miércoles, 9 de diciembre de 2009

LA SOMBRA VIRTUAL

Pasar algunos días sin internet fue una experiencia de aislamiento en la cual me sentí como un naufrago pos-moderno de una novela que aún no fue escrita, en pleno siglo donde lo virtual es superior a lo que en algún momento llamamos real (ya hay quien diga que eso de la realidad es un invento del sistema para vender más medicinas contra el insomnio, el pánico, la depresión y muchos otros virus, esta palabra nunca fue tan adecuada). Esa supremacía no significa que la imaginación, un sentimiento ligado al deseo de conquistas sea superlativa a la de nuestros ancestrales. Hoy soñamos menos y compramos más, la frontera que separa esos mundos es casi imperceptible y nuestro cotidiano se resumen como nunca antes en señas que debemos recordar, botones que tenemos que aprender a usar hasta para calentar una sopa, Call Center con voces electrónica que parecen salidas de una película de ciencia ficción, intentando resolver los problemas para los que están programadas, celulares llenos de opciones, que milagrosamente también sirven para llamar.
Si alguien nombró al pasado siglo como él de las luces, éste será sin ninguna duda el de la invisibilidad, estaremos cada vez más ausente y nadie sentirá nuestra falta porque los encuentros inmateriales ya inundaron nuestro cotidiano y son irreversibles. Me asombra ver a las nuevas generaciones menos activas e infinitamente dependiente de las tecnologías, aclaro que no tengo nada contra la modernidad, a no ser la sensación de sentirme sólo un número, una seña.
Hace uno días hablaba con un alumno que tiene 16 años de los juego de mi infancia. Se espantó cuando le conté que construir mi chivichana era mucho mejor que comprarla hecha; que robar mangos del vecino era uno de mis juegos preferido; que jugar a un piquete de tres esquina era irresistible hasta para los adultos; que los ciclones de mi adolescencia eran la mayor fiesta porque mi cuadra se inundaba pareciendo una piscina natural, donde todos nadábamos como si la playa fuese por un instante la antesala de mi hogar; que andar descalzo era sentirse libre hasta enterrarte un clavo en el pie y que me había partido la cabeza cinco veces, además de los siete punto que me dieron en la quijá todo algo normal para los niños de mi generación.
Debo ser justo y reconocer que también me espanté cuando me contó que nunca había visto un tocadiscos de aquellos LP que animaban las fiestas de mi juventud; que cuando vio una máquina de escribir preguntó dónde estaba la impresora, la pantalla, la CPU y la entrada USB para colocaba el Pen Drive. Y que aún piensa que todo eso no pasa de una jodedera de su padre, que nunca se ha bañado en uno de aquellos aguacero que calan hasta los huesos porque su mamá dice que es malo para la salud.
Pero nada fue más inaudito que la pregunta que me hizo porque no tenía coraje de hacer a más nadie, Javier: ¿Qué cosa es un telegrama?, ¿tiene alguna relación con la unidad de medida gramo?
Los avanzos tecnológicos siempre han ayudado en la calidad de vida, desde la rueda hasta nuestros días, casi todo lo nuevo ha venido para facilitar nuestro desarrollo, ahora me pregunto si la inmovilidad, la falta de ejercicio, no sólo físico, pues hace mucho que no veo a nadie leyendo un libro. Pueden transformarnos para bien o para mal.
Hoy es tan común tener nuestras vidas ligada a los ordenadores que resulta espantoso saberse fuera de un mundo que solamente existe en una máquina que parece tener total dominio sobre todos y sobre todas las cosas: para qué escribir una carta si puedo mandar un e-mail; para qué comprar un sobre y una postal si puedo mandar una on-line; para qué ir a la tienda si puedo comprar en la web. Son esas las pequeñas facilidades que nos apartan cada vez más de un mundo que ya fue simple y que hoy parece ficción.
Pudiera ser peor si en él no habitasen amigos nada incorpóreos que me dan la fuerza necesaria para aún creer que se puede escapar, que el mar todavía existe, que la vida es más que un boleros, y que la soledad de esta planicie brasileña puede ser la única compañía posible en un mes que ya fue más feliz y que cada año la distancia encrudece.
Pienso que todo eso no es más que un lento proceso de aceptación a lo que no podemos cambiar, no olvidemos que el exilio es el más virtual de los mundo, estamos en un lugar que aprendimos a gustar y qué mismo así nunca será nuestro, viviendo una realidad que no nos pertenece, que nos inventamos para no morir o en el mejor de los caso para sobrevivir a un pasado que no te abandona, con la duda de no saber cómo seria si te hubieras quedado, por qué la duda y el silencio aún son nuestras únicas certezas.

10 comentarios:

  1. Recordado Javier,
    Sí es realmente asombroso el dominio de lo virtual en lo que queda de nuestra vida aparentemente real.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  2. No es el fin del mundo Azuquita, el desarrollo es siempre bienvenido. Un abrazo.

    ResponderEliminar
  3. Es un gesto muy noble de tu parte hacer un homenaje al país donde vives.

    ResponderEliminar
  4. ya estamos acostumbrados a nuestro Cuarto de Maquinas que creemos no existir sin ellas... Lo que pasa, estoy seguro, es que la tecnolgia forma parte complementaria-necesaria-imprescindible en esta sociedad. Y lo mejor -lo mejor?- es que aun falta mas por tecnologizar....

    que viva la vida tecnolgica, saludos

    ResponderEliminar
  5. Tienes toda la razón Ihosvany es a mí a quien me cuesta trabajo adaptarme.

    ResponderEliminar
  6. Me alegra que no soy el unico eslabon perdido de mi epoca y me sigo preguntando todo este tiempo fuera de Cuba, que estuviera haciendo en estos momentos, si no me hubiese ido? Como seria volver? Como vivir sin una ducha con agua caliente?, como vivir si me faltara la Computer? No encuentro respuestas, y es eso mismo, la duda ya es parte de nuestra vida cotidiana. Gracias por tan bonito post.

    El Eslabon Perdido

    ResponderEliminar
  7. A mi se me puede quedar el dinero, los espejuelos, hasta las llaves, que no es gran cosa, pero si se me queda el celular al salir de la casa, entonces, si me regreso, pues mi conexion al mundo. Creo que poco a poco nos vamos acercando a la espiritualidad visible, pues nos comunicamos con otros, a traves, de ondas electromagneticas.

    ResponderEliminar
  8. ni modo mi querido azuquita, como decimos en Mexico. Un abrazote
    omar mederos

    ResponderEliminar
  9. Aprovecha ese país tan lindo. Felicidades y abrazos.

    ResponderEliminar
  10. Una vez más gracias a todos por sus comentarios.

    ResponderEliminar