miércoles, 20 de noviembre de 2013

EL SIGNIFICADO DE LOS NÚMEROS


 
La primera vez que oí hablar de millones o de algunas personas que poseían muchos más números de los que cabían en la cabeza de un niño fue en 1970 cuando un coro de pueblo enardecido  vociferaba – muchos aún creían en la mentira – de qué Van Van, y no se referían a la hoy famosa orquesta que tomó su nombre de esa consigna. Sus gritos hacían alusión a uno de los tantos fracasos de eses megalómano llamado Fidel Castro, que en su deliro de grandeza, y quizás exaltado por la excesiva dosis de Whiskey americano Jack Daniel - no olviden que según él - hay que conocer al enemigo para destruirlo predijo que si se produjese una zafra azucarera que alcanzase los 10 millones, el país saltaría como por acto de magia hasta al desarrollo que él mismo se había encargado de frenar.
 
En esa época tenía 8 años, y trataba de imaginar el inmenso trabajo que pasaban las personas que debían contar caña por caña esa increíble cifra de 6 ceros. En mi lógica infantil resultaba más difícil el ejercicio matemático que el esfuerzo físico, además me parecía injusto que todo el suceso y la fama provocada por esa hazaña quedara solamente en el campo de la musculatura.

Como sucede con cualquier infante que no es estimulado específicamente en alguna habilidad, esa palabra se esfumó de mi cotidiano de la misma forma que desaparecieron misteriosamente muchas más cosas que vocablos en esa isla desde aquel infausto enero.

No volví a escucharla hasta mediado de esa década, y está vez me resultó muy difícil entender el uso que le daban, ya que en ese lapsus de tiempo aprendí que su significado primordial era monetario.

Si alguien – sujeto desconocido – tenía esa inmensa cantidad de cero a la derecha, por qué a Popó, alias periódico; Gilbertico, el zapatero y a Jesús, el ambientoso; todos muertos de hambre – les llamaban de millonarios.

El uso de ese calificativo me intrigaba. Además, un millonario debía cuidar de su negocio, y siempre creí que el de ellos fuese la esquina de Florencia y Buenos Aíres. Si eso era cierto, cómo explicar sus ausencias, que a veces duraban semanas.

En ese tiempo de invisibilidad imaginaba que iban a buscar parte del dinero que les permitía vestirse con los pantalones campanas y camisas manhattas, Please do not copy or print this page Please do not copy or print this pageconfeccionadas por el sastre del barrio - el generoso Marcial - y las plataformas hechas por el propio Gilbertico.

Pero todas esas reflexiones se desmoronaban, al verlos aparecer con aquel aguaje característico de los hombres duros de matar – mucho antes de la película - y en la vida real, con unas caras tan serias que en nada se asemejaba a lo que en aquellos tiempos creía fuese un millonario.

Esa seriedad aumentaba mi duda sobre el real significado de ese sustantivo, cuando escuchaba que le habían mandado 70 millones. De dónde se los mandaron si sus familias vivían en el solar de María Antonia “La Monga”, hermana de Popó, la que singaba con todos los adolescentes del barrio - asere para por ahí que esa es otra talla, vuelve pa`la que está contando – y además, no tenían ni donde caerse muertos.

Con seguridad algún amigo secreto vivía en la Yuma, aunque para serles sincero yo no sabía muy bien donde quedaba ese lugar. En la escuela lo llamaban de Estados Unidos, y decían que era nuestro mayor enemigo y el culpable de todas nuestras desgracias pero en el barrio se hablaba todo lo contrario. En la Yuma todos los cubanos que llegaban se volvían millonarios al otro día, no sabía en quién creer. Teresita, mi profesora, y primer amor, la mujer más linda que conocía, con ese pelo largo y rubio, profería improperios de ese país, pero algunos años después se fue en una balsa - tal vez la necesidad la hizo cambiar de opinión - En ese tiempo todavía no sabía que la mentira tiene las mismas caras de su antípoda.

Cuando ya la duda no paraba de atormentarme, le pregunté a Sisi, que era el más viejo de los amigos, y mucho más experto en la cotidianidad del barrio. Si ellos son millonarios, por qué viven en un Solar, qué hacen con su dinero. Antes de responderme su risa abarcó todo los rincones del Canal - increíblemente, aún la siento en estos momentos de escritura - Son millonarios por la cantidad de penicilinas que les mandan, quién les mandó a templarse todas esas mujeres sin preservativos, aunque para ser sincero, de poco o casi nada les serviría que lo usasen, no olviden que los condones que nos vendían en esa época venían de la Unión Soviética, y los bolos, como todos saben son cortos de cabilla.  

Esa aclaración que me sirvió en aquel momento, al analizarla hoy descubro que desde el primer minuto que se instauró la mariconá tropical en la isla, el deporte nacional dejó de ser el beisbol, y pasó a ser la singueta. Hasta este preciso instante que escribo, Cuba - el paraíso comunista – solo pierde para Filipinas, en la cantidad de mujeres y hombres que se dedican al más viejo de los oficios.

Por ese motivo, y en honor a todos los millonarios de mi barrio, les propongo cambiar la trillada frase con que el comediante en Jefe, y ahora su hermano, acostumbran a cerrar sus discursos, por una más acorde con la realidad. Qué les parece esta: Sin Patria Pero Singamos.

2 comentarios:

  1. Estás compitiendo con la Zoe...te mandaste Azuquita!!!Me gusta tu Post y hasta lograste arrancarme una carcajada.Gracias!!!Un abrazo.

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  2. Me gusto muchisimo Baby! Pobre Sisi! si supiera que te ha servido para ispirar casi todo lo que escribes sobre el Gran canal> NIRMA.

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