lunes, 14 de junio de 2010

PERSONALIDADES BRASILEÑAS

DI CAVALCANTI
Emiliano Di Cavalcanti nace el 6 de septiembre de 1897, en Rio de Janeiro. Pintor influenciado por los movimientos cubista y surrealista aunque gran parte de su obra se basó en la temática popular brasileña, como el carnaval carioca; las mulatas sexuales; los paisajes suburbanos y las naturalezas-muertas con frutas tropicales.
Inició su carrera artística como diseñador en 1914 con ilustraciones y caricaturas. Ese mismo año publicó por primera vez en una revista. En 1916 empieza a colaborar con caricaturas políticas en la revista Fon-Fon y expone en el Salón de los Humoristas una serie de ilustraciones sobre La Balada de la Cárcel de Reading, de Oscar Wilde. En 1917 empezó a pintar influenciado por el Arte Nouveau.
Realizó su primera exposición personal en 1917, como diseñador. En 1921 se muda para San Paulo, donde realiza su primera exposición de pinturas, con 12 obras en las cuales se observa cierta persistencia en tendencias pasadas, como el Impresionismo y el Simbolismo, temperadas con algunas pinceladas de Expresionismo.
Participó de la Semana de Arte Moderno (1922), recibiendo duras críticas por su mudanza en el arte de la época. Inconformado con ellas viaja para París, donde se dedica exclusivamente a pintar. En 1925 regresa con visibles influencias de Picasso, de Braque e impresionado con la obra de Ticiano. Pasa una temporada en Italia y retorna a Brasil para realiza una nueva muestra y una exposición personal muy elogiada por Mário de Andrade por ser la primera vez que el país es retratado como verdaderamente es y de una forma tan espléndida.
Pintó los primeros paneles modernos Brasileños para o teatro João Caetano, en Rio (1929), dejando las inconfundibles marcas de su estilo: un cubismo atenuado por curvas barrocas y motivos populares como el carnaval y la samba.
Emigra para Paris, donde reside de 1935 a 1940. En ese período, pintó varias obras con temática brasileñas, como Scène brésilienne (Museo Nacional de Arte Moderno, Paris) y Gitanos (Museo Nacional de Bellas Artes, Rio de Janeiro). En la década siguiente alcanzó el auge de su carrera, convirtiéndose en uno de los más importantes pintores modernistas brasileños.
Dividió con Alfredo Volpi, el premio de mejor pintor nacional de la II Bienal de San Paulo (1953), ganó el primer premio de la Muestra de Arte Sacra en Trieste (1956) y la medalla de oro de la II Bienal Interamericana de México (1960). Además de cuadros, pintó alfombras, para el palacio de Alborada, en Brasilia, y diseñó joyas, para la firma Lucien, en Rio de Janeiro. Escribió dos libros de memorias: Viaje de mi vida (1955) y Reminiscencias Líricas de un Perfecto Carioca (1964).
Su pintura es marcada por una constante evolución en dirección a una técnica cada vez más perfeccionista, con énfasis en una singular interpretación de la cultura popular brasileña. Di Cavalcanti, famoso por su profunda inclinación a los placeres de la carne y de la vida noctívaga llevó eso a su obra sin el menor pudor, llenándola de lirismo y revelando símbolos de la identidad brasileña como ningún otro. Sus mulatas que observan la vida pasar; sus muchachas sexuales; sus farristas; sus pescadores. Los prostíbulos que frecuentaba son una de sus marcas registradas, además del carnaval y las fiestas tradicionales. La sexualidad tan inherente en su pintura se mezclo con la originalidad de una cultura constituida por un ajiaco de referencias indígenas, europeas y africanas, que de forma contradictoria y única supo trasladar para sus telas.
La pintura de Di Cavalcanti representa la verdadera identidad nacional en el exterior, enalteciendo su exuberancia natural y humana: es un artista imprescindible del arte brasileño. Su osadía estética y pericia técnica son marcadas por la definición de los volúmenes, por la riqueza de los colores, por una luminosidad que sumada a la exploración de temas ligados a su cotidiano le dan a su pintura una gran vitalidad y entusiasmo.
Actualmente es uno de los artistas plásticos brasileños más importante, con enorme prestigio en el exterior: sus obras son disputadísimas en las subastas internacionales e imprescindibles en cualquier colección latinoamericana. Di Cavalcanti muere el 26 de octubre de 1976, en Rio de Janeiro ya consagrado como uno de los grandes artistas brasileños.
Algunas de sus obras:

Tempos Modernos

Samba

Baile Popular

Carnaval
Serenata

Mulheres Flores e Arara

Mulheres Protestando

Mulatas

Mulher

2 comentarios:

  1. la pintura de este artista no recoge ninguna flaca!, todas son mujeres con mucha carne!! no pasaban hambre en Brasil?

    saludos como siempre

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  2. Gracias mi hermano, así eran las mujeres de épocas anteriores. El concepto de belleza fue cambiando con los tiempos. Abrazos

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