miércoles, 1 de septiembre de 2010

EL PRÓXIMO LIBRO

Una alumna de aquellas que pasan desapercibida, callada, tímida. Eternamente escondida en la última silla como si quisiese descubrir la invisibilidad me sorprendió con esta afirmación transformada en pregunta: Quiero ser escritora, qué debo hacer. Después de una breve pausa le respondí: No es una profesión, ¿conoces alguna universidad dónde se estudié para ser escritor? Puedes aprender pintura, ballet, actuación, dirección, escenografía, cine, TV y todas las otras artes menos la de escribir, que no es más que un oficio expurgatorio. Sabes por qué, le pregunté. Porque no es agradable ni rentable financieramente trabajar con las palabras. Por qué no estudias dirección, pienso que tiene que ver más contigo, estarás atrás de las cámaras. Perennemente escondida como te esfuerza para estar aquí (le argumenté). No, quiero ser escritora me respondió con una determinación nunca antes vista en ella.

Entonces fui yo quien le indagué: ¿te sientes preparada para tal responsabilidad? El escritor siempre está en medio del fuego cruzado, su único compromiso es con el texto y como ya sabemos es imposible agradar a todos. Escribes queriendo decir una cosa y de momento alguien interpreta lo contario y ahí empiezan las contradicciones, los elogios, los problemas y toda una serie de acontecimientos que nunca pensaste posible por el simple hecho de escribir. Algo que te parece tan natural pues necesitas expulsar en palabras lo que te consume sin imaginar que eso puede cambiar radicalmente tu vida, para bien o para lo contrario de lo que te propusiste decir.

Además de que en algunos textos puedes hasta herir, quizás inconscientemente a alguien que ames pues si realmente eres esclavo de las letras nunca podrás mentir ni huir de ellas. No importa cuántos días te acompañe una imagen en tu cabeza incomodándote el tiempo todo. Ella no te dejará en paz hasta que no la pases al papel en la metamorfosis de la escritura. Cada vez más la inconclusa idea te exige atención, sin interesarle dónde estés: en un cine, en un bar o en los brazos de la persona amada. Te prohíbe distraerte, es como el más celoso de los enamorados que no acepta la individualidad de su pareja. Se siente traicionada si en algún momento la cambia por otra más atractiva a nacer texto.

Tampoco tendrás vacaciones ni feriados ni fines de semana porque antes de ser letras son pensamientos que te atormentan, que se agolpan en la cabeza hasta encontrar la justa palabra para parirlos. Ya que nada se parece más a un parto que una idea que se niega a ser texto, serás la eterna embarazada, cada punto final que colocas es el nacimiento de un hijo. Es un oficio solitario (para ti eso no es problema), y quizás tan viejo como la prostitución aunque más mal remunerado (ya saben que dependiendo del lugar donde te encuentres un buen culo vale más que un cerebro).

Traté de explicarle que por cada Saramago (su escritor favorito) hay miles de anónimos que nunca publicaran un texto o si lo hacen gastaran más de lo ganan para ver su nombre escrito en la portada de un libro que darán de regalo a los amigos para alimentar su ego, la mayoría de las veces con el estomago vació. Mientras hablaba percibí que mis palabras no producían el menor eco en una adolescente que dice haber descubierto en la escritura el sentido de su vida.

Me acordé que con esa edad ya andaba con un libro bajo el brazo (algunos forrados para despistar a la censura), que también pensaba que sería posible escribir sobre cualquier cosa (incluso sobre la libertad) sin preocuparme con las consecuencias que las inocentes letras producen en aquellos que temen que se conviertan en gritos callejeros (los temidos podadores de sueños), capaces de abortar la hoja aún en blanco como lo haría con el vientre vació de una Eva expulsa del paraíso para preservar su cobarde modo de vida.

La miré fijamente y casi vi en sus ojos mi juventud. En una isla que poco ha cambiado desde entonces (a no ser para peor), y en la cual aprendí a refugiarme (que no es más que una involuntaria fuga) en el cine, en los libros y en los rones para evitar morirme de tedio (en el mejor de los casos) como gran parte de mis amigos-vecinos (algunos murieron en el último refugio porque se negaron a compartirlo con los anteriores).

Soy de una generación que creció entre la censura y el tan usado divisionismo ideológico como miedo a todo lo nuevo y fue eso lo que me empujó a las letras (nada es más interesante que lo prohibido) y lo que me hace creer en la adolescente que quiere ser texto.

Pensé que tal vez para ella la literatura tenga el mismo significado que tiene para mí y quizás con mucha más suerte que la mía. Me sentí aliviado en mi culpa por haberla infectado con el uso profesional de la imaginación convertida en letras, y recordé que desde la altura de sus 16 años cualquier sueño es posible.

Quizás de aquí a algún tiempo entré en una librería y vea su nombre estampado en la carátula de su último libro. Pero eso será otro artículo porque las historias que se escapan de la literatura acontecen más allá de las palabras y esas las vivo en la cotidianidad del pos-presente de éste texto.

14 comentarios:

  1. Nunca me habia puesto a pensar que no hay una especialidad de escritor, la mayoria son periodistas.me gusto el articulo.
    Mariana

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  2. Es cruda nuestra realidad a veces en ese sentido del término que define el oficio de escribir, pero creo que todo se basa en la espiritualidad de como ves el hecho de ser escritor, independiente si te va bien o no con el dinero. Me gusta la sinceridad con la que le contestastes, es importante, si ella tiene talento seguirá adelante y de una forma o de otra se hará conocer, si el producto no es de sustancia aunque llegue a ser conocida, también se sabrá, asi que la tésis que planteas de no mentir es muy correcta. He disfrutado tu post, un abrazo.

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  3. En Concordia Univeristy, una de las dos universidades inglesas de Montreal, hay cursos de Creative Writing, para hacerse escritor! Es totalmente en inglés. Te paso el link para que le des un vistazo... En Cuba debiera de haber existido. Aunque no todos los que asisten a esa universidad de montreal serán buenos escritores, porque el asunto está la pasión, en la entrega, en la insistencia, en la perseverancia, en los años de superación por cuenta propia.

    http://www.concordia.ca/info/futurestudents/undergraduate/programs/subjects/BA_CreativeWriting.php

    Un abrazo,

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  4. Juanca gracias por el comentario, Ilho realmente no sabía de la existencia de ese curso, además de ver el link, se lo pasaré a mi alumna, quién sabe le guste. Mariana gracias por tu visita y lee el comentario de Ilho. Abrazos

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  5. Professor ainda quero ser escritora.

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  6. Cómo no, en varias universidades americanas ya hay esa carrera en su opción de posgrado. Incluso, en algunas de ellas, por ejemplo New Mexico State University y New York University hay programas de Creación Literaria en Español. Aquí, en la Univerdidad Autónoma de la Ciudad de México la hay en su modalidad de licenciatura... Así que ya puedes decirle a la alumna que tiene oportunidades.
    Besos a todos.

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  7. Talleres y universidades dan la tecnica pero el fuego, ese, o te devora ,como cuentas, o no da que para una hoguera de verano.
    Si quiere, lo sera, porque se aprende toda la vida, es una de las condiciones de mayor maltrato no condenado que me llevan a Maldicionario.
    Saludos enormes Javier, si supieras cuantas veces me he preguntado...si es una anomalia del adn...sin poder escapar.

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  8. Aline, como ya vez varios amigos me han dejado direcciones de universidades que ofrecen el curso que te interesa, aprovechalas. Mi querida Odette, ya Ilho me había hablado de esos cursos, pero sólo en inglés no sabía de la posibilidad del español. Lamanga, esa anomalia, como bien dices es la que nos mantine vivo. Abrazos para todos.

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  9. Hay mas de un ejemplo grande de lo que es ser escritor sin pasar por universidades: Ray Bradbury para mi, es un excelente ejemplo. Gracias por el post Escombros, muy bueno.

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  10. Te felicito por este genial manejo de las palabras. Me encantó.

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  11. Te he linkeado en di marga code, Javier

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  12. Querer ser escritora:
    La sentencia explícita del ser humano sensible.
    Una manera de expresión innata, pero poco remunerada si no te consagran.

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  13. Felix, José, Margarita, Carmen Gracias sa todos por pasar por estos escombros que son nuestros.

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  14. Hola Javier, me encantó tu publicación y sabes para mí esas palabras que paresen crudas fueron el motor para impulsar aun más los sueños de ser escritor....bueno, eso es lo que sentí al leerlo.

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