miércoles, 13 de julio de 2011

DESTINO DE LA SOMBRA


Hay algunas fechas específicas que deberían ser prohibidas para los exiliados o al menos olvidadas, pero la memoria es la cárcel a la que estamos condenados.

A pesar de las lejanías, y del reloj no detenerse, es imposible colmar la desaparición de un recuerdo con un cuerpo femenino, ni sus poderes inimaginados son capaces de ahogar esa angustia que quiere explotar en nuestras gargantas en algunos momentos donde los no-nosotros disfrutan la eterna compañía de su lugar, tan distante del nuestro.

Muchos de ellos no imaginan hasta dónde puede llegar la desesperada amplitud de un presente lleno de silencios; tampoco están obligados a entender ni a conocer el pasado de los espejos. Es muy difícil comprender que sufrimos por aquella parte tan nuestra que ni la más fuerte de las embriagueces ayuda a olvidar – verbo tan necesario – y que innúmeras veces lo que anhelamos ya es el espectro de la sombra.

Aunque el tiempo, tan sabio e implacable, hace su solitario oficio sin importarle con lo que dejamos atrás ya que la vida exige siempre más que ayer y menos que mañana.

Es por ese motivo, y por el diario sobrevivir, que conseguimos controlar la ansiedad de las ausencias, que se hace más presente en los días festivos, cuando llegan a ser casi reales y corpóreas como tú que me lees ahora.

Por eso quería en esas conmemoraciones tener el poder de la invisibilidad, o ser como aquel molusco que se esconde en el caracol a la primera señal de peligro y solamente reaparecer después que la fiesta haya terminado, pero ante esa imposibilidad, debemos aparentar por las normas sociales que somos iguales a todos los que comparten la felicidad de los abrazos repletos de ahora y de concluidos ayeres.

Para nosotros – los excomulgados - todo es mitad inacabada. Es como si sintiésemos la caricia de una navaja en aquel espacio donde no llega la mano más cálida y el más perfecto de los besos.

La vida, que muchas veces nos sorprende, es capaz de mandar mensajes subliminales en el instante en que se supone debemos descansar. Es en ese espacio de nadie – conocido como subconsciente - donde la mayoría de las veces aparecen nuestras respuestas o se profundizan nuestras dudas.

Ayer soñé con la Navidad – algo que siempre nos prohibieron mientras vivíamos en la isla - y con el fin del año, fechas que desde la distancia representan todo lo opuesto al significado original de esas fiestas. En las dos se necesita todo lo que le falta a un desterrado.

Busqué significados para mi sueño y sólo encontré la huella dejada por alguien que fui - ya no recuerdo ni cuándo ni dónde - y el miedo de empezar todo nuevamente en algún lugar donde sé me faltará – es el más cruel de los verbos - también algo que ya fue mío y mañana – cuando navegue – será de la nada detenida en el tiempo.

9 comentarios:

  1. si esto lo dices tú... dónde voy a encontrar la esperanza?
    gracias por estar cerca.

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  2. La mente es un archivo selectivo...

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  3. Tus palabras se nos clavan en el alma y se nubla la vista- que seguro es el smock, me digo- para luego darnos cuenta cuan real es esa “huella dejada por alguien que fui”.
    Conmovedor.
    Un abrazo desde el sur.
    Gino.

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  4. Gloria tu nombre es más lindo que la sal, Queve la mente es una prisión, Gino ese dolor sólo lo sentimos los desterrados. Gracias a los tres por pasar por aquí.

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  5. Azu levanta ese animo no me gusta sentirte así. besitos

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  6. Si la memoria es selectiva, las conmemoraciones nos persiguen...escribe...eso salva a los demás...a los que leemos y luego vamos a confrontar sueños y otra noche..pero como dijo Borges en uno de sus poemas....."Y, sin embargo, es mucho haber amado,/ Haber sido feliz, haber tocado/ El viviente Jardín, siquiera un día. "

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  7. La memoria es la que no nos deja ser otra cosa que no sea uno mismo.

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  8. Cubanita el gorrión es algo que en algún momento nos invade. Mi querido Salvador gracias por recordarme a Borges. Anónimo tienes razón en lo que escribiste. Abrazos a todos.

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  9. No se porque sufrimos tanto. Claudia

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