestro hijos y nietos también sufren la misma eterna espera.
ResponderEliminarLas remembranzas y las nostalgias debería existir una vacuna para tantos pesares. Un abrazo amigo. Yo ya me quité todas esas ligaduras pero no me preguntes cómo???? No lo sé, quizás porque laceraban mucho.
ResponderEliminarMuy bien escrito, Javierillo. Acuérdate: la patria es el güisquito y el canal que pasa por detrás de tu casa... nada más.
ResponderEliminarMi azuki. querido, ,,,eres grande, eres hermoso,,,,según leía cada línea las vivia contigo mis lágrimas no las pude contener
ResponderEliminarSin palabras,,,,,bravo mil.veces
Querido hermano, y no digo lo de hermano por decir, sino por el derecho que nos da el haber compartido tanto pan y otras cosas juntos.Me duele tu escritura, me duele que te duelan las circunstancias en las que vivves,pero recuerda.son solo circunstancias.No eres un perdedor, nosotros hemos ganado contigo,con tu crecimiento: como hombre, como amigo pero sobretodo como poeta.No permitas que lo que ves, sea lo que tu creas(esa no es tu realidad).Hay siempre mas ) y aun mucho mas) mas alla de las apariencias.Recuerda que lo que se vé, esta hecho de lo que no se vé.Ahora solo te queda levantarte, ser valiente y conquistar esa tierra prometida donde fluye leche y miel.Un beso poeta nuestro, te queremos!
ResponderEliminarEs el reflejo de todos... maravilloso !... Un tema que duele en lo mas profundo escrito con la delicada transparencia de la nostalgia ,, Melacolia infinita en tus letras querido ! gracias por comparti
ResponderEliminarHay azúcar, preciosas palabras, resumes mi realidad. Gracias por ahorrarme esa necesidad de desgarrarme en palabras. Podías haber enviado el texto por carta, sobre papel como en el siglo 20, y yo lo hubiera enmarcado cual obra de arte. De todos modos, gracias por este retrato de muchas realidades de la diaspora cubana.
ResponderEliminarAmigo querido, tú que tienes ese sobre nombre tan bien puesto, Azuquita, sé que hay muchos momentos, diferentes momentos, cada uno con su particular riqueza y quería recordarte que tienes muchos amigos que te quieren, que has vivido en lugares diferentes que te han enriquecido y te han convertido en ese ser maravilloso que eres, debe ser que es mi costumbre quedarme con las cosas buenas y que cuando me siento así lista para el exorcismo, recuerdo que no quiero hacerlo, que prefiero quedarme con todo lo que he vivido y entonces elijo la canción que me hace sonreir, el poema que me hace vibrar y me abrazo fuertemente a esas sensaciones maravillosas... y ahí me quedo.
ResponderEliminarTe debo una llamada telefónica. Muchos besos con abrazos apretados desde mi corazón hasta tu corazón.
Gracias por esta belleza. A veces pienso que si existen multiples dimensiones, en una de ellas no fue posible esta maldita locura llamada Revolución cubana
ResponderEliminarVamos, Javi, que no es para tanto. Mira que un tigre sentimental es más fuerte que un tigre sin sentimientos. Abrazos.
ResponderEliminarMe gusto.
ResponderEliminarMe gusto.
ResponderEliminarAqui te dejo mi jaba de lagrimas!
ResponderEliminarPero reparte, hombre, reparte, que aqui andamos los del Plan jaba, tremendo y muy bien escrito, abrazos.
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