miércoles, 16 de febrero de 2011

EL DESPERTAR DE LA COLINA




Crecí en un tiempo donde la religión no era más que una palabra vacía (menos la santería, que para algunos – los más radicales - no lo es), obsoleta y símbolo contrario a todo lo que representaba desarrollo (no olvidemos a Lenin: La religión es el opio – para el cubano sería la marihuana - de los pueblos).

Por eso las pinturas sacras de mi abuela Amada (interpreten esto como nombre femenino y no con la otra acepción del adjetivo) que aún colgaban de las paredes de mi casa por su insistencia, y ya marchitas por las goteras que habitaban mi lugar desde que adquirí plena consciencia del espacio político que me había impuesto la naturaleza, con todas las privaciones que representa esa ideología para quien no forma parte de la turba que hasta hoy promete un futuro mejor que sólo ellos conocen, no era más que eso, imágenes para ojos incrédulos.  

Quizá inconscientemente y llevado por esa visión revolucionaria de negar todo lo que se les escapaba de la interpretación que podía dar ese absurdo pensamiento (creado por Marx, pero no por Groucho) que aún castiga mi país, nunca visité ese monumento, a pesar de frecuentar constantemente la Habana Vieja (puede leerse al contrario), y ser innúmeras las veces que atravesé su bahía para llegar a Casa Blanca (no piensen que falta el artículo femenino, pues esta nunca sirvió de morada a ningún presidente y allí el inglés no es más que una jerigonza).

En fin sin más rodeo hoy quiero hablar del Cristo de la Habana, una estatua, de la escultora cubana Gilma Madera (el apellido cierto sería Mármol, azar del destino). Hecha de mármol - no de su apellido - de Carrara, el mismo que se utilizó en los monumentos del Cementerio de Colón  - al cual ya le dediqué un artículo - y que hoy me recuerda a la más popular de las estatuas levantadas en su honor, en el país que ha demasiado tiempo forma parte de mi cotidiano. Aunque la nuestra sea mucho menor y esté situada como ya saben en aquel sitio que no queda en la capital norteamericana a pesar de llevar el mismo nombre de uno de los emblemas más poderosos del imperio.

Compuesta por 67 piezas que fueron traídas desde Italia, ya que fue esculpido en Roma y allí bendecido por el Papa Pío XII. Se ubicó en la colina de La Cabaña el 24 de diciembre de 1958, donde fue nuevamente bendecida (éste acto no ayudó mucho en su futuro) por el Cardenal Arteaga, el 25 de diciembre de 1958, contra su voluntad, debido a las malas relaciones que tenía el prelado con Fulgencio Batista, el antiguo (este sustantivo resulta ambiguo después de más de 50 años del actual) dictador. El nuevo - tampoco es el cierto - tirano (ahora bendecido por el actual Cardenal) que ensombrece la nación desde 1959 mandó a cubrirla, exprofeso, desde el primer día que usurpó el poder con árboles y prohibió su visitación, con la justificativa de estar dentro de una zona militar (no confundan esta zona con el país). Algo que milagrosamente fue revocado por él mismo, después de la visita de del Papa Juan Pablo II a la isla, donde exigió la libertad religiosa.

Aunque realmente pienso no lo hizo para satisfacer el pedido del Papa y sí que fue obligado por las penurias de los años 90 a permitir en la Semana Santa de 1996 la realización de un viacrucis y un acto de desagravio por jóvenes católicos habaneros, esa es una de sus técnicas favorita para distraer al pueblo - la válvula de escape – tantas veces usada por un régimen que desde los 90 está al borde del precipicio.

Su peso aproximado es de unas 320 toneladas y se encuentra a 51 metros sobre el nivel del mar, lo que permite a los habaneros verla desde muchos puntos de la capital. La figura de Cristo está de pie con una mano en alto, bendiciendo, y la otra en el pecho mirando hacia la ciudad, con los ojos vacíos, dejados así intencionalmente para dar la impresión de estar mirando (siempre hay un ojo que te ve) a todos desde cualquier lugar que fuese observado, ya que desde su emplazamiento se aprecia una gran vista de toda la ciudad.

Pensándolo bien, la estatua contrariamente a sus propósitos, no nos trajo buena suerte. Esa es mi opinión que nada tiene que ver con la religión. No obstante debo admitir para ser justo con ustedes más que conmigo mismo, que poco me importa, que mi religiosidad hasta hoy es pequeña (pero no mi Fe) pues en estos años de ausencia me he visto rezando en más de una ocasión por la intercesión divina.

Tengo la pésima costumbre de dejarme llevar por las emociones cuando escribo y por eso una vez más me desvié del asunto principal.

Entonces volvamos a él, la escultura tiene unos 20 metros de altura aunque parece mucho mayor pues como saben la ciudad está por debajo del nivel de mal (r) - hoy más que nunca - y reposa sobre una base de 3 metros en la que su creadora enterró diversos objetos de la época, que por las actuales (la palabra correcta sería eternas) circunstancias del país deberían ser desenterrados y distribuidos en la libreta de racionamiento que alcanza cada vez menos.

Cuando me refería a la mala suerte de la estatua no lo decía solamente por los acontecimientos políticos posteriores a su inauguración sino porque contradiciendo el refrán de que un rayo no cae dos veces en el mismo lugar fue alcanzada por tres - en los años 1961, 1962 y 1986 - antes de que fuese ubicado un pararrayos.

Hoy con el renacimiento de la Fe que es tan proporcional a la miseria (siempre queremos encontrar en lo divino lo que nos falta en el día a día), y con la desilusión que sienten nuestros compatriotas, provocada entre otras cosas por las infinitas mentiras repetidas insistentemente por los Castros - quizás y por primera vez en sus 53 años - deje de ser un adorno más de la ciudad y se convierta en el símbolo de un mañana, lleno de la prosperidad y la libertad tan deseada por todos (entiéndase éste TODOS sin excluir a nadie, a no ser los que tienen sus manos manchadas de sangre) los cubanos.

5 comentarios:

  1. El cristo de la havana es parte de mi infancia en la ciudad

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  2. Sali de Cuba muy jovencita, pero recuerdo El Cristo porque mis padres me llevaron a verlo. No me importa lo que otros piensen. Soy creyente con una FE inquebrantable. Religiones hay muchas, pero existe un solo Dios, llamese God, Ala, Jehova... sin El, nada es posible. Que El nos proteja a todos y nos lleve de vuelta a ese lugar de donde nunca debimos salir: Nuestra Patria.

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  3. bueno esto javi, sobre todo lo que significa, para todos los que lo miramos, y ese final por lo que lleva la esperanza y una cosa es cierta, la fe y la miseria crecen proporcionalmente

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  4. Con mi querida abuelita postiza Lola,que tu conociste ibamos a Casablanca a ver a nuestro Cristo tapado para los capitalinos...cuando volví en el 2008 cual grande fué mi alegría al divisarlo desde la Avenida del Puerto,a la altura de La Maestranza...opio o marigüana querido,en su debido tiempo el todopoderos y justo sabrá juzgar a quien lo ha amado de verdad o lo ha cogido para sus sucios juegos políticos.Como siempre me tocas bién dentro con cada palabra.Gracias!

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  5. Vivian, Salvador, Flaquita todos llevamos dentro algo de esa estatua que significa tantas cosas. Los quiero a todos.

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