miércoles, 21 de septiembre de 2011

LAS HUELLAS DE LOS OLORES


Es imposible conocer una ciudad en cinco días. Y si la que describiremos es la metrópolis o aldea infinita de México DF - como le gusta decir a mi querido Omar - con sus casi 25 millones de habitantes, pueden imaginar el tamaño de nuestra frustración. Allí todo es monumental, por eso lo que parecía absurdo se convierte en algo tan surrealista que ni los mayores exponentes de este movimiento conseguirían expresar el verdadero latir de ese superpoblado pantano.

Esta introducción es para que no esperen un profundo análisis en este artículo sobre un lugar que desafía a la geografía y la lógica poblacional. Lo que leerán a continuación son las impresiones de alguien – Yo – un animal eternamente citadino que se alimenta de las urbes con la voracidad que los ojos aceptan y los pies soportan.

Al llegar al DF – México – ya tenía una opinión más o menos formada - algo que no es muy recomendable - porque los estereotipos la mayoría de las veces están bien alejados de la realidad.  

En la ciénaga de concreto armado lo que más me impresionó fueron sus profundos olores – el olfato es el principal de sus sentidos - que penetran más allá de la nariz, con una hasta entonces desconocida capacidad de llegar al subconsciente.

Al contrario de otras ciudades donde la visión es fundamental – La Habana, San Paulo, Rio de Janeiro, etc. - ella es posible recorrerla con los ojos cerrados, dejándonos guiar por ese olor tan característico que empieza y termina en las manos de una de sus hospitalarias mujeres.   

Los tacos son mucho más que una comida. Son la mayor expresión de nacionalidad culinaria – esta frase me recuerda a Lichi - que vivió, escribió y murió allí, sintiendo los bálsamos de una de las cocinas más originales del universo. Quizás por eso y después de tantos años de exilio decía que “la patria es un plato de comida”.

No son solamente los aromas lo que identifica a este multiétnico espacio. La mayoría de sus comidas se comen con las manos, tal vez para no mezclar el puro sabor de sus alimentos – tan milenarios - con la frialdad de los cubiertos. Hasta en los restaurantes menos populares es común ver a esas personas que poco se asemejan a los Chilangos – por su físico o por su poder adquisitivo – usar las manos a la hora de disfrutar un taco.

Otra peculiaridad para un viajero que tiene la prisa de ayer, pero que valora los pequeños detalles es el excesivo uso de los diminutivos – les daré un ejemplo - Un día comía una tortilla en unos de los típicos restaurantes que rodean al Zócalo, y la señora que lo preparaba hacía un excesivo uso de ellos, algo que no me pareció normal, pero pensé que podía ser parte del instinto maternal tan común en todas las mujeres, ya que se notaba que yo no era de allí  ni de aquí – pero eso ella no lo sabía – o quizás solamente quería ser gentil. Esa impresión se borró totalmente al llegar una pareja de Punk con sus eternas ropas negras y sus cuerpos tatuados y llenos de piercings  que pidieron algo para comer, con ese acento tan típico de los mejicanos, y usando esos diminutivos que discordaban violentamente de su imagen, en ese instante percibí que su uso es normal.    

Siguiendo este viaje al interior de la identidad mexicana, decidí experimentar la mayor cantidad posible de alimentos exóticos – para mí – Comí unos grillos – llamados Chapulín – fritos y crocantes, realmente deliciosos, unos gusanos asados con carbón que no tenían ningún sabor y por último el más extraño de los platos, tacos de ojos de buey, que increíblemente no sabían tan mal como pudieran pensar. Debo aclararle que todos esos platos fueron acompañados con suficientes mojos, todos muy picantes, lo que pudiera resultar en un desastre intestinal, pero increíblemente escapé ileso de la maldición de Monctezuma como me dijo una querida amiga.

Otra de las cosas que me llamaron la atención fue la costumbre de las mujeres de maquillarse dentro del metro, de los camiones – guaguas en buen cubano - o manejando, con gran naturalidad e increíble habilidad. Todas llevan consigo una cuchara que usan para levantarse y estirarse las pestañas, de una manera hasta entonces desconocida por este humilde admirador del alma femenina.

También me impresionó – lamentablemente - la americanización de la cultura cotidiana de la ciudad. Me fue imposible tomar un café como lo acostumbraba a beber en Brasil – fuerte y sin azúcar - En la capital azteca esa bebida se consume del mismo modo americano - aguado y con demasiada azúcar - Otra cosa que recuerda la cultura del poderoso vecino es la prohibición de beber cerveza o cualquier otra bebida alcohólica mientras se camina por la calle, cosa tan normal en mi querido Brasil.

Después de este viaje, que espero repetir, se entiende de una manera más clara el significado de esa frase que ahora hago mía: “Viva México lindo y querido”.

20 comentarios:

  1. Me gustaron mucho los puntos en que se apoya esta “Crónica de viajero” y pensé que era solo acá en Chile el uso de la cucharita como instrumento indispensable en la cartera de una mujer, cosa verdaderamente difícil de creer para un cubano, has hecho revivir mi espíritu viajero y recordarme que México me falta, aunque, lo juro, no seré tan valiente como tú, ante los ojos de buey, los grillos y los gusanos.
    Gracias por este texto tan rico.
    Un abrazo.
    Gino.

    ResponderEliminar
  2. Gracias Gino por el comentario, pienso que tendrás el mismo valor que yo en comer esas cosas extrañas pues la curiosidad es la misma.
    Abrazos

    ResponderEliminar
  3. GRACIAS HERMANO..CASI POR ESTOS MINUTOS DE LECTURA ME LLEVASTE Y COMI CONTIGO-TE CONFIESO, NO LOS OJOS DE BUEY- TODAS ESAS DELICIAS DE ESA GRAN COCINA INTERNACIONAL QUE ES LA MEXICANA Y DEBES SABER QUE ESTO TE LO DICE UNA CUBANA AL 100% CON UN ESTOMAGO ITALIANO AL 200%.UN BESO Y GRACIAS DE NUEVO POR ESTOS MOMENTOS DELEITOSOS.GRACIAS POR TU GENEROSIDAD
    CLEO

    ResponderEliminar
  4. Azu, estabas perdido y ahora veo porque me gusto mucho tu escrito. Te quiero mucho.

    ResponderEliminar
  5. El uso "excesivo" del diminutivo proviene del náhuatl, lengua originaria de los aztecas. Implicaba, efectivamente, trato reverencial, respetuoso, propio de una cultura como ésta, que es esencialmente ritual.
    El olor que refieres (que a muchos cubanos suele resultarles repugnante) es, como ya te dije, de la masa del maíz con la que se hacen no sólo las tortillas para tacos y quesadillas, sino también sopes, tlacoyos, memelas, tamales, picaditas, chalupitas y toda una suerte de antojitos que deberás probar la próxima vez que vengas.
    El saltamontes se llama chapUlín, con "u". De ahí viene, por ejemplo, el nombre de Chapultepec, que es "cerro del chapulín".
    Fue un gusto tenerte por aquí Azuquita, y abrazarnos después de 20 años. Suerte en tus andares.

    ResponderEliminar
  6. Mi querida Cleo, que bueno saber que disfrutaste de estos platos. Cubanita 40 ahora ya sabes el significado de mi silencio. Mi amada Odette, el gusto de abrazarte fue reciproco, y con seguridad repetiré mi viaje a ese lindo lugar. Gracias a todos por leerme.

    ResponderEliminar
  7. Què alegrìa me da este Escombro, sustanciosa y comestible crònica se ha mandao negûe.Estuviste en Mèxico Azuquita, mi gran deuda, por mi hermano mexicano Jorge Leroux, y los muchos otros amigos
    -mexicanos y cubanos- a los que quiero estrechar.
    La disfrutè. Abrazo mi ambia
    Queve

    ResponderEliminar
  8. Mi amigo querido, no te conocia en esta face de llamarnos "PODEROSO VECINO DEL NORTE". El cafe al que te refieres depende de donde lo tomes: En Miami, New York, LA, Chicago, etc, etc, se toma "como tu quieras". No somos tan poderosos como para hacer cambiar los gustos... Has estado aqui en el pais poderoso??? En mas de 40 años jamas he tomado cafe aguado y con demasiada azucar. Lo tomo como yo lo pido. Esa impresion de "Americanizacion" que tan "lamentable" encuentras la conozco desde que era adolescente y aun vivia en Cuba. Por que sera? En cuanto a la prohibicion de caminar bebiendo alcohol por la calle copiada del "PODEROSO VECINO", que bueno! Lo agradecemos las madres de hijos que fueron adolescentes y las que aun lo son... Dios! Por que nos culpan de todo??? Eso si... todos quieren venir para aca y cuando hay alguna tragedia somos los primeros en llegar... Muchos besos, Vivian

    ResponderEliminar
  9. Gracias Rafa por pasar por aquí. Mi querida Vivian esas son las impresiones como explique al inicio del texto de un viajero con prisa, siento mucho que te hayan incomodado pues sabes como te quiero.

    ResponderEliminar
  10. Ah Azuquita, a propósito de lo que dice Vivian, el café aquí también lo puedes tomar como quieras, sólo tienes que pedirlo expreso. Más besos.

    ResponderEliminar
  11. Esto realmente me gusta....yo viviendo en Miami,,jamas se me ocurría comer un taco con cubiertos,,,,como Una Baleada(hondureña y un tipo de taco)Lo del cafe como dice Odette...es saberlo pedir....ya estas en la Otra Habana......comenzaras una vida en una ciudad donde todo se mezcla....donde desde comer hasta el hablar es una experiencia.....y no te molestes ...es el simple sincretismo....lo mágico que al fin te gustara

    ResponderEliminar
  12. Mi admirado Javier Iglesias un disfrute tremendo leer sobre la ciudad de México a través de tus ojos y olfato :)

    ResponderEliminar
  13. Hermosa reseña de ese viaje que parece de más de 10 días mi querido amigo. Sólo una aclaración: ¿De todos los mencionados en FB como mexicanos, cuál de ellos lo es de nacimiento? Todos los que conozco y mencionaste, son más cubanos que la yuca con mojo.
    Siempre te leo y lo disfruto y me enorgullezco. Abrazos

    ResponderEliminar
  14. Me encanto ,tu viaje y la manera que describes una urbe tan cosmopolita y a su vez autoctona !!!! Mexico es eso y mucho mas , es un pais gigante en dimensiones y muy atractivo por sus costumbres y geografia , asi que quedo eternamente complacida con lo leido ,gracias amigo por tener un espaco de mi sabado con lor Azteca !!!!

    ResponderEliminar
  15. Poco visite la cuidad de Mexico, su maravilloso ensayo me llevo de vuelta.

    ResponderEliminar
  16. Gracias querido. Mexico es una fiesta de colores y a pesar de los pesares un pais maravillosos lleno de magia e historia magnifica.

    ResponderEliminar
  17. Mi querido Javier...yo estuve dos anos para poder comer la tortilla de maiz y la birria...sus olorres eran casi intolerables para mi,. Hoy, despues de haber vivido 13 anos de mi vida en esa maravillosa" CIENAGA DE CONCRETO", repito tu misma frase...MEXICO LINDO Y QUERIDO!!!..Adoro toda su comida, su cultura y su gente!!!. Gracias por compartir conmigo tu blog. Abrazos.

    ResponderEliminar
  18. Yo no sobreviví a la comida picosa mexicana, excepto los tacos al pastor que donde quiera que llego, los pido, aquí al principio, manejaba hasta Homestead a comerlos... y también me sorprendí la primera vez que vi a una mexicana "halándose pa' arriba" las pestañas con una cucharita, todavía no he logrado hacerlo!!

    ResponderEliminar
  19. Yo estoy tan dividida en partes... y he tenido mucha suerte porque mis años en Venezuela me hicieron más venezolana que la arepa, mis años en México los sentí en toda la maravilla que ese país me regaló, viví un poco en la cultura azteca y más años en la cultura maya, la fiesta que como dijo Omar es México sigue estando en mi corazón, toda su comida que adoro con sus diferentes chiles que disfruto mucho, su gente es como la de todas partes, hay todo tipo de personas en todos los lugares, uno escoge con quien compartir su tiempo y yo tengo grandes amigos en Venezuela y grandes amigos en México, entonces he podido disfrutar no solamente de las reuniones de ls amigos cubanos, también de los amigos de todos los lugares y me hace feliz sentirme ciudadana del mundo y sigo sumando.
    Qué bueno que tu estancia en México te dejó feliz, un besote inmenso amigo querido.

    ResponderEliminar
  20. Gracias por esto tan lindo por el microscópico espacio que me corresponde! Me gustó bastante!!!!

    ResponderEliminar