miércoles, 1 de junio de 2011

ESPEJO ROTO


En cualquier ciudad hay personas que por algún motivo trascienden las fronteras del tiempo y se convierten en leyendas. La mía, una de las más embrujadas capitales que existen, no podría ser diferente. Siempre estuvo poblada de exóticos personajes que hasta hoy habitan el imaginario popular.

Quién no se acuerda de Yarini, el más famoso de los chulos habaneros - asesinado por una lluvia de balas – o de Matías Pérez, que a pesar de no ser cubano fue inmortalizado en la perla del Caribe; y más recientemente del Plátano – amigo al que ya le dediqué un artículo –  

Podría escribir de muchos otros que no salen de mi memoria, pero ahora quiero recordar especialmente a alguien de mi barrio – aquel que tiene la llave – un protagonista que fue un símbolo a ser seguido en un tiempo – que aún no acabó - donde cualquier diferencia era/es penalizada de la más absurda manera posible, aunque nada de eso lo impidió superar su deficiencia estética – presten atención – no física, inventándose un personaje que lo ayudase a aplacar los avatares que la naturaleza le legó.  

Desde pequeño crecí oyendo las historias del hombre con cara de monstruo que poseía a las más bellas muchachas. En mi ingenuidad lo imaginaba como “El Hombre de la Máscara de Hierro – la novela de Alejandro Duma que incubó lo que soy hoy – pues era un asunto evitado por mi familia y las de mis amigos, y por eso tan fascinante para los niños que éramos, como lo fue años más tardes la literatura que intentaron – vanamente – negarle a mis ojos.

Recuerdo la primera vez que lo vi - cuando mi niñez ya me quedaba pequeña - iba caminando para la escuela, y de pronto, surgió él, acompañado de una linda rubia en cuerpo de negra. Confieso que no sé cuál de los dos - la bella o la bestia - me impresionaron más.

Pasé todo ese día con su imagen animal en mis pupilas. No sólo me conmovió su cruel fealdad, sino también su capacidad – que hoy sé – inmensamente trabajada de tratar de desviar la atención de su imperfecto rostro con otros atributos corporales capaces de perfeccionar su cuerpo, diametralmente opuesto a su cara. Tenía un físico esbelto, con una estatura de casi dos metros – o sería mi asombro que le aumentó el tamaño – y un abdomen atlético.   

Además se inventó una aurora mística de ser un eterno  perseguido de la policía, no por su rostro y sí por tener una melena que le llegaba hasta el final de la espalda y usar siempre el mismo – único - jeans Levi Strauss – privilegio de pocos en esos años - azul claro, bien gastado, junto con unas botas militares y la camisa eternamente abierta para dejar ver su lampiño y definido pecho. Tampoco escondía su preferencia por la música Rock – en una época donde hasta Los Beatles eran prohibidos - siempre andaba tarareando alguna canción de Jim Morrison. Incluso se decía que hablaba inglés –nunca pude comprobarlo –

Como buen mito, Mayito  - que era su nombre – más conocido por el Frankenstein del Cerro. Murió aún joven en el salón de operaciones del Hospital Covadonga, cuando se le realizaba una cirugía plástica para tratar de mejorar la estética que la vida le negó a su rostro.

No soportó las más de doce horas de anestesia general y antes de terminar la operación su corazón dejó de latir. A pesar de eso los cirujanos decidieron terminar la cirugía que le daría una nueva fisonomía sólo conocida por la muerte, pues increíblemente su familia por algún motivo desconocido o quizás con el objetivo de convertirlo en leyenda decidió velarlo con el ataúd cerrado, colocando encima una foto donde se eternizara el rostro que recordamos hasta hoy.

La noticia de su muerte se expandió por la ciudad como pólvora y en poco tiempo, el tercer piso de la funeraria Nacional y todos los otros incluyendo las escaleras y el portal de la misma se llenaron de amigos, fanáticos y viudas para despedirse de  alguien que quiso burlar su destino.

Un ser que hizo de la diferencia una unanimidad y que supo convertir la monstruosidad que la naturaleza le ofreció en la poesía de vivir.

17 comentarios:

  1. Una historia que conmueve y muy bien narrada, me ha puesto un poco triste, pero es un hermoso homenaje sin dudas.
    JC Recio

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  2. Juanca ese fue uno de los mayores hippe de La Habana, creo que no debes quedarte triste pues él vivó intensamente cada momento.
    Abrazos

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  3. Bella historia, Javier. Se me ocurre pensar que otro habría sido su final si no le hubiese tocado esa época.

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  4. Me recuerdo de haberlo visto muchas veces pues yo también vivia en el cerro
    pepe

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  5. Ese era un tipo más que popular en el Cubanaleco, yo había oído hablar algo acerca de que había muerto, pero no conocía la historia completa hasta ahora; bueno, menos mal que vivió a full lo que le tocó, que es mucho más de lo que consiguen otros. Gracias por este post tan emotivo.

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  6. Buena historia, intensidad de vida, Gracias

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  7. Coño mi hermano,apretaste...Yo también oí hablar de ese personaje,y de su triste final...Creo que nunca lo vi,pero era famoso entre la hippada...Se me había olvidado esta historia...
    Un abrazo grande
    Boris

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  8. Gracias Pepe, anónimo, Salvador y Boris por pasar por aquí.

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  9. ¡Azuquita!, ¡siempre con buenos relatos!. Oye man a este Mayito , el Frankestein del Cerro, no lo tenìa registrado, se nota que no era mi zona, màs hoy lo que importa es su mito, hiciste que lo viera por la Calzada con la morenona rubia que aùn habita en tus pupilas. Gracias yunta -como te gusta decir -, un abrazo.
    Queve

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  10. Azu me encantó tu articulo. te queiro

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  11. Gracias Queve y misteriosa Cubanita por visitar los escombros.

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  12. Si que lo recuerdo , yo vivía en Santos Suárez y me lo encontré varias veces en el Abreu Fontán .
    Pero fue en el año 80 ,mientras salía con unos amigos del cine Florida que la conocí también a ella.
    Recuerdo que llegué a mi casa llorando de tanta pena, era solo una muchacha y me contaron que solo caminaba por las noches para ocultar su rostro .
    Entonces lo supe....era la hermana de Franskentein.

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  13. Ismael que bueno que te gustaron los Escombros. Xiomy que coincidencia, no sabía que vivías en Santo Suárez. Abrazos a los dos.

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  14. Javier, sabias que Mayito o "El Frankenstein del Cerro" tenia una enfermedad que era uno de cada 15 millones de habitantes, solo en el cerro habian dos, el y su hermana y una vez en calzada del cerro y boyeros vi a una señora "afroamericana" con el mismo rostro, tambien habia un muchacho que vivia cruzando las escaleras por santo suarez. A lo que voy Cuba tenia en aquel entonces 10 millones de habitantes, ese padecer estaba super elevado, con respecto a lo que vi.

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  15. La primera vez que lo vi ,fue en una fiesta en casa del pigui , yo estaba en la ventana ,y el se asomo , ...por poco me muero, pero despues me dijeron que era muy buena gente , le gustaba el rock,y realmente tenia muchos amigos.

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  16. Era tremenda gente, me acuerdo un dia que alguien le pidio un cigarro y al sacar la caja tenia uno solo y dijo, bueno dejame encenderlo y te lo llevas. Eso fue en macedonia y san anselmo frente a la bodega.

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