
Persistencia de la imagen
Convoca una imagen
a regresar la finísima arena
donde se deslíe, silencioso,
el fin del sueño que somos.
Sombras en la niebla extienden sus brazos
y apenas se rozan un breve segundo
antes de esfumarse.
Atrapar la imagen:
recuperar, estremecidos, el instante alado;
sentir, cremoso, el olor de la fruta;
volver al duro sopor de los caminos,
vagabundos del tiempo,
esa barrera de polvo lunar.
Trae, la fugitiva,
repentinos escorzos de un mundo feliz
sonrisas y gestos
abrazos en el muelle de un puerto
olvidado
y vuelto a recordar al roce de una canción.
Y en esa melodía, no sabemos cómo,
viene el yo que fuimos
un día de agosto junto al mar:
una piel transitada por el salitre
y el viento;
un canto lanzado contra las rocas,
libre y poderoso;
mientras, en oro encendido
entre las nubes,
goteaba el mediodía pájaros de un rojo sangriento.
Nocturno
El viento se desliza, ronda las puertas
sin ser escuchado.
Canta su voz un sueño que trae desde lejos los rostros perdidos.
Rendida ente la luz, la ciudad se agolpa bajo notas estridentes,
baila una danza para quienes no advirtieron los presagios.
Junto al agua indecisa, el ser rezagado, en pesadumbre,
acuna pedazos de su canción
descifra los hilos de la muerte.
Saeta
Flecha en el cielo,
la gaviota pasa.
Deja su grito
bordado entre los oros
huérfanos de la tarde.
Norma Quintana Padrón, Pinar del Río, Cuba. Licenciada Lengua y Literatura Hispánicas por la Universidad de la Habana. Ha publicado una extensa obra de investigación literaria. Poemas suyos han aparecido revista, periódicos y antologías en Cuba y en el extranjero. Actualmente reside en México.
Convoca una imagen
a regresar la finísima arena
donde se deslíe, silencioso,
el fin del sueño que somos.
Sombras en la niebla extienden sus brazos
y apenas se rozan un breve segundo
antes de esfumarse.
Atrapar la imagen:
recuperar, estremecidos, el instante alado;
sentir, cremoso, el olor de la fruta;
volver al duro sopor de los caminos,
vagabundos del tiempo,
esa barrera de polvo lunar.
Trae, la fugitiva,
repentinos escorzos de un mundo feliz
sonrisas y gestos
abrazos en el muelle de un puerto
olvidado
y vuelto a recordar al roce de una canción.
Y en esa melodía, no sabemos cómo,
viene el yo que fuimos
un día de agosto junto al mar:
una piel transitada por el salitre
y el viento;
un canto lanzado contra las rocas,
libre y poderoso;
mientras, en oro encendido
entre las nubes,
goteaba el mediodía pájaros de un rojo sangriento.
Nocturno
El viento se desliza, ronda las puertas
sin ser escuchado.
Canta su voz un sueño que trae desde lejos los rostros perdidos.
Rendida ente la luz, la ciudad se agolpa bajo notas estridentes,
baila una danza para quienes no advirtieron los presagios.
Junto al agua indecisa, el ser rezagado, en pesadumbre,
acuna pedazos de su canción
descifra los hilos de la muerte.
Saeta
Flecha en el cielo,
la gaviota pasa.
Deja su grito
bordado entre los oros
huérfanos de la tarde.
Norma Quintana Padrón, Pinar del Río, Cuba. Licenciada Lengua y Literatura Hispánicas por la Universidad de la Habana. Ha publicado una extensa obra de investigación literaria. Poemas suyos han aparecido revista, periódicos y antologías en Cuba y en el extranjero. Actualmente reside en México.
Oye, Norma, qué buenos poemas éstos...
ResponderEliminarA mi tambien me gustaron.
ResponderEliminarLindos, Normi, como aquellos que leí por aquellos 90, pero mas fuertes y serenos.
ResponderEliminarSon parte de un libro que todavía no está terminado y probablemente nunca lo esté, porque las musas me visitan muy poco, con lo atareada que siempre estoy para sobrevivir!
ResponderEliminarMe sumo a los buenos comentarios, al roce de una canción...Gracias
ResponderEliminarSí bellos textos, no conocía a la poeta, gracias javier por compartirlo
ResponderEliminarNormi, qué bueno que nos compartes algunos de tus poemas.
ResponderEliminarMe gustaron mucho. Besitosssssssss
Lindos poemas...gracias por publicarlos y a Norma gracias por compartirlos.!Un abrazo
ResponderEliminarNorma, me da gusto leer poemas tuyos. La verdad es que no sabía que escribías poesía y lo hacías con tu usual claridad y lucidez. Felicidades.
ResponderEliminarJavier, mil gracias por este regalo.
ResponderEliminarNormilla de mi alma, escribo este comentario lleno de dicha por ser tu amigo. Sabes que admiro la belleza, las verdades y el buen hacer.
Omar Mederos
No conocía su poética, me ha gustado mucho, gracias por compartirlo
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