miércoles, 10 de abril de 2013

CONGAS & BATUQUES




La primera vez que comencé a pensar que esta idea podría parir un texto, aún vivía en Brasil, donde espero me llegué el fin. Hoy a miles de kilómetros del gigante sudamericano retomo ese deseo de convertir en palabras aquellas imágenes que me invadieron desde el instante que pisé su/mi tierra.

No es fácil llegar a un lugar hasta entonces desconocido, sabiendo de antemano que no hay posibilidad de volver a nuestros orígenes. Eso nos crea una angustia, que solamente conseguimos vencer cuando encontramos una similitud entre la noche y el presente - ya dejó de serlo - que somos obligados a vivir.

En mi caso, ese imaginario puente fue construido al identificarme consciente y anticipadamente con lo que sería mi futuro: El carnaval, un gusto que llevo desde la infancia, me ayudo a insertarme de forma casi natural en el ritmo de vida brasileña. Son muy poca - casi ninguna - las diferencias entre la cultura popular de mis países, y quien me conoce sabe que esa siempre ha sido mi fuente de inspiración.
  
La comparsa “El Alacrán” me dio esa fuerza tan necesaria en todos los inicios. Ella uno de los muchos símbolos del lugar que me vio nacer - que orgullo tener la llave - algo que complemento con mi Habanidad, ese sentimiento que llevaremos eternamente los nacidos en la Villa de San Cristóbal de la Habana o los que en algún momento tuvieron la dicha de poseer esa ciudad bañada por el deseo.

En mi andar muchas veces desgarrado por este planeta he comprobado que hay lugares que nunca podremos olvidar porque son lo mejor de nuestra esencia, en mí por suerte hay más de uno. Pero ahora quiero recordar esa leyenda que llena de inmodestia a los Cerranos, y que a pesar de haber surgido en el barrio de  Jesús María, allá, no tan lejos,  en La Habana Vieja - otro pedazo de mí - en 1908, no pasaba de ser una más entre las tantas que existían hasta su traslado para el Canal del Cerro, alrededor del 1914, donde se convierte en el ícono que es hoy.   

Esta mudanza provocada por una reyerta, la palabra cierta seria despingación - pero es muy vulgar para algunos oídos -  con los integrantes de la comparsa El Gavilán, que les arrebataron y llevaron para su cuartel general en el barrio del Torreón la figura del Alacrán.

Ese lamentable incidente decretó su desintegración, hasta su resurgimiento a mediados del año 1937, cuando Santos Euligio Ramírez Arango - en aquel tiempo llamado “El niño” - hizo gestiones con los adversarios del Gavilán y consiguió la devolución del simbólico Alacrán con la condición de que no fuera usado más en Jesús María, por causa de los problemas que traía la rivalidad entre ambas agrupaciones.

Santos Euligio aceptó y trasladó la sede hacia de la barriada que le devolvió la vida. Allí resurgió con un carácter más artístico y menos sectario, entre otros motivos por el impresionante apoyo brindado por la población del más enigmático de los barrios hablaneros.

El Alacrán, en sus inicios era exclusivamente integrado por personas pertenecientes a la secta religiosa Abakuá, una fraternidad compuesta en sus orígenes solamente por negros  - otra forma de discriminación - Sin embargo el grupo de asociados que formaban originalmente la comparsa eran blancos y se denominaba: “Segundos Hermanos Blancos” - Ecori-Efo Taiba -  

Desde sus comienzos tuvo, y aún tiene un profundo soporte religioso. Consagrada a Yemayá, orisha que en el panteón afrocubanobrasileiro - dos patrias tengo YO más allá de la noche - es la dueña del mar, por ese motivo la gran mayoría de sus integrantes, visten de Azul que es el color de su deidad patrona. También predominan los colores de la Bandera Cubana, junto al sombrero de yarey, un filigrana esencial en su vestuario.

Hay muchos rituales dentro de la institución, pero uno en especial siempre me fascinó. Antes del inicio del carnaval, y para lograr un buen desempeño durante los festejos, se realiza el bautizo - algo que merece otro texto - en el cual se interpretan canciones yorubas al tiempo que los faroleros bailan y hacen girar sus farolas acompañados por el Alacrán, salpicándolas con cervezas, en mis últimos años en Cuba, usábamos - con el permiso de los Santos - Chispa de tren.

Una de las motivaciones que me llevaron a rescatar esta idea, que puede llegar a ser un pos-testimonio, es haber soñado en la ausencia de mis terruños con uno de los personajes fundamentales en la preservación de esa reliquia - patrimonio inmaterial - de mis recuerdos. Por eso a partir de ahora haré un homenaje desde las ruinas de mis ayeres a los fundadores de ese emblema.

El 16 de Agosto de 1975 - claro que la fecha la cogí de internet - pues yo apenas tenía 12 años, aunque recuerdo ese día como si fuese hoy, porque todo paró en el Canal, cuando se corrió la noticia del fallecimiento, a la edad de 72 años, de Santos Euligio Ramírez Arango “El Patriarca”, como era conocido - una de mis inolvidables remembranzas - Casi se crea una crisis barrial, al imaginar que con su muerte se acabaría eso que ya corría por nuestras venas.  

Por suerte a los pocos días de su desaparición - sólo física - se anunció, a su hijo Santos José Ramírez Ugarte - con quien compartí más de una botella de ron - como director de nuestra querida institución, función que desempeñó hasta su misteriosa muerte - ¿algún día sabremos la verdad? - ocurrida 28 de Octubre del 2000, noticia que me entristeció, a pesar de haberme llegado varios meses después en este exilio que todavía me acompaña. Su viuda Regla María Fuentes Pérez - los mejores quimbombó con pollo que comí, eran los de ella - asumió su dirección, hasta su fallecimiento, el 14 de agosto del 2001, cuando su hijo Santos Eduardo Ramírez García se hizo cargo del legado de sus antepasados.

Todas estas palabras gastadas en la pantalla, más que una deferencia, son un desahogo de alguien que se debate entre el pasado y el amanecer, mientras la vida pasa y el carnaval no para.

5 comentarios:

  1. Liesel Inmaculada11 de abril de 2013, 4:46

    Que excelente articulo querido amigo!

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  2. Buenísimo.

    Ja ja ja tengo una duda siempre digo despingazón y ahora tu escribes despingación igual suena muyyyyy cubano,,,
    Abrazo.

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  3. Las dos formas son aceptas mi querido Gino.

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  4. Excelente! Me ha hecho revivir aquellos tiempos de tambor... xD, cuánta añoranza!

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