miércoles, 10 de febrero de 2010

JAVIER IGLESIAS: POESÍA

AGUAS INACABADAS

Un hombre solitario del otro lado del anhelo
con el mar como reposo, de cara para su ciudad,
pesca los sueños rotos, pedazos convertidos
en los deseos de siempre,
la libertad como derecho,
las calles que un día le pertenecieron.

Él no es un pescador, tampoco es un vigía,
a pesar de que a mucho tiempo
sólo observa, calla
y observa nuevamente.

Es simplemente un hombre solitario,
que quiere engañar al tiempo
con su caña tan larga como el silencio
y su insomne anzuelo.

Sabe que el mar no traerá respuestas
que la ciudad existe más allá de sus ruinas
aunque no sea la misma que añora.

Alza la vara y la gota de salitre
se confunde con sus lágrimas
coge el pez, único de muchos días.

El solitario hombre que ya no pesca
pues el mar no le alcanza más
en la capital de aguas inacabadas
quizá sea yo o tú, que lees éste poema
desde el infinito frío de la distancia.

EL SILENCIO DE LA GUITARRA

Cuando no tengas nada a ofrecer
da tu palabra como una caricia,
la infinita posibilidad de un verso,
el recuerdo como la mejor compañía,
el último abrazo a un amigo que se apaga.

Nunca el silencio de los inocentes,
el eterno odio de ayer,
la canción inconclusa.

Ofrece aquello que tanto guardas,
que escondes por la vergüenza machista,
los hombres si lloran, lo sabe mi almohada,
soy lluvia y no lo niego.

Regala lo que la distancia y la tiranía
no te robaron.

Da una lágrima y la esperanza de un reencuentro
en la próxima ola.

A Jorge García
DONDE ACABA EL SALITRE

La ciudad es un precipicio
que no se me quita de las ganas,
una ola sobreviviente que no retorna
ni tampoco acaba.

Calles de heridas abiertas,
donde nada cicatriza.

Dolores que saltan por la ventana,
muriendo cada día más,
agonía femenina que fluctúa
en una dimensión distinta a la mía.

Algo que intenta arreglar los sueños,
una realidad distante, pero no ausente.

El Ojo-Dios que decide y miente
desde su cómodo pedestal
mientras otro edificio cae
y alguien que puede ser tú
se tira al mar.

5 comentarios:

  1. Hermosos y honestos versos Javier. Siento en esa evocación de la pérdida, de la ausencia, del dolor o la nostalgia un aliento rabioso y cortante cuya gravedad es apaciguada, si es que acaso es posible, por la ternura que le acompaña. Enhorabuena y felicidades¡¡
    Te abrazo
    Julio Fowler

    ResponderEliminar
  2. Realmente muy bellos.

    ResponderEliminar
  3. Siento el mismo dolor del mismo exilio.

    ResponderEliminar
  4. Mi querido Julio gracias otra vez por tu comentario.
    Abrazos
    Javier

    ResponderEliminar
  5. Gracias por darme a conocer este trio Azuquita. Parafraseandote: "en este momento alguien parecido a lo que fuí parte a la montaña.
    Un abrazo

    ResponderEliminar