lunes, 12 de julio de 2010

HÉCTOR BERENGUER

REMANSO VALERIO

A Montxo Armendáriz

Nosotros preguntamos
y los hombres son nuestras preguntas.

Cada vida una pregunta.

Mientras dura esa pregunta
vive el hombre que la habita.

El imposible lugar de todo hombre
es ser una pregunta.

Fuego que al arder
se hace lumbre interrogante.

El que halle su vida
será como nosotros,
en un día como hoy
en esta hora…
que es cualquier hora.

En esta costa frente al gran remanso
que oculta y libera las aguas
de las redes del mundo.

II

No sé quien soy…
quizás sea un pequeño punto
y un círculo dentro del gran río.

Imagen refleja e invertida,
donde corre la rueda de lo eterno.

Los muertos del remanso ya se han ido,
sus tumbas de agua se abrieron hace tiempo.

Ni un grano de arena será infinito
sin poder aniquilarse.

Babas del diablo en la cruz del espino.
En mi boca sus bocas olvidadas
en mis manos sus manos
de arena derramada.

III

Este es mi templo
resurrecciones que el tiempo no protegerá.

El poeta desaparece en su poesía
para ser vocablo vivo en otros hombres.

Lo que escribo escapa de esta hoja de papel,
la obra de este día será siempre obra inconclusa.

Envejecer, morir y perderse
entre las infinitas formas del olvido.

IV

La vida esculpe un rostro en cada uno.

Huella dactilar de aquel instante prodigioso
que más tarde,
es memoria irrefutable de que hemos existido.

Que una vez fuimos ojos asombrados
que se abrieron al amor y la muerte.

En estas dos orillas donde las aguas
lastran los años y sus consecuencias.

V

Cualquier tiempo fue mal tiempo -decía Borges-.
Pero nuestra generación, nació y vivió en tiempos de infortunio.

Muchos resistimos las miserias de las tiranías.

Cuando las palabras se hicieron amigas de la muerte y se sentía
el dolor constante de estar de pie en este mundo y en el lugar del otro.

¿Qué pasó con nosotros derivados en anónimas ausencias
o abrazados en un deseo insaciable superior a todas las angustias?

VI

Cuando la muerte se dejaba sentir
a cada instante
o en cada latido había un peligro.
¿Dónde estabas?
¿Tengo el derecho a preguntarte dónde estabas?

El tiempo que todo lo miente y lo desmiente,
te ha hecho lábil y no te reconoces.

Todos tenemos un pasado
que es invención del pasado.

Y un deseo imposible de ser otros.

Auque nadie es dos veces el mismo en una vida.
¿O se repite eternamente?

Ya no tengo razones para explicar
esta terrible falta de razones.

VII

Agua…
Corona de espinas del gran remanso.

Trozo de luz y tiempo en desnudez.

Cae sobre nosotros y desnúdanos el alma.

Ahora, que locos de miedo buscamos esa eternidad
de los perros hambrientos.

Estrecho mundo de insignificancias
que de durar mil años siempre será el mismo.

VIII

¡Pobreza infinita de la imaginación!

Ese querer perpetuarnos para como dioses
con almas de mendigos.

Sólo ha de perdurar
la entrega sin reservas.
La anónima osadía.

Aún cuando esa entrega
fuera nada
dentro de su tiempo.
Aún cuando los dueños de la historia
fueran los verdugos.

Porque los perversos
hijos de loba- lupus- lumpen.
Alzaban sus trofeos
cuando el amor no tuvo asilo en las palabras.

“Los asesinos de la palabra”

Que aún habitan este mundo
de mentiras compartidas.

Fue por ellos,
que entre todos no pudimos construir.

Más que una historia de ilusiones muertas.

VIII

Indigencia humana ante los nobles propósitos.
Ahora es verano y lo que estaba cerrado vuelve a abrirse.

El hombre tiene a la tierra por modelo decía Lao Tzé.

Mientras las aguas abren camino a un dios desconocido.

El viejo mira el remanso en círculos de compasión
Y evoca un tiempo que otros olvidaron.

Es que los hijos de esta tierra veneramos
nuestros muertos como si estuvieran presentes.

Quizás porque esa otra vida nos une y nos separa,
siempre habrá algo de ellos en nosotros.

Esa melancolía del río infinito en la mirada.
Un tango en soledad bajo la cruz del sur.

O todas nuestras estúpidas nociones justicia.

Héctor Berenguer, nació en Rosario, ciudad en la que reside en 1948. Durante la década del 60 incursiono en distintas revistas y publicaciones, "Grupo Literario 5" y "Runa", son los intentos que prefiere recordar. Ha colaborado con periódicos y revistas especializados, de los cuales ha recopilados textos de investigación sobre poesía china con el nombre "Tinta china" y consideraciones sobre la poesía con el nombre de "El poeta sofista". Muchos de los cuales aún permanecen inéditos.De su producción reciente en antologías: "Café con letras" (Editorial Municipal de Rosario) "Poetas de Rosario: Desde la otra orilla" (Editorial Granada Literaria, Poesía. Ayuntamiento de Granada 2004) Poetas de santa fé, Fundación Abrapampa, París, Francia. Edición bilingüe, con C.D. Otras ediciones colectivas recientes INTI. Revista de Literatura Hispánica, Providence Collage U.S.A. Roger Carmosino. Director-editor.2009"Marcas de agua" (poesía, La Cachimba editora, Rosario 2001) , "Entre la nada y el asombro" (poesía).Press Scrita editora, 2007 y ”Poemas Escogidos”2009,Cuadernos Amerhispanos, San Luis Potosí, Secretaria de Cultura. Méjico.Como gestor cultural ha desarrollado una amplia tarea entre las cuales se destacan: hermanamiento poético Granada/Rosario (con el poeta granadino Pedro Enríquez), coordina el ciclo "Poesía en el Círculo" en el Teatro El Círculo de la ciudad de Rosario, desde hace diez años y de la denominada “Semana de las Letras y La lectura”, encuentro internacional de poesía. http://semanadeletrasylectura.blogspot.com/

4 comentarios:

  1. Muy bueno Javier, no conocía a Héctor Berenger, gracias por este post, muy completo el texto, lo he disfrutado

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  2. Azuquita, muchas gracias por traer la poesía de Hector, navega en aguas profundas, esas en las que me gusta nadar cuando leo... Hazle llegar mi saludo, su efecto.
    Un abrazo

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