miércoles, 20 de octubre de 2010

HIJO DEL VIENTO

Ayer conversaba con un amigo sobre las acepciones de la palabra “SAUDADE” que sólo existe en portugués y en gallego (una nacionalidad que va más allá de los chistes) con el mismo significado, y de la connotación que tiene para nosotros nativos del español. Todo eso porque después de varios tragos de “Juanito Caminante”, bebida que Vinicius de Moraes elevó al rango de poesías, al decir: “El whisky es el mejor amigo del hombre, es el perro embotellado.”, la mejor definición conocida por mí que ya tuve y amo a los perros. Me preguntó: ¿no sientes saudades de casa? Yo en tu situación moriría de saudade. Ese sustantivo da la posibilidad de decir voy a “matar saudades”, una inmensa opción desconocida por nuestra lengua y corazón, donde la nostalgia es inmortal desde la locura de Don Quijote.

Le respondí con otra interrogante de qué casa, de aquella que conocemos literalmente o que fantaseamos o quizás te refieres al país que también de cierta manera es un abrigo.

No quise extenderme en la respuesta porque me pareció que no era ni la hora ni el lugar adecuado (estábamos en una recepción oficial) para hablar de algo contra lo que lucho a diario y además mi amigo por suerte nunca tuvo que abandonar su país que hoy también es mío. Entonces sería difícil que entendiese mis motivos que no caben en la más bella de las palabras portuguesas y porque a su lado estaba un Diputado Federal del Partido de los Trabajadores (o será del Partido de los Jodedores, que es lo único que saben hacer) que vivió en el exilio en los tiempo del hierro caliente que ensombreció a esta nación (recuerden que vivo aquí y aquí es Brasil), el parlamentario actualmente defiende a la dictadura Castrista olvidando que en nada se diferencia de la que sufrió en sus años juveniles. Quizás lo haga porque su exilo fue en varadero y el mío en el cotidiano. Por eso preferí evitar otro altercado civilizado como el que ya tuve con su excrecencia (discúlpenme quise decir excelencia) en el Plenario de la Cámara Federal, cuando fui a denunciar la muerte del héroe Orlando Zapata Tamayo.

Pero su pregunta no me abandonó por muchos días, entonces decidí responderle con una traducción que se escape de los idiomas y que sea lo más exacta de cada sentimiento.

Pienso que el único camino que no puedo perder es el del corazón, porque sino pierdo el de regresar a casa, y cuando se está a tanto tiempo fuera del lugar donde naciste no por tu deseo y sí por tus ideas (la más poderosas de las armas) el significado de ese sustantivo ya no es el mismo de aquel sitio donde habita nuestra familia o sus sobrevivientes ya que el reloj sólo se detiene para el que lleva la vista en la espalda y el odio en el ayer.

Quiero pensar que nací por una probabilidad de esas que nos depara el destino en el lugar donde el sol ya se despierta violento y que desde mucho antes estaba escrito que viviría donde me llevé el viento, donde tenga un amor y un buen vino porque lo que conocemos como hogar es algo que resiste al llanto, el mayor patrimonio de los niños y nada hay más limpio que los hijos que no tengo, que nunca tendré, una pérdida que me acompaña el tiempo todo. Al tener mi casa en la mochila ningún lugar me es ajeno, no importa la distancia que haya desde aquí hasta el alba. Porqué el ayer es solamente un recuerdo que se niega a envejecer, junto con los amigos y los restos de la estirpe que viven en el pasado, donde el tiempo ya murió aunque muchas veces insisto en mantenerlo todo como antes, ya que tal vez necesite de eso para volar, escapar una vez más no sé para donde. Pero mi morada, la que escogí para habitar es mi cuerpo. Y hoy sé que el mejor lugar para vivir es ser feliz.

8 comentarios:

  1. Me gusta el sentido que le das a la palabra casa porque para nosotros lo que estamos fuera es totalmente diferente. Gracias por el lindo texto.
    Laura

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  2. Amo esto que has escrito y me identifico absolutamente (Normy)

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  3. También me identifico, aprendo y aplaudo que tengas un corazón para poder regresar siempre a los sitios donde das luz. Un abrazo, Javier y mil gracias.

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  4. Azu la ternura y el desprendimiento material que has alcanzado me encantan, me identifico con lo que escribes. Gracias

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  5. Comparto la definiciòn.
    Y aqui te dejo unos versos de una canciòn argentina que fue popular, creo es de Lito Nebbia :
    "Viento dile a la lluvia que quiero volar y volar
    El abrazo de siempre

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  6. Lindo lo que escribes...y cierto!Algo así dijo Charles Chaplin que no recuerdo bién ahora.El que nunca se ha apartado de su lugar de origen nunca sabrá las saudades que cuesta llegar a ese punto que magistralmente describes y es lo que nos hace sentirnos hijos de un mundo metido en una mochila...fortalece tus músculos querido que andamos tremenda pandilla viajando contigo.Besos y abrazos desde la fría y gris capital teutona.

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  7. Excelente! Aqui tienes a una que despues de mas de 40 años lo lleva en la sangre. Gracias a Dios que vivo en la Cuba fuera de Cuba. Y no podria vivir en otra parte. Precioso escrito!
    Besos...

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  8. Por eso y mucho más es que yo digo que los cubanos que conosco me enseñaron o vivir hoy,aquí y ahora!

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