Ya he olvidado cuándo fue la última vez que me
senté delante de la computadora con el deseo/necesidad de desterrar a las
letras algunas ideas que insisten en perturbar mi tranquilidad, por lo que les
pido sean benévolos con este texto. Además les recuerdo que la escritura es un
oficio diario que he perdido en estos tiempos donde todo vuelve a ser principio
o recomienzo – me asalta la duda – a pesar del medio siglo que me acosa, o
quizás sea ese el motivo.
Soy un ser antropológicamente en extinción,
pues al contrario de la mayoría de mis amigos y conocidos que adoran cada
novedad que el consumo/mercado nos ofrece, yo continúo con el mismo celular de
años atrás, por solo poner un ejemplo. Es ese miedo a lo desconocido lo que me impide
vislumbrar o analizar con la necesaria frialdad – que no es lo mismo que calma –
unos ayeres que me dieron profesionalmente todo lo que aquella isla me negó, un
presente – el más difícil de los espacios – que puede cambiar el resto de mis
mañanas.
Creo que las indecisiones y dudas que me
acompañan son normales – quizás esto sea solo una justificativa - , y están
intrínsecamente ligadas al crecimiento físico /espiritual que sufrimos al
arribar a cierta edad donde el pasado pesa mucho más que el porvenir – ese algo
incierto y desconocido -
De lo único que tengo absoluta certeza, es que
no quiero continuar mi andar por este planeta acompañado únicamente de la
soledad de los espejos. Hay momento en la vida donde es urgente asumir todos
los riesgos o quedarnos en esa monotonía, que algunos llaman cotidianidad, y que
no es más que la comodidad a la que nos llevan los años y la despiadada
realidad.
Hoy - que es el más importante de los días -
he decidido romper todas las ataduras a pesar del dolor intrínseco que esto
provoca, intentaré apagar los azogues, aunque esto no quiere decir que renuncie a
todo lo que en algún momento fue este tiempo desde donde hoy escribo.
Me
es imposible, y no quiero olvidar el portugués - para ser más especifico - el
de Brasil, ese otro país mío que hoy siento mucho más cercano que aquella nación
que me expulsó – en el sentido más literal de la palabra – al mundo. Allí,
entre el samba y el fútbol pasé mis últimos 18 años, nutriéndome de una de las
culturas más ricas y proliferas de universo, construí amigos, también enemigos – qué sería
de la vida sin ellos – levanté banderas codo a codo siempre que lo creí
necesario con ese pueblo. Viví un amor que resistió a demasiadas embestidas, y sobrevivió
a todas, que fue eterno mientras duró, como ya lo había profetizado el poeta,
pero que se transformó – porque nada muere - en otro sentimiento no-carnal.
Ahora
es inaplazable levantarse nuevamente al lado de la mujer amada, esa que contra
viento y marea me ha dado su amor, que ha tenido la sabiduría de aceptar las
criticas en silencio y una inmensa paciencia con todos mis defectos – y no son
pocos – ella con la tranquilidad adquirida en la cognición de quien sabe que en
la imperfección habita la más pura de la belleza me ha devuelto paulatinamente una
parte de mi infancia que creía irrecuperable. No puedo perder más tiempo ni
buscar en otras latitudes el regalo que me ha dado la vida, a pesar de mis años
todavía me quedan fuerzas para emprender este viaje que puede o no dar cierto.
Estoy
dispuesto a caminar sobre el filo de las lenguas ajenas porque al final solo vivimos
una vez y la suerte casi nunca se atraviesa en tu camino dos veces de la misma forma
que nunca cae un rayo en el mismo lugar – claro que nada de esto está
comprobado científicamente – sin embargo eso
poco importa porque de ciencias soy inepto, y para amar solo se necesita
aquella otra parte que complete esa diaria batalla entre la cruel realidad y
los anocheceres.
Por
ventura o quizás por tener la terquedad del sagitario me sobran razones inexplicables
y deseos inconclusos de escribirte poemas en la arena antes que mis manos se
pierdan en tu cuerpo.

Me encanto lo que escribiste
ResponderEliminarBuenisimo amigo mio.
ResponderEliminarQue importa las lenguas ajenas, acaso están para acompañarte en las penumbras de la madrugada, acaso te pasan la mano por la cabeza cuando duele…
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ResponderEliminarAmigo Javier, me fascina la filosofía de este excelente escritor.
Es un regalo para compartir en este momento de transición.
Abrazos para los dos.
ANA GLORIA.
EQUIVOCACIONES
No se equivoca el rio cuando al encontrar una montaña en su camino, retrocede para seguir avanzando hacia el mar. Se equivoca el agua que por temor a equivocarse, se estanca y se pudre en la laguna.
No se equivoca la semilla cuando muere en el surco para hacerse planta.
Se equivoca la que, por no morir bajo la tierra, renuncia a la vida.
No se equivoca el pájaro que ensayando... el primer vuelo cae al suelo. Se equivoca aquel que por temor a caerse renuncia a volar por la seguridad del nido.
No se equivoca el hombre que ensaya distintos caminos para alcanzar sus metas, Se equivoca aquel que por temor a equivocarse nunca acciona.
Pienso que se equivocan aquellos que no aceptan que ser hombre, es buscarse a sí mismo cada día, sin encontrarse nunca plenamente.
Creo que al final del camino, no te premiaran por lo que encuentres, sino por aquello que hayas buscado honestamente. El error más grande lo cometes cuando, por temor a equivocarte, te equivocas dejando de arriesgar en el viaje hacia tus objetivos.
RABINDRANATH TAGORE.
Se trata de eso siempre, amigo mío, de quemar puentes, y de seguir siempre adelante. Felicidades por tan hermoso texto.
ResponderEliminarJavier, no dejes de mandare tus avisos del blog. Disfruto leyéndote.
ResponderEliminarpara amar solo se necesita aquella otra parte que complete esa diaria batalla entre la cruel realidad y los anocheceres./ está dicho como sabes, con se oficio donde lo humano manda..los amigos están para que existan, sean felices,arriesguen...en fin el mar..un abrazo
ResponderEliminarEl amor es una cosa de dos, no hay amor con obligaciones. Cuando uno de los dos deja de querer, el otro deberá dejar libre. Ese también será un acto de amor. Te abrazo hermano mío! Fuerza!
ResponderEliminarLa vida amigo es una constante lucha contra la mediocridad.Las buenas oportunidades puedan que se repitan,pero,para qué esperar cuando tienes una al alcance de tu mano...Vive,goza de cada segundo y no te arrepientas de nada,ama a tus amigos,ignora a los que mal te quieren...lo bueno,te enriquece el alma y lo menos bueno,te sirve de experiencia.Y la gente?Digo como el poeta,"qué me importa si es que siempre van a hablar!"Un abrazo fuerte.
ResponderEliminarLos valientes que cada dia se levantan a tener una mejor jornada, una sonrisa para regalarse y regalar son los que logran una vida llena de emociones, no te preocupes por lo que puean sentir o pensar los que no estan en tu piel, ellos son los dueños de eso que sienten, juzgar es un mal habito que tarda en desparecer.
ResponderEliminarSabes que si estas bien, los que te queremos estamos bien.
Un beso inmenso con todo mi cariño
te diré como borges: che, si sos un pibe a tus cincuenta; razones me sobran para reiterarlo...
ResponderEliminarBien Azuquita, Javier, pálante, jueguesela como buen sagitario Abrazo
ResponderEliminarQue importa las lenguas ajenas, acaso están para acompañarte en las penumbras de la madrugada, acaso te pasan la mano por la cabeza cuando duele…
ResponderEliminarPrecioso Javier! Te felicito.
ResponderEliminarMe encantó tu declaración de amor y sabes bien lo que opino, palante y pa'rriba siempre, moverse, transformarse y sobre todo, no dejar que nunca, por nada ni nadie, dejes de asistir a la maravilla ni renunciar a la felicidad!! Ama mi socio, y ama siempre que todo lo que uno haga en nombre del amor, siempre es bendecido... y las lenguas ajenas, nada, siempre estarán y se cansaran!! Te quiero mucho y cuentas conmigo en esta nueva etapa de tu vida!!
ResponderEliminarHoy te leo. Me gusta.
ResponderEliminarQuerido amigo Azuquita, hermosísimo escrito. Permíteme hacer mías tus palabras: ...Al arribar a cierta edad donde el pasado pesa mucho más que el porvenir….de lo único que tengo absoluta certeza, es que no quiero continuar mi andar por este planeta acompañado únicamente de la soledad de los espejos… para amar solo se necesita aquella otra parte que complete esa diaria batalla entre la cruel realidad y los anocheceres.
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