miércoles, 25 de mayo de 2011

CENIZAS DE UNA NOCHE OTOÑAL


Dicen que recordar es volver a vivir. Sí esa frase es cierta – no lo sé, pues la verdad no es absoluta – creo que al menos para los que fuimos desterrados de nuestra raíz la realidad intelectual ha sido en algunos casos despiadada.  

La ausencia que nos acompaña – aunque parezca una contradicción - no es sólo la del país. También nos faltan los amigos que muchas veces eran y son el refugio que la patria nos negó.

Sentí disminuido ese sentimiento de lejanía que no me abandona a años, el pasado fin de semana cuando reencontré – no es la conjugación cierta, pues nunca perdí – a mi querida Margarita Mateo, que me hizo disfrutar esos días como nunca lo había conseguido en todos estos años de  exilio.

La escritora-investigadora-profesora, dio una conferencia sobre la poética de José Lezama Lima en la Biblioteca Nacional de Brasilia. Esta ciudad tan árida de la altiplanicie central, donde convivo con mis sombras y mis mañanas fue menos violenta con la tierna presencia de Maggie.

Su plática, además de excelente me devolvió a aquellos años donde junto  a mi compadre Víctor Fowler y mi inseparable amigo Ismael González Castañer – todos vivíamos en el Canal del Cerro -  pasábamos horas discursando sobre la influencia del Gordo que fumaba tabaco y tenía en la comida su mayor placer sexual. Aquel que fue desterrado en vida - dentro de su-nuestro país – aislado por sus censores, por entre otras causas hacer una literatura que llamaron de hermética, o por desconfiar – verbo preferido de los políticos – de su masculinidad. Algo que como ya sabemos no impidió al autor de “Paradiso” transcender más allá de las fronteras patria y convertirse en el más universal de los cubanos después del apóstol.

Tras su disertación fuimos a cenar en la acogedora casa del fundador de la Cátedra de Música de la Universidad de Brasilia (UNB). Al llegar me dio la impresión de que todo estaba preparado para que fuese un encuentro inolvidable, pues el otoño nos regaló una linda noche con esos vientos del sur que anuncian la estación más gris del año, pero con una luna tan llena, que parecía escapada de un poema de Dorival Caymmi, y que adornó con su fría claridad las poesías y canciones que llenaron la madrugada a la orilla de un lago que por un instante pensé fuese el mar.

11 comentarios:

  1. confieso, a riesgo de ser mal vista, que no soy muy lezamiana yo. Eliseo Diego es de esa generación quien me es más cercano y caro. pero de esa pérdida sé . y de otra peor: la que nos queda después de cada feliz encuentro. de nuevo pierdes lo mismo que recuperaste brevemente.
    la buena noticia es que tenemos algo cierto que recobrar. la mala es que dura poco. la sensación de desarraigo es mucho más fuerte. es permanente. parece eterna.

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  2. Tienes razón cuando hablas de desarraigos es algo con lo que tendremos que vivir eternamente. Gracias por visitar los escombros salecita.

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  3. Qué bien se les ve a los dos!

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  4. Excelente el encuentro y claro que el volver a partir nos deja ese desamparo, pero muy sentido encuentro, un abrazo a los dos

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  5. Gracias mi querida Odette por lo que me toca. Juanca las despedidas a demasiado tiempo se han convertido en habituales.

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  6. Lo que se pierde el Cubano de alla, no poder leer estos posts, y muchos no saben que existió Lezama, yo me entere del lado de aca.

    Esta frase es genial y la ponde en mi wall
    "creo que al menos para los que fuimos desterrados de nuestra raíz la realidad intelectual ha sido en algunos casos despiadada."

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  7. Gracias Mario por pasar nuevamente por aquí.

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  8. Què bueno Azuqita, que buena noche la que describes, Brasilia con Margartita Mateo y tù, con La Habana y Lezama en el lienzo.
    Abrazos para los 4

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  9. Lobo fue una linda noche. Abrazos para tí.

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  10. Me traje un libro que siempre anda conmigo de esa generación...cuando fui por mi visa...me lo re-leí en la Iglesia de Jesús d3el Monte y su calzada ....Todo lo que vale de esa generación nos hace fuerte....aun con los sensores...Disfrutar eso vale...me alegra por ti...como cuando en una hamaca en mi Balcón vuelvo a ciertos versos

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  11. Salvador ese poemario del que hablas es uno de mis preferido. Gracias por pasar por aquí.

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