miércoles, 7 de octubre de 2009

USTED DECIDE

Hace ya bastante tiempo que las democracias occidentales cuestionan lo qué es o no políticamente correcto. En la primera mitad del pasado siglo Ingrid Bergman desfilaba su elegancia vistiendo un abrigo de piel de zorra y el mayor de los galanes Hollywoodense Humphrey Bogart hacia pose de hombre capaz de romper cualquier corazón femenino y fuerte lo suficiente para enfrentar al universo con su eterno cigarro entre los labios en las ya clásicas escenas protagonizadas por ambos en el memorable filme Casablanca. Tanto uno como otro eran referencias sociales y algo imposibles de no imitar. Toda mujer quería un abrigo de piel o en lo mínimo ser tan deseada como la sueca. Entre los hombres era obligatorio saber fumar y sostener un cigarro a lo Bogart.
Sí algo no ha cambiado hasta hoy es la influencia del cine en la vida real. La única diferencia es que actualmente esos dos grandes actores estarían condenados al fracaso porque el mundo ha mudado su forma de ver e interpretar la vida, lo que antiguamente no pasaba de un gusto personal hoy es visto como algo desacertado y la sociedad se guía más que nunca por las apariencias colectivas. La individualidad y privacidad son cada día menores.
Bergman seria criticada y perseguida por usar sus famosos abrigos de pieles, el Greenpeace no le daría tregua y Bogart se vería obligado a parar de fumar o en el mejor de los casos a fumar en las aceras, por las estrictas leyes anti-fumo vigentes en las grandes y pequeñas ciudades que en esta parte de la tierra ya es rutina.
Ser políticamente correcto también llegó a la política (la redundancia es intencional), pertenecer, simpatizar o apoyar a un partido de tendencia derechista o centro-derechista es como declararse un dinosauro. Ya se fueron los tiempos en que sino se colaboraba abiertamente al menos se hacían de la vista gorda con las dictadura militares de derecha (antes tarde que nunca, soy contra cualquier régimen dictatorial).
El fin de la guerra fría dejó al planeta menos desconfiado, los antiguos enemigo, pasaron a ser solamente adversario en esta aldea globalizada, lo que facilitó la muerte de las ideologías. Los arcaicos partidos comunistas del este europeo, hoy son de centro-izquierda y sus dirigentes se convirtieron como en un pase de mágica en los nuevos ricos, más poderosos que otrora con el dinero robado en la triste era marxista que asoló a su naciones. El socialismo sólo sirvió para enriquecerlos a cualquier precio, sin preocuparse con el sufrimiento colectivo, lo que demuestra que ser de izquierda o derecha es sólo un detalle.
La ideología es algo que divide y para los políticos lo imprescindible es hacer uso del poder para acumular riquezas sin importarse con el erario y el proletariado. En uno de los chistes más conocidos en Cuba en los años de la perestroika soviética Pepito preguntaba cuál es la diferencia entre el comunismo y el capitalismo, alguien respondía en el capitalismo existe la explotación del hombre por el hombre y en el comunismo también, como ven no hay diferencias.
Defender a los pocos regímenes comunistas del planeta (Cuba, Corea del Norte, quizás Vietnam y China; Venezuela y los demás países latinoamericanos gobernados por la izquierda no pasan de caricaturas de mal gusto) se encaja dentro de lo que se puede llamar correctamente político en la política (la redundancia sigue siendo con toda intención).
Una parte considerable de los intelectuales occidentales, la mayoría acaudalados siguen guataqueando y corriendo atrás de esos dictadores que empobrecen sus naciones para hacer documentales que exhibirán en los más glamurosos festivales del mundo. Ganaran muchos premios y más dinero. Mostrando a sus exóticos protagonistas como salvadores de los pobres, capaces de repartir igualitariamente todo, cuando en realidad lo único que han hecho es desmontar los sistemas democráticos de gobierno.
Me gustaría ver a esos cineastas e intelectuales siendo censurado dentro de sus países como lo hacen los tristemente célebres dictadores latinoamericanos. Sí Oliver Stone fuese cubano podría hacer un documental elogiando a George W Bush, como lo ha hecho con Castro, todos ustedes saben la respuesta.
Por lo expuesto anteriormente me parece mucha hipocresía y falta de ética de ciertos Estados soberanos y organismos internacionales como la ONU y la OEA criticar y aplicar sanciones económicas al gobierno interino de Hondura y hacerse los desentendidos con las violaciones constante de los derechos humanos cometidas por el gobierno también golpista de los hermanos Castro. Por acaso la falta de elecciones pluripartidistas no va contra uno de los principios fundamentales de la democracia.
El hecho de llevar 50 años en el poder borra la forma violenta con que fue usurpado o será que el tiempo da legitimidad al golpe cubano, si fuese así podríamos dar la misma oportunidad a los golpista hondureños o entramos otra vez en las tendencias ideológica. Todo puede ser justificado y perdonado cuando se alude a la izquierda como salvadora de la humanidad.
Una vez más me pregunto cuántos de esos famosos y ricos que usan su popularidad para defender los regímenes totalitarios denominados de dictaduras del proletariado por sus propios gobernantes, vivieron o se hospedaron en las mismas condiciones de un simple ciudadano común. Sin usar sus poderosas monedas ni la amabilidad dictatorial de quienes se saben y se creen encima del bien y el mal. Prefiero pensar que muchos no conocen la verdadera situación de lo que están defendiendo, y algunos (que no son pocos) se niegan a ver lo que sucede del otro de la ventana de su cómoda habitación.
Es muy fácil defender una utopía que ya fracasó en gran parte del mundo por ser totalmente incompatible con la libertad en el sentido más amplio de la palabra, y seguir aprovechando las ventajas del sistema que les permitió enriquecer o vivir dignamente de su trabajo. Con sus euros y dólares desde los hoteles cinco estrellas, acompañados de mojitos es conveniente hablar de igualdad y entrevistar a los gorilas de la vez.
Pueden acusarme de retrogrado, derechista y todas esas consignas despóticas que no se cansa de inventar la izquierda para justificar su incapacidad de crear prosperidad en sus sufridas naciones. No importa, me declaro políticamente incorrecto, no concuerdo con ninguna tiranía y poco me interesa su tendencia ideológica y por eso exijo el mismo tratamiento para todas. Sí ser civilizado es seguir la moda de apoyar a las dictaduras del proletariado, prefiero rever Casablanca aunque sea políticamente……..

4 comentarios:

  1. Nunca me había puesto a pensar en eso, tienes toda la razón

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  2. Aquí ya me tienen cansado con eso de lo políticamente correcto

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  3. Compadre se vino con todo lo atragantado, hay mucho de cierto en tu "Usted decide". Más no crea que apoyar o simpatizar con un partido de tendencia derechista ha pasado de moda, es sólo tiempo de máscaras, por acá se ven cada cosas... de ambas manos.
    En cuanto a las idelogías, exitirán mientras exista el hombre. Ideología:f.( de idea, y el gr. logos, discurso. Ciencia de las ideas//Sistema que considera las ideas en sí, haciendo abstracción de la metafísca//Conjunto de ideas propias.
    Te mando un abrazo, espero podamos compartir pronto un Cuba Libre.

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  4. Mi gran amigo Quevedo, como ya dijo el poeta tú eres de los imprescindibles. Abrazos Azuquita

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