miércoles, 5 de mayo de 2010

DETRÁS DE LA PUERTA

La posibilidad de huir a través de la literatura no funciona más. Escapar siempre ha sido el mayor propósito de los nacidos en la Isla después del 1959. Javier (para los amigos Azuquita) pensaba en eso mientras andaba por la ciudad que lo acuna a 13 años, debajo de una pertinaz llovizna que se encargaba de enfriar aún más su modo de enfrentar la vida después de tantos años de destierro. Miraba a su alrededor y por la insólita Catedral de Brasilia con su modernísima arquitectura escurría la lluvia que limpiaba sus vitrales, pero que no alcanzaba para calmar su desasosiego. Es mayo, sintió las primeras manifestaciones de la venidera estación en su rostro y al frotarse la cara con ambas manos recordó que su mundo aún era al contrario de sus deseos, por lo que en su ciudad es primavera y podría estar también lloviendo, hasta sintió cálida la llovizna, que caía en ese sentimiento.
Sus pensamientos que ha mucho tiempo parecían más unas pinturas abstractas lo remontaron a “Escriba y Lea” un programa de los años 70 donde tres académicos tenían que adivinar las preguntas enviadas por los espectadores. En la presentación del mismo aparecía una foto de aquella catedral que hoy inundaba sus pasos, junto a las pirámides de Egipto. Esbozó casi una sonrisa (pues el cubano de cualquier cosa hace un chiste) y pensó mejor aquí que en la tierra de los faraones. El nombre del programa hoy lo incomodaba al preguntarse qué ha hecho gran parte de su vida sino escribir y leer, y de qué le ha servido. Son muchos más los problemas que los placeres que le han traído esos dos verbos:

Lee, sufre

Escribe, También sufre

Querría pensar menos y vivir más, no buscar el significado oculto en los laberintos de las noticias, le sería mejor olvidar la ruina de su pasado y hacer como gran parte de los exiliados que conoce, el juego al sistema: “Me calló te haces el ciego”, “soborno te quedas feliz”. Parece simple y funciona según le han dicho algunos de los que practican ese deporte que aclaro no es patrimonio nacional.
Le molestaba la imposibilidad de aprovechar el presente y sabia que sus amigos tenían razón cuando le decían que no se podía vivir plenamente una posibilidad sí nunca consiguiese libertarse del cordón umbilical que le mantiene atado a un lugar que sólo existe en su cabeza y en algunas marchitas fotos que aún conserva.
Hasta aquí usé el distanciamiento que la literatura, la única libertad que conozco me proporciona, pero ahora no huiré, quiero ser yo. Pues ante la imposibilidad de enfrentar mi ser esencial y el agotamiento que esa luchar me provoca he decidido renunciar a la poesía que requiere una disponibilidad de alma que no tengo más. Estoy cansado de cargar las palabras, de darles abrigos entre mis manos inútiles al cotidiano y materialmente vacías en éste tiempo de consumo desenfrenado, donde vales proporcionalmente al tamaño de tu billetera, diametralmente opuesto a las metáforas, no les buscaré más el exacto rincón (tan diminuto como el mañana) en medio a tanta nada (que no es más que la ausencia de todo). Estoy cansado de sus malditas persecuciones, mi cuerpo sólo pide silencio y una cama que ya no es, una almohada que se ocupe del sueño, y que apague de una vez por todas éste manantial de letras, de infecundos verbos, adjetivos y adverbios con toda su obligatoria gramática.
Hoy prefiero el punto final a la insignificante coma, con su intrascendente función de dar una pausa en el texto, cuando todos sabemos que de la lectura lo mejor, lo más relevante es guardado para la última página, la más importante de todas.
De un tiempo para acá la vida se me antoja literatura y pienso en muchos finales, en grabar aquel deseo inconcluso en la piel (maravilla de ser un libro con pantalones), el último escrito. Quiero legar imágenes acompañadas de letras inservibles para el cotidiano pero quizás útiles para quien tenga la capacidad de domesticarlas y no de ser su esclavo.
Ahora, que ya no es el preámbulo de amanecer poco importa las culpas, las ilusiones que se borraron en la pantalla del notebook. Realicé menos de lo que soñé, no anduve en los lugares imaginados, mis pies continúan secos, mudos, huérfanos de una capital que aún ve en el mar su futuro y que inicia mis rotas ilusiones a muchos más años de lo que pensaba.
Hoy me seco la lluvia de Brasilia y me despido de aquella otra Catedral sumergida en su baño de tejas, preparándome para el más importante de los viajes. Buscó un espacio, no importa que sea minúsculo para arrinconarme en esta bárbara tierra de los hombres, donde la violencia que coloca la naturaleza en riesgo respinga sobre mí en gotas vestidas de palabras, mientras veo a un viejo loco con una cara que recuerda la mía cortándose la oreja y con su sangre pintar girasoles sobre el mar.

11 comentarios:

  1. Que bola asere y es melancolia.

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  2. Te entiendo perfectamente. Hace muchos meses que no escribo una palabra (más que el Parque del Ajedrez) y me pregunto constantemente lo mismo: si la literatura servirá para algo. Son etapas Azu, estamos deprimidos... Una cosa sí te digo: uno no puede RENUNCIAR a la literatura; es ella la que se va y vuelve cuando quiere, como las mujeres. Otra cosa te digo: pocos sufrimientos son mayores al acto de la escritura. Y una cosa más: si no te sacudes a Cuba de la espalda, no habrá valido la pena la vida posterior y eso sería un verdadero desperdicio. Un beso grande.

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  3. La vida nunca es como nos la imaginábamos, siempre es más bella y hermosa, es nuestra, y debemos saber vivirla aún en tiempos de desaliento. Porque esos momentos nos enriquecerán y darán valor a otros momentos.

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  4. La poesía siempre vencerá.

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  5. No soy escritora y por eso comento poco del blog, pero aquí te puedo decir que la felicidad es un eterna busqueda. Lupe García

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  6. Azuquita de mi alma...te comió por las dos patas el gorrión!!!Sufre y llora esa gran melancolía...la poesía ni te dejará nunca,como pese que ahora reniegas,tú nunca la dejarás a ella tampoco...Tu eres la arena,ella la ola...Este exilio nos trae períodos de depre que hay que vivirlos para salir después a flote con más bríos.Un abrazo fueeeerrrte y graaaande.
    Tu flaquita.

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  7. javier,,,lindo me gusto mucho,,Bro,,normal...es un poco de todo ,nostalgia,melancolia,lo que sea...La literatura,el simple acto de escribir,es increible,dominar el verbo..riquisimo.recuerda nosotros seguimos siendo cubano y eso no lo quita nadie,,relaja por la parte de cuba,.......normal....
    Javier,seguimos ..... aqui tu amigo,Alexis...Abraços

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  8. Javier, no desmayes!! No te rajes!! Adelante, cubano, que la literatura premiará vuestras palabras!!

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  9. ¿Qué te puedo decir, tesoro, si lo mismo me pasa? Hace años que estoy bloqueada. Pero tengo la impresión de que dejo que me sucesa, a ver si me explico, he llegado a sentirme cómoda con mi depre y mi inacción,con mi quejumbrosidad. Eso es lo que debemos sacudirnos! Y cuando empezamos a racionalizarlo ya es ganancia. Norma Q.

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  10. No renuncies..... a la Poesia... no por favor. Cada q te leo, muchas veces, siento q tambien soy yo. Q pude haberlo escrito yo (claro, "si supiera". Respetando la distancia...sabes lo que te admiro)

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  11. Compadre no podía faltar a este: "Detrás de la Puerta", porque este, es de esos momentos en que los que aparecen son los que de verdad te quieren. Odette se me adelantó, en su coment van parte de las palabras que tenía para decirte y como ella es más hábil que yo en este oficio ya las doy por dichas. Sólo agrego que si este bajón que te come te ha hecho tocar fondo, no es para que quedes allá tirado en la oscuridad, es otra la lectura del grito , hora de despojarse de ataduras, de subir con todo y lo mucho que aún te queda por decir y hacer en este indescifrable camino que es existir.
    Como bien dijo Carlos Castaneda en su viaje a Ixtlan:
    "En un mundo donde la muerte es el cazador
    no hay tiempo para lamentos ni dudas, amigo mio, solo hay tiempo para decisiones"
    Un abrazo

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