viernes, 2 de enero de 2015

AMIGUITOS VAMOS TODOS A EXIGIR


El fin de año de Tania Bruguera ha sido un peregrinar por las mazmorras de la dictadura cubana. Su crimen, cuestionar con la más pacífica de las armas –una acción plástica- si estarían dispuesto a aceptar una voz no unísona dentro de la nación después del anunciado restablecimiento de relaciones diplomática entre la isla y el hasta entonces considerado su mayor enemigo.

La respuesta de los dictadores ya la conocemos, y está en la primera oración de este texto, conjuntamente con la privación de libertad, la censura y la descalificación moral/ciudadana sigue siendo el método preferido de los Castro para quienes se atrevan simplemente a silbar de manera no permitida dictatorialmente.

Tania no entendió que para burlar las tiránicas prohibiciones se necesita mucho más que talento, debemos armarnos de una paciencia inagotable y de cierta ingenuidad que desvíe la atención de los censores de turno.

Esas cualidades tan difícil de lograr -a mi modo de ver-, y desde la prudencial distancia de los recuerdos, alcanzó su mayor esplendor con Celia Torriente, quizás desconocidas para algunos. Es la autora de innúmeras canciones infantiles y escritora del conocido programa “Tía Tata Cuenta Cuentos”.

Celia además de alegrarnos nuestras tardes pueriles con sus bellas canciones, nos incubó un mensaje subliminal que descubriríamos muchos años después, cuando la pubertad era solo un recuerdo.  

Hoy sé que no había nada de inocencia en sus letras capaces de escapar de los degolladores de sueños. Esas canciones que acurrucaron nuestra infancia con un lenguaje tan simple y sencillo, donde generalmente se hablaba de solidaridad, respeto y amistad. Valores que debemos inculcar en los niños, aprovechándonos que su ingenuidad y pureza permiten moldear sus mentes y personalidad.

Si ahora mismo, cuando la Bruguera sigue presa le pides a alguien de su generación que cante alguna canción que le remonte a la más cándida de las edades, es muy probable que esa canción sea “Barquito de Papel”, un clásico que ha pasado de generación en generación sin perder su actualidad, pero que de ingenua no tiene nada –si lo dudan- analicemos su texto.

Barquito de papel
Mi amigo fiel
Llévame a navegar
Por el ancho mar.

Como podemos ver es un pedido de socorro, un S.O.S infantil, que puede o no concretizarse en esa tierna edad como ocurrió con el niño/balsero que aquel presidente también demócrata -será casualidad- devolvió al infierno.

La supuesta inocente melodía continúa con:

Quiero conocer
Amigos de aquí
Y de allá
Y a todos llevar
Mi flor de amistad.

No sé ustedes, pero recuerdo que en el periodo de mayor escasez en la isla -allá por los noventa-, si les preguntasen a muchas niñitas qué querían ser cuando grande, respondían que Jinetera o sea desde pequeño eran mejores los amigos foráneos.

Celia dejó la mejor estrofa para finalizar una de la más subversiva canciones escritas en la isla.

Abajo la guerra
Arriba la paz
Los niños queremos
Reír y cantar.


Como ven es una premonición de lo que ocurriría posteriormente con las infecundas guerras a la que nos llevaría los Castro, que mismo en el ocaso de sus vidas se niegan escuchar esa otra canción que dice: “Amiguitos vamos todos a exigir”.

6 comentarios:

  1. Excelente! Y muy interesante no había reparado en los mensajes subliminales de nuestras canciones infantiles!

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  2. Me muero de la risa se te ocurren cada cosa.

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  3. Bueno lo del barquito y la paz! ...y me viene a la mente este texto: " Amiguitos vamos todos a cantar, porque tenemos el corazón feliz" Entonces?

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  4. Javi..acabo de leer tu texto.Realmente nunca me habia detenido en las letras d esas "inocentes" canciones infantiles.Me gusto mucho, no conocia o mejor no conozco casi nada de Celia Torrente y ya estoy lista a ratrear sus canciones y sus cosas..interesante!!!!!!!!!!!!!!!!

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