lunes, 19 de octubre de 2009

OMAR MEDEROS: RESPONDE

El día de la cultura cubana es el 20 de octubre que fue cuando por primera vez se entonó el himno nacional en Bayamo, por esa razón Escombros Hablaneros ha mandado a varios intelectuales y promotores culturales la siguiente pregunta que colocará en el blog como homenaje a la fecha.
La generación de intelectuales de los años 80 ha sido una de las más importantes en la isla después del 59, una institución creada en ese período contribuyó especialmente para ese desarrollo.

¿Qué significó para usted y para la cultura cubana la Asociación Hermanos Saíz y la Casa del Joven Creador?

Me gusta contar las cosas en orden cronológico. Lástima que tenga memoria de mosquito para ciertos recuerdos. Y digo ciertos porque, “Gracias a la vida, que me ha dado tanto” las esencias suelo recordarlas perfectamente.
Dicho esto comencemos por La Casa del Joven Creador, que antecedió en 6 años a la A.H.S (Asociación Hermanos Saiz)
Ubicada en San Pedro 262 e/ Sol y Muralla, custodiada en su lado derecho por el Solar La Perla y a la izquierda por el Bar Dos Hermanos, a escasos metros del muelle Luz, donde se coge La Lanchita de Regla, La Casa del Joven Creador fue inaugurada en el año 1980 en un palacete de finales del siglo XVIII, conocido como Palacio del Conde de La Mortera, y que también fuera Arzobispado de La Habana en tiempos de Espada y Landa, un personaje distinguido de la ilustración en la isla.
La U.J.C y el Ministerio de Cultura, decidieron abrir este espacio que antes era almacén de obras de arte y trastos de todo tipo, a las llamadas Instituciones juveniles de la cultura dentro del Sistema Político de la Sociedad Cubana, que basado en el principio leninista del Partido Comunista como rector de toda la sociedad, agrupa a la población en “poleas de transmisión entre la base y el Partido”.
En Cuba, después del triunfo revolucionario de enero de 1959, con la aparición de los C.D.R en cada cuadra de las ciudades y pueblos, se fueron creando sindicatos centralizados, organizaciones juveniles, de mujeres, de agricultores, de inventores y racionalizadores, de niños, de estudiantes y así, hasta no dejar un solo habitante sin estar vinculado al aparato político central, que después, en un fenómeno tan propio de nuestro caribeño entorno, se fusionó con el Estado y con el gobierno y se volvió “ Un Fidel que vibra en la montaña, un rubí, cinco franjas y una estrella”. Todo mezclado, todo mezclado, como dijera Nicolás Guillen, al referirse a nuestros orígenes raciales.
Las instituciones culturales juveniles para el momento en que se inauguro la Casa del Joven Creador (por eso este nombre) eran La B.R.G.G (Brigadas de instructores de Arte Raúl Gómez García), la B. H.S (Brigadas Hermanos Saiz, de escritores y artistas jóvenes), el M.N.T (Movimiento de la Nueva Trova) y el S.J.E.M (Seminario Juvenil de Estudios Martianos) que agrupaba a niños y jóvenes que investigaban la vida y obra de José Martí. Todas estas agrupaciones juveniles tenían una doble subordinación, a la U.J.C, en el orden político – ideológico, por ser esta la organización política juvenil del PCC, y al Ministerio de Cultura, en aspectos metodológicos.
La Casa del Joven Creador, a principios de una década que pintaba de vacas gordas en el terreno económico por la entrada de Cuba en el C.A.M.E (Consejo de Ayuda Mutua Económica), donde participaban los países del campo socialista en un intento por impulsar el desarrollo de los miembros más atrasados, bajo un orden que debería ser estudiado, por justo digo, por el F.M.I y el grupo de los 20 y todas esas entidades que rigen los destinos económicos de nuestro globalizado mundo de hoy, la Casa del Joven Creador, decía, se pensó para sede de estas poleas de transmisión juveniles.
Recuerdo una brillante tarde, por supuesto que sin fecha exacta en mi cabeza, cuando el ministro de cultura Armando Hart y su sequito, como dijera Juana Bacallao, traspasaron el precioso portón de la antigua cochera del palacete y caminaron sobre unas lozas, aun movedizas y húmedas, recién colocadas, después de maratónicas jornadas de “trabajos voluntarios” para la recuperación del inmueble. Creo que su primer presidente fue Osvaldo Fuentes, el negro Osvaldito, cuadro del Departamento de Cultura del Comité Nacional de la U.J.C, aunque de eso no estoy muy seguro. Lo que si sé es que este amigo sencillo y trabajador estuvo mucho tiempo en ese cargo hasta 1986, cuando una pequeña revolución gestada a partir del año anterior, sacudió los cimientos de estas agrupaciones juveniles y dieron paso a la A.H.S, oficialmente fundada en el Palacio de las Convenciones de La Habana el 16 y 17 de octubre de 1986.
En esa casona cantaron y se reunieron muchas veces en esos años figuras de mucho renombre de la nueva trova como Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, Pedro Luis Ferrer, Sara González, Noel Nicola, Amaury Pérez y Vicente Feliú que era el presidente del M.N.T, entre otros muchos .
Allí cantaron aquellos jovenzuelos que después se autonombraron Generación Cero, Los Topos o Novísima Trova, como Carlos Varela, Santiago Feliú, Donato Poveda, Ana Bell López, Alberto Tosca, Xiomara Laugart, Frank Delgado…
En San Pedro 262 surgió el después famoso y subdividido grupo Vocal Sampling y el grupo humorístico del I.S.A (Instituto Superior de Arte). Allí se reunían las Direcciones Nacionales de la BRGG y se recibían y evaluaban las “ponencias” que enviaban de todo el país estudiantes y trabajadores interesados y obligados a interesarse, que de todo hubo, sí señor, en la vida y obra de José Martí. No era extraño encontrar en los salones y pasillos a Cintio Vitier, a Fina García, a Roberto Fernández Retamar y a otros destacados intelectuales que apoyaban a este movimiento en época del Seminario Nacional de estudios Martianos. Los viejitos martianos, le decían los cuadros de la UJC vinculados a aquellos eventos, verdaderas escuelas de producción cultural por su complejidad y número de participantes, premios, traslados, meriendas, comidas, regalos, impresión de ponencias, equipos de sonido…
La AHS realizaba eventos de poesía, de narrativa, los Coloquios de la Critica artística , que continuó desarrollando después la AHS, monólogos de actores y era frecuente la presencia de los ídolos juveniles de la televisión que alborotaban, a la manera cubana, que no es la misma que la de otras latitudes, a los habitantes de las inmediaciones (En Cuba los famosos andan como cualquier hijo de vecino y es rara la histeria en sus admiradores, sin que la gente deje de agasajarlos con detalles tan sencillos como permitirles pasar delante en las “colas” o filas para comprar algo, darle un tantito más de lo que les corresponde, si es un producto racionado y que solamente se puede adquirir con “la libreta” en determinada cantidad, y cosas por el estilo)
Había una intensa vida cultural en la isla en esta década. Quedaba atrás el llamado quinquenio gris y la efervescencia revolucionaria y el credo en la utopía socialista, ahora revuelto con ciertos aires de consumismo que trajo el mercado paralelo y la presencia en la red comercial de productor provenientes de los países “amigos” del campo socialista, era muy alta, a pesar de las tonterías que se difundían en Miami que también aporto lo suyo cuando , precisamente en 1980, comenzó el regreso de los “gusanos” ahora convertidos en “La Comunidad Cubana en el Exterior”. Volví a darle un beso a mi tía Dora que no la veía desde el año 68, cuando la ofensiva revolucionaria que termino de intervenir lo poco que ya quedaba de propiedad privada, incluida la carnicería de Macho, el marido de tía Dora, fascinada en este 1980, con la alegría y esperanzas que notaba en todos. Le gustaron mucho unos zapatos checos que yo llevaba el día que fui a verla al Hotel Tritón.
¿Hable de La casa del Joven Creador? Quizás no tanto como hubiera deseado cuando comencé a escribir estas notas, pero lo que pueda decirse de ese lugar no creo que sea mucho más y me contenta haber tenido ese pretexto para recordar estas cosas. Creo que resultan útiles estos ejercicios de memoria para entender asuntos que de lo contrario andan vagando como nebulosas en nuestras cabezas.
LA A.H.S.
Aquí no quiero extenderme. Es un tema más complicado del que ya algunos han dicho tontería y media y me gustaría alguna vez, compendiar el recuerdo de los protagonistas de aquellas jornadas que se iniciaron en 1985 cuando me designaron para vice- jefe del departamento de cultura de la UJC, con el ahora canciller de Cuba Bruno Rodríguez como Jefe del mismo. Bruno venia de la F.E.U (Federación de Estudiantes Universitarios). Hicimos muy buenas migas porque es un tipo inteligente y a mí me encantan las personas con esa característica. A mi cargo le correspondía “atender” a los jóvenes artistas. Soy muy pasional, dice mi hermanita Verónica Puente y cuando debo hacer un trabajo me gusta estar motivado y llegar al fondo del asunto. De manera que me puse a investigar el tema y a conversar con los ya no tan jóvenes artistas, escritores, músicos e intelectuales en general que estaban en las instituciones que antes comentaba tenían su sede en La Casa del Joven Creador y descubrí, en la calle, en las escuelas de arte del país (Hay en Cuba un subsistema de enseñanza artística que, manchar aparte, es o al menos entonces lo era, excelente), que una gran cantidad de jóvenes estaban saliendo de estas escuelas con propuestas muy interesantes en lo que podría considerarse la primera explosión demográfica de graduados de este tipo de enseñanza en los años de la revolución. Ellos serian conocidos después como La Generación de los Ochenta. Pero regresando a aquel momento, cuando iban a cualquier casa de cultura, teatro, planta de radio o TV, al ICAIC, una galería, a cualquiera de las instituciones culturales, incluyendo la BRGG, la BHS y el MNT para propiciar la realización de sus ideas, se topaban con una negativa y argumentos anquilosados y ajenos a la sabrosa y loca libertad de creación que bullía en sus cabezas, por demás ajenas a ningún compromiso con la revolución de la forma en que lo habían concebido las generaciones anteriores. Ellos habían nacido con la revolución. Ellos habían crecido escuchando decir a sus maestros que la crítica y la autocritica era el motor impulsor de esa revolución , ellos habían escuchado en las clases de marxismo que la dialéctica era la piedra angular de la filosofía y, para decir algo mas, ellos escucharon aquel discurso de Fidel, creo que en abril del 85, donde llamó a la rectificación de errores y tendencias negativas en la construcción del socialismo, antes (claro que ya enterado de lo que se avecinaba, digo yo) de que en la URSS, Gorbachov hablara de Perestroika y glasnow.
Estos jóvenes y otros ligados al sector de la cultura artística, a partir de su formación en el Movimiento de Artistas Aficionados que tenia para entonces una fuerza increíble entre estudiantes de todos los niveles de enseñanza y entre los trabajadores jóvenes, miembros del servicio militar obligatorio o general, que creo que ya se llamaba con esta denominación (el cambio de nombre implica diferencias, pero no es el tema ahora), estaban bastante escépticos de su futuro como artistas y encontraron en la AHS, una alternativa posible y a doc con sus intenciones e intereses y presupuestos estéticos y conceptuales, desde donde promocionar su quehacer artístico.
Recuerdo que encontré en muchos sitios del país, desde santa Clara hasta Guantánamo y por supuesto en La Habana, jóvenes que se juntaban para hacer sus proyectos al margen de cualquier institución. Los sociólogos, sicólogos y otros investigadores de los centros de estudios de la UJC y el PCC, les llamaron ‘Grupos Informales”, traducción literal de un término “bolo” (ruso) que se extendió por todos los países socialista dónde sucedían circunstancias similares (obvio. Si no me permiten utilizar las vías que existen para hacer algo, yo tratare de hacerlo a mi manera)
Estos grupos informales alarmaron a la Seguridad del Estado y se llegaron a dar situaciones muy estúpidas y desmedidas. La UJC, ya con Robaina como primer secretario, tuvo una visión más “moderna” del tema y el cambio en el Departamento de Orientación Revolucionaria del PCC de Aldana, en sustitución de Antonio Pérez Herrero, apoyó un criterio contrario, que favoreció el nacimiento de la AHS como esa alternativa que se requería.
Con todo este panorama como entorno y más, la cabeza me echaba humo entre tanta información nueva, tanto ajetreo de un lado para otro, reuniones infinitas y casi diarias en la oficina, en los parques, en casa de mi madre, en Calzada e/ G y H, Vedado (Bruno debe recordarlas mucho en estos días porque el Ministerio de Relaciones Exteriores queda justo enfrente y su tía, Salud Rodríguez, era la presidenta del CDR de mi cuadra).
Había un grupo que se estaba reuniendo en la biblioteca de La Casa de las Américas, nombrado Espirogira (una espiral que gira, según ellos). No recuerdo ahora sus nombres. El líder era un flaquito rubio, muy hablador y absolutamente decepcionado de las instituciones. Él era algo así como un promotor, un productor, un gestor cultural. Los otros miembros eran poetas y artistas plásticos de diferentes procedencias en sus formaciones. Querían hacer un Festival en el parque del Pre del Vedado, pero por su cuenta y riesgo y ya habían sido reprendidos por la policía y la seguridad del estado.
Finalmente logramos que hicieran su evento, muy aficionado por cierto, pero los ganó a la causa de la AHS que en realidad ellos impulsaron en una medida más extensa de lo que cualquiera pueda imaginar.
Una noche de mayo, cualquiera sabe si el día de mi cumpleaños, ya bastante tarde, estaba trabajando algo relacionado con la BRGG con Osvaldito Sánchez. Osvaldito el blanco, atendía a esa organización desde el Comité Nacional de la UJC y era uno de mis subordinados. Habíamos hecho una buena amistad e incluso nuestras familias comenzaron a frecuentarse. Osvaldito el blanco falleció en un accidente de moto, posterior a todo esto. Él tenía una larga experiencia en el vínculo con los profesores e instructores de arte y me gustaba polemizar y conversar con él acerca de la posibilidad de proponer la desintegración de las instituciones juveniles anteriores y propiciar en su lugar a una sola que fuera capaz de canalizar y promover las inquietudes de los más jóvenes en este sector. En esa ocasión leí por primera vez en voz alta el proyecto de lo que fue después la AHS. Si no recuerdo mal, se llamaba Asociación Nacional de Intelectuales y Artistas Jóvenes (ANIAJ) que bien pudo haberse quedado en ANIA y hubiera tenido un nombre hermoso de mujer.
Guardé ese manuscrito a lápiz en un blog de hojas rayadas durante años, pero se quedó en La Habana cuando salí, rumbo a Venezuela.
En consonancia con los criterios que había recogido entre los cientos de artistas e intelectuales jóvenes con los que me había reunido en un maratón sin descanso de varios meses. Estaba evitando que tuviera nombre de algún mártir o héroe o cosas “cheas” (ridículas), según ellos.
La propuesta pretendía una asociación, orgánicamente independiente, absolutamente democrática, dirigida por los propios artistas e intelectuales, promotores, etc. con una esencia en los asuntos estéticos y culturales, aunque, lógicamente porque sino, ni en sueños, reconocía la autoridad del PCC y al UJC en el plano político- ideológico. Tampoco pasó por mi cabeza entonces otra cosa. A estas alturas del juego, yo vivía absolutamente convencido de la viabilidad del socialismo y esperanzado en lograr esa maravillosa utopía de una sociedad sencilla, creativa, productiva y en función del equilibrio con la naturaleza, alejada de tanta alharaca y desigualdad absurda que prima en nuestro globalizado mundo de hoy. Contenía, ya redactados, estatutos, algunos reglamentos principales, normas de funcionamiento, etc.
Al día siguiente lo discutí con Bruno y en menos de una semana estábamos en las oficinas de Carlos Aldana precisando detalles prácticos para ejecutar el proyecto.
En junio, para el aniversario del famoso discurso de Fidel conocido como Palabras a los Intelectuales (30 de junio de 1961) estábamos reunidos en el Teatro de la Biblioteca Nacional José Martí, el mismo escenario de aquel discurso, con las direcciones nacionales de la AHS, la BRGG, el MNT y algunos invitados ilustres (vacas y terneros sagrados de la cultura artística cubana del momento). Allí se propuso un proceso desde los municipios para desintegrar estas instituciones y dar paso, con sus miembros menores de 35 años de edad, los integrantes de los llamados grupos informales, los artistas recién graduados del sub- sistema nacional de escuelas de arte y otros artistas emergentes, a la ANIJ.
Un año y cuatro meses más tarde, sucedió, después de un proceso de identificación y convencimiento en cada uno de los sitios del país donde había una cédula de las anteriores agrupaciones, la AHS. A este nombre se llegó luego de una fuerte oposición de varios defensores de la ausencia de nombre alguno, como un gesto con los padres de los hermanos Saiz, de dudoso talento poético, pero probado apego a la causa revolucionaria, cuando fueron asesinados en su natal Pinar del Rio, un 13 de agosto, antes del triunfo revolucionario, por el régimen de Batista. Los viejitos, muy vinculados siempre a la BHS, hicieron hasta lo imposible por mantener vivo el nombre de sus hijos.
Hoy, cuando ha pasado el tiempo, me alegro mucho de que haya sucedido de esta manera. El núcleo de quienes estuvimos absolutamente involucrados en aquellas jornadas fundacionales nos decimos hermanitos, gracias a ese nombre y a las hermosas, agitadas, contradictorias, edificantes, maravillosas vivencias, que nos regalaron ese parentesco. Desde estas notas humildes que de un jalón me ha regalado la memoria esta madrugada, impulsado por colaborar con Azuquita, uno de los hermanitos que se incorporaron después a la AHS en La Madriguera, Casa del Joven Creador de Ciudad de La Habana, quiero hacer llegar un cariño sin fines a todos los que alguna vez han hecho algo noble para que la AHS cumpliera con su roll de impulsar la propuesta artística de un joven cubano y necesito mencionar algunos nombres que sé, son de muchas maneras, síntesis de los que ahora no podré recordar y que sería estupendo, se fueran anotando en la medida que se enteren de la existencia de estos recuerdos y me lo hagan llegar a ompproducciones@yahoo.com.mx:
No, mejor dejo la lista para después porque es demasiado larga y mi memoria, mas flaca que yo mismo, me dejará de castigo hasta el amanecer (Imaginen que en su momento de mayor esplendor la AHS, llegó a los 10 mil miembros).
En todas las provincias del país y algunos municipios de mucha población juvenil en el sector de la cultura artística, se lograron Casas del Joven Creador, que pasaron a ser sedes de la AHS en su territorio correspondiente, además de la nacional en San Pedro 262, entre Sol y Muralla. Actualmente éste sitio es el Museo del Ron Havana Club.
Foto del 20 de octubre de 1988 en la CJC, revista Bohemia.

Omar Mederos, nació el 7 de mayo de 1954 en San Juan de los Remedios del Cayo, la 8ª Villa que fundaron los españoles en Cuba. Fan de la familia y los amigos. Fascinado por arte. A veces, a veces nada más se emociona con cancioncillas cheas. Se muere de ganas de andar La Habana. Fue director de La Casa del Joven Creador, promotor artístico y agitador cultural. Radicado en México DF, vive del milagro.

10 comentarios:

  1. Optima reflexión contada por uno de sus protagonistas.

    ResponderEliminar
  2. Todos los sábados iba a la Casa de Joven Creador y esa foto me recuerda que usted siempre estaba ahí.

    ResponderEliminar
  3. Omar, un abrazo muy fuerte desde España.
    Es importante guardar la memoria para el futuro.
    Somos granos de historia. Juntos podemos hacer playa.
    José Antonio Quesada

    ResponderEliminar
  4. Si eso es tener memoria de mosquito...
    Omar, te lo digo otra vez: esa historia hay que escribirla.
    Beso grande,
    Odette

    ResponderEliminar
  5. Oye cubanita, ¿y tú quién eres? ¿Nos conocemos entonces de los Bartolos en la CJC? Escríbeme: odette_alonsoyodu@yahoo.es

    ResponderEliminar
  6. El Omar ha hecho la historia tal cual la hemos vivido y comentado tantas y tantas veces. Me ha encantado leerlo.

    ResponderEliminar
  7. A él no le gusta que lo digamos, pero él es EL tipo

    ResponderEliminar
  8. Realmente tuvimos y tenemos la suerte de convivir con una persona como Omar, gracias a todos por todo los momentos revividos en estos días.

    ResponderEliminar
  9. Omar querido, me gusta ese testimonio desenfadado y la mirada desde la perspectiva de quién vivió esa experiencia y sus entresijos del lado opuesto al creador. Pienso que en una época de relativa distensión del régimen con los creadores o si se quiere de cierta permisividad, pocos como tú dominaronn el arte de moverse con respeto entre el funcionario y el artista, entre el político y el creador. De todos aquellos con los que tuve relación y contacto, tú fuiste el más sensible, comprensivo, amable y abierto a lo que proponíamos. No olvido ninguno de los momentos que vivimos en aquella loquísima invasión en la que percibí tu cercanía hacia nosotros. Ya lo sabes, por entonces queríamos provocar, subvertir y darle sentido a una palabra que nos seducía (Revolución) pero que se había quedado hueca, congelada, vacía de contenido emancipativo y pensabamos que ese era un compromiso que como artistas nos correspondía. El hecho de que la gran mayoría de creadores de aquella generación hoy viva fuera de la isla es un contundente testimonio del fracaso de la AHS y de la política que se aplicó hacia los creadores con un vínculo diferente pero activo con el espíritu libertario del régimen en sus inicios. Nosotr@s, hijos e hijas del gran parto germinal de quella revolución terminamos excluídos de su historia. A pesar de la decepción y el desencanto, fue sin duda una historia maravillosa que aún relampaguea en la memoria y que me alegra haber compartido contigo.
    Te abrazo
    Julio Fowler

    ResponderEliminar
  10. Gracias a todos. Insisto que aquellos dias nos hicieron hermanos y una familia tan numerosa, talentosa y fuerte, vivira para contar el momento de la derrota a la que se refiere nuestro querido Fowler y que comparto y contarlo en la victoria, cuando ya maduros, pero sin años demas, podamos volver a hacer, a crear, a lanzarnos a una invasion, a llenar G y 23 de arte y lo que sea necesario para que algo cambie. Conozco pocas historias tan interesantes, que hayan involucrado a tantas personas. Ojala y algun dia podamos inaugurar una hermosa exposicion del grupo pure en la casa del joven creador, hacer una mesa de raul, en memoria de raul fidel capote, reventar un Bartolo que nos dure 3 dias, escuchar a Victor Rodriguez interpretar alguna danza de Lecuona o Cervantes, a los Habana Abierta descargar hasta por la mañana, repetir la magia de aquellos primeros conciertos del Polo Ibañez, inaugurar una jornada del cine que no se ve y Proyectar El Benny, de Jorge Luis Sanchez. Eso sera un premio merecido a todos los que estan y los que solo estan para siempre en nuestras memorias.
    Por lo demas ando feliz de saberlos cerca y cariñosos conmigo. Es reciproco ese cariño y me da un gusto enorme haber vivido aquellas experiencias magnificas que nos sacaron del juego, pero insisto, solo por un momento. A ustedes, mas que a mi, les queda vida suficiente para realizar el sueño del retorno. Yo, si lo logro, prometo brindar con un trago largo de chispa de tren o bajate el blumers en medio de la casa del joven creador. Mi brindis sera un agradecimiento por haberlos conocido.
    Omar Mederos

    ResponderEliminar