Yo – cuánta soledad y egoísmo caben en ese pronombre – que a demasiado tiempo vivo en esta cultura, tan parecida a la nuestra en algunas cosas pero en otras muy diferente hasta el punto de dejarnos perplejos – ya pensaron en tomar batido de aguacate o comer espagueti, arroz y frijoles todo junto – pero que nos vemos obligado a asimilar pues en el forzado exilio no puedes darte al lujo de escoger, o te insertas en la tierra que te adoptó o mueres más rápido de lo normal – que no deja de ser un auto-suicidio - sino eres capaz de adaptar tu vida a la imposición del destino.
Antes de salir revisé mi correo electrónico y mi Facebook. El universo virtual que me devolvió a la mayoría de los amigos reales, expulsos por la política para ese territorio de nadie, donde no existen fronteras, y en el cual encontré también algunos que indudablemente serán eternos.
Una vez más ese espacio indefinido en la materialidad de un tiempo cada vez más irreal me proporcionó uno de los mejores momentos en todos estos años de ausencia - que no quiere decir olvido -.
Mi MADRE – los años de silencio, quince en total, justifican la mayúscula – estaba en Miami a dos años tratando de encontrarme o mejor de reencontrarme porque como imaginan, la distancia – que muchas veces no es sólo física – no impide que después del tiempo haber hecho su labor y los años, que para algunos - lamentablemente no para todos - nos hacen más sabios – aunque esto no significa que seamos mejores - pero de alguna manera nos da la capacidad de entender lo que por el ímpetu de la juventud veíamos como imperdonable.
Mi alegría fue tanta – éste texto no alcanzará para transcribirla – al sentir recuperado el sentido original de la palabra FAMILIA – ya expliqué el por qué de la mayúscula – y ver disminuida la soledad que me acompaña – esta frase puede parecer una contradicción – a muchos años.
Que la ansiedad con la convivo desde que tengo noción fue mayor a la que normalmente acompaña mi cotidiano destierro. Solamente aplacada al día siguiente, cuando el tan demorado encuentro fue posible gracias a la misma tecnología que muchas veces nos aísla de la vida real, y que para nosotros - espero no estés en esta categoría – los exiliados nos une más allá del recuerdo.
Cuando vi a mi mamá, y escuche sus voz después de tanto tiempo. Me sentí nuevamente en el útero materno – claro que esto es una metáfora, pues nadie recuerda ese mágico momento – pero está justificada por la escasez de palabras, y por mi incapacidad de expresar los sentimientos que se agrupan desordenadamente en mí.
Ahora me inunda la aprensión del reencuentro físico, de los abrazos y besos que trataran de rescatar el tiempo perdido, sabiendo que nada ni nadie es como un recuerdo. Que la vida no se detuvo en esta ausencia cargada de lejanías. Que todos cambiamos y que el ayer en el que me refugié todos estos años puede estar llegado a su fin.
Es tiempo de izar velas, de dejar la soledad en el pasado buscando en el norte de la brújula el camino que me devuelva los pasos perdidos, pero antes que tus-mis lagrimas mojen la camisa y embarguen la voz debo decir sin ninguna vergüenza que los amo.
A mi Madre, mis hermanos, mi sobrina y cuñada.

Azu me deja muy feliz que hayas encontrado a tu mamá. Besitos
ResponderEliminarAntes por tu muro de facebook me unía a tu felicidad merecida, ahora por acá lo reitero. Uno grande para tí de abrazo sincero, post como estos conmueven porque son la realidad edificada, gracias
ResponderEliminarJC Recio
Me alegra sentirte entusiasmado con este nuevo giro en tu vida que de seguro te dará fuerzas e inspiración para seguir adelante.Dios los bendiga!Un abrazo con cariño.
ResponderEliminaresto esta muy bien luego me lo llevo, un abrazo sonia
ResponderEliminarQUE IM-PRESIONANTE texto...me dejas sin palabras y con un nudo en la garganta. de verdad que alegria saber que ya pronto estaras de nuevo en ese calor familiar que tan necesario es... un fuerte abrazo Javier
ResponderEliminarQue alegria, amigo querido! Me has hecho llorar, pero de felicidad. No temas a los cambios. El amor, ese que se lleva desgarrando el corazon, lo supera todo. Nada hay mas bello en la vida que el re-encuentro con nuestros seres queridos. Te lo digo yo, que he pasado por todo eso y varias veces...
ResponderEliminarFelicidades y muchos besos. Te quiero, Vivian
Tener amigos como ustedes, capaces de compartir mi alegría me llena de esperanza. Muchas gracias a todos.
ResponderEliminarAzuqita, cuanto me alegro por este momento especial que embriaga tu espirtu. Què bueno hombre, que bueno. Abrazo fuerte.
ResponderEliminarTrato de no ser nostálgico, pero cuánta energía se gasta!!
ResponderEliminarhasta la nostalgia sabe de químicas...bello.
ResponderEliminarJavier,una gran emoción lleno mi alma al leer que te reencontraste con tu Madre y Familia,que gran milagro ocurrió...despues de tantos años de soledad,ahora podras abrazarlos,estar junto a ellos... Muchas Felicidades mi buen amigo!!! Carola.
ResponderEliminarQueve, Mario, Carmen, Carola muchas gracias por pasar por aquí y compartir mi alegría.
ResponderEliminarazu querido: me alegro por tí. habrás de acopiar paciencia, sin embargo. y centrarte en la suerte del reencuentro más que en los inevitables cambios que puedan estropearte la alegría.
ResponderEliminarcomo todos los reencuentros , este estará lleno de sorpresas. reúne dulzura de esa que una vez te cambió el nombre.
Gracias mi querida, ya sabes que la Gloria eres tú. Te quiero.
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