miércoles, 2 de mayo de 2012

AUSENCIA O MULTIPLICIDAD. DE TÍ DEPENDE


Hace mucho tiempo que no escribo – ese ejercicio tan necesario para mi sobrevivencia – y créanme que no es por falta de deseos ni de ideas
que se  atropellan

y como de acabarme tratan
se agolpan unas a otras

y por eso no me matan
en la búsqueda de ser transformadas en textos que de alguna forma no son más que pedazos de lo cotidiano, hasta ahora indescifrable.   

Quizás sea que la rutina de esta ciudad a veces intransigente y siempre nostálgica, donde el dinero es el más importante de los sustantivos, me impida asimilar las diferencias del lugar que hasta poco tiempo atrás fue mi puerto seguro. Un espacio también lejos del español, pero con menos prejuicios y más flexible que este país al norte de cualquier sueño.
En ese proceso de desgarramiento interior, y en mi caso de duplo – Cuba/Brasil - exilio la escritura, al igual que la más sacrificada de las amantes queda en un segundo plano, y todos sabemos que cuando buscamos una es para no morir en el agobiante cotidiano.

Eso – que es algo indefinido - unido a una serie de acontecimientos, algunos demasiado crueles han desnudado la cara más introvertida e inhumana de esta quimera habitada por la añoranza y robado el urgente espacio a las imprescindibles letras.
Pero ahora que es más importante que el amanecer y más imprescindible que el ayer, he decidido prender el ordenador – sin ordenar mis ideas – y dejar escapar algunos de esos demonios que insisten en perturbarme.

Lo primero que me viene a la mente es la falta de identidad – esto puede parecer brutal - o las varias que me acompañan a mucho, pero muchísimo tiempo.
Cuando estaba en Brasil, siempre me decían que a pesar de llevar tantos años lejos de la lengua de Cervantes – entiéndanlo como patria – mi acento continuaba influenciado por ese pasado que muchas veces me impidió vivir a plenitud la brasiliedad. Era el cubano que se debatía entre el samba y la salsa – discúlpenme el estereotipo - pero por la limitación de mi vocabulario no consigo crear otra metáfora menos común.

Al llegar a la tierra prometida – que es muy diferente  de la real – continúa acompañándome la ausencia de un acento típicamente nacional. Los viejos – no por edad -  y nuevos amigos dicen que he perdido ese deje tan característico de los cubanos.
Es la ausencia de identidad o la multiplicación de ella lo que me define, aunque a veces esto me cause problemas de interpretación/comunicación.

Ni el hecho de haber aterrizado en Hialeah, esa Cuba libre – les aclaro que prefiero el ron puro – de los octogenarios dictadores, y poblada de pastelitos de guayaba, no ha conseguido devolverme la típica manera de hablar de los nacionales.
Ahora como gran ironía del destino soy el brasileño que nació en La Habana - aquella ciudad sitiada por la escasez y los deseos - pero que perdió en su andar universal el natural acento de los isleños.

Sin embargo yo prefiero pensar que gané una nueva forma de hablar mucho más cercana a la música que tanto influenció a los creadores de mi generación – ¡parezco un viejo! – lo sé, pero continuar insistiendo entre lo que pudo ser y no fue es la peor de las incertezas.
Por eso he decidido dejar de preocuparme con tal o más cuál acento. Ahora que el mundo perdió literalmente la mayoría de sus fronteras, me parece ridículo afirmar que una forma de hablar denuncie la procedencia de alguien que puede llegar a tu vida desde el más increíble de los sitios, y susurrarte al oído esas palabras que has esperado a tantos años: Eu sei que vou te amar. Y seguro que eso tú lo entiendes.

18 comentarios:

  1. Totalmente de acuerdo, Azuquita, porque además, ¿cuál es el acento "cubano"? Si los habaneros hablan de un modo, los orientales de otro y de otro, los del centro de la isla... Y porque, como bien dices, qué importancia puede tener eso: no es el acento lo que autentica la palabra; son esas otras cosas que a veces ni siquiera es necesario decir, como este abrazo lleno del cariño de los años, que no necesita acentos extra.

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  2. Te quiero Odette, y gracias por pasar por aquí.

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  3. Justo hoy que no trabajé, me di cuenta, que hacía tiempo no escribías en tu blog.
    Fíjate que llevo rato leyéndote y no encuentro acento ninguno, ningún acento que te distinga del habanero en Miami, del oriental en Alaska, nada, nada, y es que la literatura no tiene acentos, al menos no de oído, ¡qué bueno ¿no?! Dirían los tontos que hacen distinciones por la forma de hablar o de vestir, incluso por la forma de escribir.
    Gracias por encender el computador y regalarnos tus letras.
    Abrazo.

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  4. Pues no pasa nada, para reirme, a veces insisto en el acento y lo hago a lo "Carpentierrrr" y es un goce! Lo bueno es que actualices el blog! A escribir!!!

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  5. Si estoy de acuerdo con Margaux............a escribir!

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  6. a mi tan luego hablarme de "lost in translation" a lo bill murray. tu nuevo acento, crisol del cerro-sao paulo y hialeah resulta solo una nueva sonoridad que te aumenta la gracia; y de paso te digo: va contigo, como los espejuelos y como los amigos que has sabido ganar y mantener; alguna magia habra en todo ello... ah, y como dice la reina: escribe! no esta de mas mi abrazo...

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  7. Bueno hermano, comparto la mira, abrazo. Queve

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  8. Gracias Manny, Felix y Rafa por pasar por aquí.

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  9. Bueno que te decidiste a hablanearnos de nuevo mi Azuqui querido...ya era hora caray!La vida te lleva por espacios que te son tan familiar como el cariño de la abuela y los mangos del patio;pero a veces como un mago,Zas!!Te presenta situaciones desconocidas que de asimilarlas crea una mezcla multifacética,multicultural,multinacional en tu carácter,que se va nutriendo y enriqueciendo con cada nuevo descubrimiento y eso es lo que te hará único,tolerante y comprensivo hasta con los que les encanta engavetar a la gente según su acento.Te quiero.Un abrazo.

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  10. Juan Carlos Recio5 de mayo de 2012, 13:44

    Muy conmovedor y muy cierto, ahora pude leer, pero te entiendo en cada letra donde pones el sentimiento, esas cosas, la identidad, el pertenecer, a veces nos ponen contra la pared, pero sales airoso, porque entiendes muy bien el proceso, en fin, te vuelvo a saludor y te abrazo, por lo que has escrito y por ser quien eres.

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  11. Adriana Rojas Ravenet5 de mayo de 2012, 13:46

    Me gusta tu acento "emigrante" y sobre todo universal...saludos

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  12. Maria Lourdes Rezende6 de mayo de 2012, 14:44

    Nessa altura dos acontecimentos que importa o sutaque Javi! A vida é assim mesmo em cada lugar que passamos e com quem convivemos vamos assimilando a maneira de falar os costumes e aprendemos viver com a diversidade do universo.Beijo!

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  13. Mary, o qué realmente importa é saber que vc esta aí.

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  14. Muy bueno, Javier. Una vez ya llevaba como tres meses en San José, cuando subo a un autobus y en medio del pasillo escucho una voz, que me dejó petrificado. Me volví hacia la dueña de aquella voz maravillosa y le dije: ¿CUBANA? En efecto, era una camagueyana que me hizo descubrir ese acento cubano desde la lejanía. Es increíble. Pero tienes toda la razón, Javier, el acento no determina nada, no es lo que es, pero sin embargo "es".

    jaja, un saludo

    sindo

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  15. Sindo,después de tanto andar por el mundo hemos llegado a la misma conclusión.

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