miércoles, 19 de enero de 2011

EL LLANTO DE LA TIERRA

Año nuevo vida nueva, dice un refrán patrio muy usado para enfrentar lo desconocido desde lo insignificante de nuestro ser y ante la grandeza de la providencia a la que algunos llaman de divina (otros de Dios). Ese dicho es siempre el primero que viene a mi cabeza justo en la medianoche de aquel día donde parece que nacemos nuevamente por la magia de las tradiciones y los relojes. 

A pesar de las distancias o quizás por ellas me siento cada vez más cubano y ese simple sentimiento ya bastaría para conmemorar todo el año (cuántos en la isla querrían estar aquí o en cualquier lugar más allá del malecón), es por eso que nunca he dejado de pensar en ese instante que éste (de forma genérica) será el año del suceso que siempre buscamos, nada más humano (que rima con cubano) que el deseo de crecer y prosperar. Ese proverbio tan nuestro lo he pasado para los amigos que hacen menos gris mi exilio, aquellos con los que divido los sueños y que me regalaron una nueva cultura donde la alegría es la mayor expresión de libertad.  

El 2011 sería igual (para los pesimista aún falta un año) a los anteriores si no fuese por el amargo sabor que enero ha dejado sin haber llegado a su fin (es importante que sepan que éste amargo es diferente al delicioso café matutino) para Brasil y especialmente para la ciudad maravillosa, de innúmeras bellezas, entre las cuales se encuentra la famosa avenida donde desfiló algún tiempo atrás una cadenciosa y nada ingenua muchacha, que inspiró al más bohemio de los poetas carioca y al más universal de los músicos brasileños a escribir la internacionalmente conocida: Mira que cosa más linda… 

Decir que el país está de luto es llover sobre mojado (discúlpenme no conseguí usar otra frase), y hasta éste momento, cuando escribo el dolor convertido en letras (no quiero que sea lo contario), pues los que ya no están: amigos o desconocidos no merecen un réquiem y si una oda a la alegría por haberme permitido sus compañías y enseñarme el otro significado a la palabra lejanía. Son más de 710 los fallecidos en las crueles lluvias que recuerdan Macondo (prefiero esta referencia a la del diluvio), cuerpos que brotan de la tierra son las imágenes de nuestro cotidiano a muchos más días de lo deseado. Imágenes que se escapan de la imaginación y me llevan directamente al Guernica con toda la barbarie que pueda provocar una pintura trasladada a la realidad por las inclemencias de la naturaleza y el desinterés de los políticos que aprovechan el dolor ajeno en causas propias. 

Del mismo modo que la prensa se beneficia de lo sucedido porque sabe muy bien que una desgracia vende mucho más que la felicidad, y por eso engaña o en el mejor de los casos desvía la atención de los verdaderos responsables, diciendo que el medio ambiente y los pobres habitantes que nunca tuvieron otra opción a no ser construir sus humildes hogares en lugares inadecuados para la urbanización son los culpables de la tragedia. Esa misma prensa se olvida o prefiere no molestar al poder público, el mayor responsable por esta desgracia y guarda silencio ante los poderosos cuando son muchas las interrogantes que deben responder.

Yo que sólo soy una lagrima en medio de la tormenta, y que siento el dolor ajeno como mío porque ya sufrí más de lo necesario no me calló y me gustaría preguntarle al excelentísimo gobernador de Rio de Janeiro, qué hizo en los 4 años que lleva en ese cargo para evitar esta desdicha o mejor qué hará en los próximos 4 para impedir que se repitan estos momentos donde la realidad es mucho más brutal que la ficción. Sinceramente creo que usted no hará nada, pues fue incapaz de interrumpir sus vacaciones en el extranjero para solidarizarse con los ciudadanos que lo reeligieron y de los cuales debería aprender el significado de la palabra solidaridad. Usted señor gobernador es el tipo de político que no debía ocupar ningún cargo público hasta que entendiese que su principal función es velar por el bienestar común que es mayor que el personal. Su demora en visitar los lugares devastados y llevar una palabra de alivio a los sobrevivientes es imperdonable y contraria a toda lógica humana, además de ser una falta de respeto con esas personas que votaron en usted y que sufren a varios días mientras su excelencia disfrutaba de sus vacaciones extranjera.

Sé que el dolor por la pérdida de un ser querido no cabe en ninguna alma y mucho menos en cualquier palabra, pero lo que me reconforta y me da fuerza es encontrar la parte buena de la adversidad (esta frase puede parecer una contradicción), que es la solidaridad que podemos dar a quienes la necesitan y en eso éste pueblo una vez más ha demostrado la grandeza de sus sentimientos con quienes sufren, uniéndose en una inmensa cadena de ayuda desinteresada al contrario de sus gobernantes que con sus justificativas burocráticas no entiende que quién necesita ayuda no puede esperar por membretes. 

Es en momento como estos cuando siento orgullo de tener mi corazón dividido y trato de alegrar un poco a mis amigos enseñándoles otro refrán bien necesario en esta hora: a mal tiempo buena cara. Mientras pienso desde lo más profundo de mí, donde nadie aún ha llegado, que me gustaría morir (que para algunos no lo es y para otros es sólo un descanso) aquí si no existiese ese pequeño lugar llamado Habana.

10 comentarios:

  1. Azu es muy triste eso que está pasando ojalá no suceda nunca más. Cuídate

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  2. Querido Javier:

    Hay gente que se cerrará los ojos para no leerte, hay otros que te taparán la boca, sabes que no es productivo para la política oír la verdad y verse contra la pared. Yo si te leo, muchos lo hacemos, porque tu voz es alta y clara...una voz verdadera con manos y ojos que han ayudado de primera mano a paliar las necesidades de ese desastre tan grande sufrido en Brasil.
    Sin embargo no voy a hablar de política, ni de culpas, sólo quiero escribir de sentimientos, de como la mayoría de los humanos en los malos momentos, nos manifestamos cordiales y hasta humanitarios:
    que ese sentimiento, renazca y se haga más grande para ayudarnos a ser libres y buenas personas!!!

    Gracias en nombre de todos esos "sin nombre" que será sólo un número en la gran cifra de muertos.
    Besos Javier.

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  3. Rafa, Cubanita y Carmen, gracias por sus comentarios y créanme que éste texto hubiera preferido no escribirlo.

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  4. Muy conmovedor, y muyy triste todo para un pueblo tan hermoso como Brasil, que Dios les ayude. En todo
    JC Recio

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  5. Como siempre, tu sabes llegar al fondo: al fondo de los sentimientos... Que dolor tan grande!
    Que Dios ampare a esa bella ciudad y su gente!
    Y gracias por siempre recordar lo nuestro.
    Te quiero mucho, Javier. Vivian

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  6. Juanca y Vivian no duden que éste pueblo será capaz de recuperarse y ya verán como en febrero haremmos el carnaval más lindo del mundo.

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  7. He seguido las noticias por la TV pero ninguna me llagó tan hondo como tu texto. Muchas gracias por el.

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  8. En tu texto donde la agonía contagia, donde puedes transmitir lo que siente ante lo visto....pintor y poeta....la mudez gana...solo un abrazo....querer que no estén solos...buscar una manera de ayudar...de arroparles en tanto desamparo...

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  9. Gracias Salvador por pasar siempre por aquí, se te quiere.

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