miércoles, 7 de diciembre de 2011

ATRAVESANDO EL RELOJ


Con el pasar de los años escribir sobre Cuba me duele menos. Los sentimientos contradictorios que al inicio del exilio no me permitían ver las nuevas opciones que se abrían al perder forzadamente esa embrujada isla fueron disminuyendo, y pude analizar con el tan necesario distanciamiento que la tragedia que se apoderó de la isla desde aquel nefasto enero es una mezcla de ruinas físicas y desgastes psicológicos que mismo después del fin, tardará mucho en cicatrizar.  

Cuando se ha vivido demasiado tiempo en un sistema delimitador de sueños, que intimida a la personas diciéndoles que sólo existe esa forma de existencia, resulta extremadamente difícil descubrir que el mundo es mucho más grande que un discurso o una consigna, y es eso lo que nos pasa a gran parte de nosotros cuando la única opción que nos queda es el exilio.

Yo - pronombre de la sobrevivencia - traté de admitir, no siempre lo conseguí el destino de no-ser de ningún lugar y al mismo tiempo pertenecer a todos los espacios.

En ese andar errante e introvertido conocí nuevos horizonte con geografía menos agresivas y culturas tan o más rica que la nuestra – esta palabra no es la cierta – porque hoy tengo más de un país para llamar de mío. El que me acogió en todos estos años de exilio y del que por motivos bien diferentes al otro donde únicamente se escucha una voz, tuve que abandonar momentáneamente - yo a él, no él a mí - cuánta diferencia.

Brasil ha sido como dice su himno una madre generosa y paciente, que entre muchas otras cosas me ha regalado su idioma tan cadencioso y sensual. Su cultura, hoy mucho más cercana que aquella que fue violentada por los tiranos que intentan de cualquier manera perpetuarse en el poder.

Les pido que no limiten el significado de cultura a las artes, y entiéndanlo como un todo abarcador que incluye la cotidianidad y la idiosincrasia de su-mi pueblo, ese - me asalta la duda con los posesivos - pues tengo más de un país, también me ha dado la más maravillosa de las mujeres, que me enseñó el verdadero significado de amar, y a la que amo – valga la redundancia - como nunca antes he amado.

Mi afinidad con esa nación es tanta, que después de sentirme parte inseparable de ella jamás pensé estar lejos de su suelo en esta época del año. Pero como los laberintos del cotidiano son a veces crueles e impredecibles, me vi obligado a iniciar un nuevo destierro en el que pasaré por primera vez en dieciséis años las fiestas que se avecinan fuera del portugués, de sus tradiciones y supersticiones para atraer buena suerte – vístete de blanco y usa un calzoncillo amarillo -  lejos de ese calor tropical que estás al otro lado del hemisferio y de su-mi música acompañando de la imprescindible caipirinha.

Sé que sentiré mucha más falta de las costumbres brasileñas en estos festejos, no olviden que las celebraciones navideñas estuvieron prohibidas – como tantas otras cosas – en aquella isla hasta la visita del Papa Juan Paulo II.

Tendré que rescatar en mi memoria el clima templado de este pedazo del mundo donde habita una parte de mi rota familia, usar la perfección de las fotos para engañar a los recuerdos, ya que en tiempos como estos supuestamente festivos es cuando con mayor fuerza aflora el sentimiento de pérdida.

Qué hacer contigo sagitario que vive en las nubes, que nunca exiges más de lo que da, maniático de la perfección y la belleza, eterno inconforme con los extremistas/terroristas que dinamitaron el presente del portugués en nombre de una falsa moral y de un Dios que habita en el fondo de una botella de aguardiente, forzándote a un nuevo exilio - tampoco deseado - Qué hacer con aquellos que se quedaron del otro lado del frío, la otra parte de esa familia que amo y me ama y que tres horas antes levantaran sus copas para decir adiós diciembre.

9 comentarios:

  1. Idalia Morejón Arnaiz7 de diciembre de 2011, 10:10

    Nossa senhora, que saudade. beijo!

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  2. No te imaginas como llegan tus palabras.
    Siempre hay una parte de nosotros que se quedo “al otro lado del frio”
    Un abrazo.
    Gino.

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  3. Vladimir Crabb Torres8 de diciembre de 2011, 7:47

    Sabia pluma, lo releo con calma, analizo y despues comento...pero desde ya...sabia pluma sin compromisos que es siempre necesaria.

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  4. Ismael Valdivia Javier8 de diciembre de 2011, 7:49

    Ismael Valdivia Javier, anduve de nuevo por los "escombros" y me deleité con tu último trabajo. Defines aspectos de la partida/ reincorporación cubana, que me resultaron muy interesantes y con la claridad y sencillez que siempre sale de ti. Identificado totalmente con esas "patrias" que aparecen luego del mar y su papel ya para siempre inolvidable en nuestro desempeño. Interesante y nostálgico, profundo y bravo este trabajo, que rescata algunos sentimientos que creía yacían nada más en mí. En fin, fue un gusto, hermano. Un abrazo.

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  5. "Yo - pronombre de la sobrevivencia - traté de admitir, no siempre lo conseguí el destino de no-ser de ningún lugar y al mismo tiempo pertenecer a todos los espacios." ¡Cuanta verdad hay en este fragmento, Javier! Sabio quien puede aceptar y vivir, "el de ni aqui ni de alla." Me identifico muchisimo con este texto. Gracias por compartirlo.

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  6. Estimado Professor Javier:

    Deseo a usted mucha plata, mucha salud y muchas felicidades en sus cumpleaños.

    Como está Usted?

    Como está Miami? Creo que é una ciudad muy linda!

    Um fuerte abrazo.

    Jorge Henrique

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  7. Gracias a todos los que han pasado por estos Escombros.

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  8. Sempre releio isto...pra matar a saudade!
    Esse é o meu...companheiro eterno.

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