miércoles, 9 de marzo de 2011

SIN MIEDO DE SER FELIZ


Casi siempre nos parecemos en algo a la ciudad en que vivimos. Ella, eternamente femenina es la cara más real - muchas veces cruel - y cercana del país que nos acogió. Para el exiliado es inevitable no apropiarse de parte de su esencia, aunque esta se asemeje poco - no es mi caso - a la que nos dio vida – o mejor calle –

En estos días de carnaval es cuando más me doy cuenta de lo aplatanado que estoy. Después de tantas soledades y lluvias – cuánta melancolía - que mojaron mucho más mi aliento que mi ser. Me descubro cantando los tradicionales sambas, desconocidos por la mayoría de los extranjeros. Es en ese instante cuando percibo como inconscientemente el tiempo ha hecho su faena pues la lejanía no perdona los vacíos que nos habitan.

Como saben esta fiesta no es privilegio del lugar que me abriga. En aquel otro donde nací también se celebra pero con muchas limitaciones, lo que sin duda es un éxito. A pesar de los pesares – estos tienen nombres y apellidos –

Lo que ocurre es que en esta época me siento como si nunca hubiese salido de mi querido Cerro, y siguiese arrollando con la más famosa de las comparsas habanera “El Alacrán” vecina de mi infancia.

Quizás por éste motivo “aplatanar” no sea la palabra que mejor exprese el sentimiento que me invade cuando empieza el jolgorio, al mismo tiempo tan diferente y tan parecido al de mi recuerdo – que también puede ser el tuyo –

Es una mezcla de emociones convertidas en sudor - llanto del cuerpo - algo que se escapa de los idiomas, de las músicas y del cansancio. Aquí la alegría es verdadera e ilimitada, no conoce de censura ni de espacios mutilados por la tristeza. El único territorio peligroso es el cuerpo femenino en su perfecta desnudez.

En estos días los deseos no saben de mutismos, es como si Dios – puedes darle otro nombre – perdonase todos los excesos y nos dijese: esta es tu última jornada, disfrútala porque mañana volverás a la realidad – aquel espacio injusticiado -     

Lo que más me impresiona del carnaval de Rio de Janeiro es el olor diferente de la noche. La alegría tiene su propio aroma que mezclado con el salitre marino nos invita constantemente a la promiscuidad, tan común en lapsus donde lo racional no es más que mañana.

Ese ajiaco hecho con la transpiración de los besos, con la abundancia de bebidas, de bailes, de músicas y sazonado con  la pólvora de los fuegos artificiales da otro sentido a la madrugada – ya saben que las rondas son buenas -  

Parece que la noche no alcanza o el apetito cuando se escucha un samba es más inclemente con el tiempo. Negándose a reconocer la majestad del reloj, y aquí se incluye también el biológico que pide lo que no puedes darle ahora.

En ese instante el mundo no pasa de una cintura de mujer – aquel precipicio al deseo - que nadie resiste. Bendito tiempo de ser feliz. Hay que aprovecharlo, hasta acabar el crepúsculo todo es vida, por eso hoy quiero ir más allá del anochecer y del océano – todos saben lo que hay más allá del mar -  

El samba, es más que un ritmo. Es un estado de ánimo que ayuda a olvidar los desiertos, que da nuevas energía, haciéndote creer que quizás mañana encuentres lo que tanto anhelas.   

Brasil, éste lugar de infinitos contrastes, donde la desigualdad social es una de sus mayores marcas también es Carnaval, libertad y alegría representada por los movimientos de cuerpos en perfecta armonía con la belleza, incapaz de discriminar cualquier gusto – al menos una vez al año –

Esta época más que de fiesta es de renovar las energías, de no tener vergüenza de ser feliz, porque esta felicidad que se adueña del país sino cura todos los males, nos ayuda a vivir cuando la mulata ya con el sol perpendicular viste su ropa, recordándonos que por éste año el sueño acabó.

6 comentarios:

  1. Tengo muchos deseos de conocer Río y de gozar la papeleta en su carnaval, bueno muy buena crónica, un abrazo
    JC Recio

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  2. Gracias Juanca por pasar por aquí. Se te espera en el próximo.

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  3. Azu me gustó mucho esa crónica del carnaval más famoso del mundo.

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  4. La samba queda bien plantada como camino a una bella crónica, dejando mostrar la gran sensibilidad del cronista, gracias, es bello

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  5. Javier gracias por darme esa visión tan bien contada del carnaval.

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  6. Javier..fantastico...bonito sentir,es la magia delas fiestas populares,sea aqui en Brasil o en Africa....Abraços

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