miércoles, 28 de octubre de 2009

UNA GOTA DE VIDA

Nayara y Luiza
Esa flor era diferente de las otras que tenían un color de vida y parecían felices con el agua ofrecida por los humanos. Ella prefería esperar aunque fuese una simple llovizna para alimentar su existencia. Creía en la poesía de la naturaleza y quería compartir su amor con ella.

Su tristeza llamó tanto la atención de una nube solitaria. Fue un amor a primera vista, la nube sintió la necesidad de tocarla, de entregarle la vida que tenia adentro de cada gota de agua. Pero el sol no permitía ese encuentro y nuestra flor agonizaba. Hasta un día, cuando estaba ya casi muerta. La nube lloró, lloró tanto que el sol no pudo impedir la caricia de las lágrimas en sus pétalos, ganando vida y alegría.

Por eso desde ese día, cada vez que llueve las flores nacen de sus cenizas, en homenaje a ese gran amor entre la nube y la flor.

Estaba linda después de la lluvia, exhalaba un delicioso aroma. Una abeja que buscaba néctar le pidió permiso para extraer su polen. Ella con mucho orgullo y vanidad por ese pedido que le era hecho por primera vez, aceptó y se sintió útil al saber que podía ayudar con su savia a fabricar una rica miel de abeja. Fue así durante el día todo, la abeja volaba de la flor a la colmena llevando el delicioso líquido.

Al día siguiente se despertó temprano para disfrutar el bello paisaje del sitio donde vivía junto a tres niñas, que a esa hora ya jugaban entre las plantas.

De repente el cielo oscureció y empezó a llover. Las niñas y la flor disfrutaban del aguacero, cada una a su manera: Nayara corría debajo de la lluvia; Gaby bailaba feliz y Luiza recogía frutas mientras nuestra flor se llenaba de vida. Al atardecer Nayara estaba con dolor de garganta y fiebre producida por el aguacero. Entonces su papá fue hasta el panal a coger miel para preparar un remedio a su niña. Luiza salió al patio a buscar un regalo para su amiguita que estaba enferma, cogió a nuestra flor y la colocó en un florero con agua junto a la cama de Nayara, que se puso muy feliz por tan lindo regalo. En ese instante entró en el cuarto la mamá de Nayara con un remedio para la garganta diciéndole que era miel de abeja de la colmena del sitio, Nayara tomó todo el remedio mientras su madre le contaba que la lluvia era buena para las plantas porque era su mejor alimento, pero que los niños podían enfermarse como había sucedido con ella. Al terminar la historia Nayara le dijo que ya se sentía mejor.

Nuestra flor escuchó todo en silencio y se sintió muy feliz al saber que el néctar dado a la abeja sirvió para aliviar a la pequeña, y que su presencia en el cuarto era muy importante. Sin ella no hubiera sido posible curar a tan linda niña. Fue ahí cuando descubrió que ya había hecho todo lo que debía hacer una flor y decidió dormir. Durmió tranquila sin preocuparse con el amanecer.

El sol ya había nacido cuando abrió sus pétalos. Nayara estaba pasando un perfume llamado “Mariposa”, cuando la flor habló con la niña:

_ Nayara, ¿sabes de dónde sale ese perfume?

Nayara miró a su alrededor y no vio a nadie.

_ Soy yo, la flor

La niña asombrada, preguntó:

_ ¿Las flores hablan?

_ Claro que sí, lo que sucede es que los adultos se olvidaron del lenguaje de la naturaleza.

_ ¿Y cuál es ese lenguaje?

_ Es fácil, no destruir las plantas, no maltratar a los animales, no robar la libertad de los pájaros, disfrutar del paisaje y no contaminar el medio ambiente, entre otras cosas.

_ ¡Es muy fácil, verdad! dijo Nayara.

_ Para los niños es fácil porque son puros.
_ ¿Y la repuesta?

_ ¿Qué respuesta?

_ La del perfume. ¿De dónde sale?

_ Ah ¡disculpa me había olvidado!

­_ ¡Presta atención!, el perfume sale de una flor como yo. Los hombres me siembran, me cuidan y cuando estoy bonita; me llevan a un laboratorio y me procesan con otros productos hasta que sale esa magnífica fragancia.

_ ¿Y desde cuándo hacen eso?

_ Es un proceso muy antiguo, los primeros fueron los egipcios

_ ¡Qué interesante no sabía eso!

_ Ves, ¿Qué importante y útil es una flor?

_ Ahora sí, por eso a partir de hoy sembraré flores en mi jardín

_ Es un lindo gesto Nayara

_ ¡Nayaraaa….! Ven a tomar el desayuno llamó la mamá

_ ¡Chao! amiga flor

_ ¡Chao! Nayara

Nayara tomó su desayuno y salió a jugar con sus amiguitas, no volvió al cuarto hasta el anochecer. Al entrar vio a la flor marchita y preguntó:

_ ¿Qué te pasa?

_ Nada, es que no puedo vivir más. Nosotras las flores vivimos menos de diez días.

_ No te vayas, ¿Con quién voy a hablar ahora?

_ No te preocupes, todas las flores somos iguales y prometiste sembrar muchas en tu jardín

_ ¡Es verdad!

_ Entonces siempre tendrás una flor para conversar

_ Pero voy a echarte de menos

­_ Es muy bueno oír eso pero no te pongas triste, acuérdate de mí cuando uses perfume, cuando tomes miel de abeja, cuando adornes tu cuarto con flores y cada vez que leas esté cuento.
Para Nayara y Luiza

8 comentarios:

  1. Acompaño tu blog a algún tiempo y nunca dejé comentarios aunque la mayoría de las veces concuerdo con lo que escribes, pero como no soy escritora prefiero leer. Este cuento infantil me ha gustado mucho, tengo dos nietas y voy a leérselo a ellas. Gracias por compartirlo.
    Olga López

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  2. Olga gracias por tus palabras y ojalá le guste a tus nietas.

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  3. Querido Javier, este cuento me recuerda Cuba cual metáfora de esa flor pues a pesar de los avatares de su política e historia, a pesar de las canciones, los sueños y las lágrimas, ella está allí en las pequeñas cosas que forman el todo, en los detalles que siendo nuestros brotan de forma natural a pesar de los pesares. Somos flores criollas viviendo ciclos personales bajo otros husos horarios. Trocitos de isla a la sombra de los rascacielos de NY, el smog del DF, el frío de Madrid, el rigor de Tokio, los parques de Paris y así y así por medio mundo con una bandera tatuada piel adentro cruzando aduanas y aeropuertos, saltando como grillos sin perder la sonrisa ya que las penas se aguantan mejor con cerveza y buen sexo. Tirando adelante el carro de la vida tenga o no gasolina, aprendiendo inglés, sueco o portugués sin alarde ni aspavientos porque aunque nos sequemos, seguiremos estando y siendo lo que somos. Gracias por el cuento.
    Un abrazo
    José Antonio Quesada

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  4. Javi hermoso cuento, lleno de esa ternura que nos salva.
    Me ha encantado también el comentario de Quesada, comparto su analogía de manera total.

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  5. Hermoso! Gracias Javier!

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  6. Azuquita, refresca y cambia el ritmo esta gota.
    Abrazos

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  7. Mis insustituibles amigos sólo el amor nos salva, gracias a todos

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  8. Qué linda historia infantil para adultos con corazón de niño. Te felicito. Un abrazo.

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