lunes, 6 de julio de 2009

LA CASA DE LAS PALABRAS ROTAS

Antigua Casa del Joven Creador, Hoy Museo del Ron

El año de 1978, fue mi despertar al mundo, era el primer gran evento internacional o al menos el primero en que participaba, algo realmente notorio después de tantos años aislados.
“El Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes” me mostró una cara hasta entonces desconocida de la ciudad, “la noche” (dos patrias tengo yo, Cuba y la noche), acompañadas del muro del malecón que entró de vez en mis pasos, ya no perdidos, en una ciudad que pasé a llamar de mía. También descubrí otras geografías políticas, con jóvenes que en nada se diferenciaban de mí, a no ser por la libertad de viajar y poder conocer un sistema opuesto al suyo. Ahí pensé, hay algo extraño, que no se articulaba con lo aprendido hasta aquel momento; sí cómo siempre dijo la propaganda comunista, mi país era mejor, más justo y humano, ¿por qué no poder viajar para comprobarlo?
Fue en ese verano dónde empezaron mis cuestionamientos, a pesar de coincidir (nada es por acaso) con el único periodo donde el pueblo vio disminuidas sus penurias alimenticias. Surgieron milagrosamente, casi al unísono “Los Mercaditos”, y con ellos delicias hasta entonces desconocidas por mi estomago, no por mis ojos, ya era un cinéfilo (hoy prohibidas por su alto precio para la población); deleites como la mantequilla, el queso crema (Nela), el otro queso y el jamón; junto con la carne de puerco y la de pollo. Todo liberado, sin necesidad de la libreta de racionamiento; un poco más caro, pero asequible a casi todos, porque en aquel pasado el peso aún era verdad.
Fue tanto el esplendor, que mi abuela preparaba todos los domingo su famoso “pollo a la barbacoa”, debo confesar que llegó a cansarme comer siempre lo mismo; no sabía yo que años más tarde sentiría su falta, (pero eso es otra historia). También se podía comprar ron (Matuzalen, Havana Club y todas las otras marcas), cerveza y cigarro sin necesidad de la limitante libreta. Parecía que el comunismo había llegado al lugar más castigado por los años de privación, “la barriga”, ya saben (a barriga llena corazón contento), no siempre es así, (aún no es).
Al año siguiente otro gran evento, esté político “La Cumbre de los No-Alineados”, y el estomago cada vez más feliz, la cabeza llena de dudas (como hoy, debe ser algo endémico).
Un año después, cuando tenía 17 años y pasaba por un proceso de introversión, normal en esa edad, pero agravado por mis incertidumbres y sintiéndome preso en el lugar más azul del planeta. No recuerdo cuándo ni cómo di de sorpresa con “La Casa del Joven Creador”, un antiguo caserón de dos pisos restaurado en San Pedro 262 entre Sol y Muralla, en la Avenida del Puerto, en pleno corazón de La Habana Vieja con la mirada hacia el malecón.
El lugar parecía mágico, en la planta baja había un pequeño escenario que ocupaba el típico patio interior de las casas coloniales, un diminuto bar, mesas y sillas, y sus paredes servían de galería itinerante. Para subir al segundo piso existían dos escaleras, una amplia de piedra y mármol, y otra más pequeña de madera. Allá arriba cuatro amplias ventanas interiores daban al escenario del primer piso, y dos puertas bien grandes de madera trabajadas que iban del techo al piso eran la entrada para un teatro pequeño y una diminuta sala de video, con balcones hacia el mar, y cuadros colgados de las paredes en exposición permanente.
En ese espacio diferente se reunían los jóvenes intelectuales para presentar sus obras, leer sus poemas, cantar, discutir, tomar ron, amar (en el sentido literal de la palabra, ¡si sus paredes hablaran!) y respirar unos aires de libertad sólo experimentado en ese rincón.
Se suponía que fuese una libertad vigilada ya que la institución era dirigida por la Asociación Hermanos Saíz, de la que años más tarde fui su productor artístico, que a su vez estaba controlada por la Unión de Jóvenes Comunista, los que realmente mandaban, sé bien eso porque pagaban mi sueldo. En esa época el presidente de la UJC era el futuro ministro de relaciones exteriores, defenestrado en los años 90 y hoy pintor de naturalezas muertas y mujeres desnudas Roberto Robaina, como ven algo de artista había entre sus pasos, hoy sobrevive de ella. Robertico, como era llamado consentía algunas libertades con el objetivo principal de crear un territorio imaginario, una casa de vidrio, un lugar para controlarnos, hecho de cristales y regado con generosas dosis de ron casi de gratis y algo más que permitía la desinhibición de los jóvenes pensadores, aquellos que futuramente podrían ser los famosos artistas de la dictadura.
Habría dado cierto si no subestimasen la capacidad intelectual de sus miembros. Ahí surgieron los Eddy y Carlos hoy Garaicoa; Elio Rodríguez cuando aún no era “El Macho”; Santy siempre Feliú; Varela también de nombre Carlos; Frank Delgado, sólo de apellido; Gerardo Alfonso; Angelito Quintero; Vanito Brown; Boris Larramendi; Kelvis Ochoa; Ihosvany Caballero; Luis Barbería (los cinco últimos forman actualmente el grupo Habana Abierta) y muchos otros que no caben en un artículo. También iban los ya famosos Silvio Rodríguez; Pablo Milanés; Sara González; etc. Y para los que ahora duden que alguna vez hubiese existido un lugar como ese en la Isla de las palabras sin eco; ahí están las fotos del aquél cazador de imágenes llamado Luis (El Plátano) Hernández.
Un capítulo aparte mereces su director y mayor defensor; mi eterno amigo Omar Medero, una de las personas más honesta y amante de las artes que conozco y que con su capacidad de dialogo consiguió heroicamente por mucho tiempo que esa casa fuera un templo contra la censura, “El Templete de Atenea” (con todos los significados de esa palabra), porque en la isla hasta las Diosas Griegas son aplatanadas.
A los pocos cuando el régimen percibió que se les había escapado de las mano, que era imposible controlar cabezas pensantes aparecieron los primeros castigos, Medero fue sustituido por un burócrata censor que no merece tener su nombre en esté texto. Empezó la censura y nuestra ausencia como respuesta, la casa se convirtió en el pasado del sueño, fue muriendo lentamente como las ruinas que la rodeaban hasta que en el 95 o 96 sus puertas no despertaron más a la creación y se abrieron para homenajear al ron con un museo. Ron que todavía nos ayuda a vivir y en algunos caso a morir.
Actualmente la mayoría de aquellos jóvenes, son intelectuales de renombre que abandonaron o fueron desterrados de la Isla, y viven un exilio como Penélope, esperando que Dionisio devuelva la casa a Atenea, porque al final nuestra historia bien podría ser una tragedia griega.

14 comentarios:

  1. Siempre el mismo tema

    ResponderEliminar
  2. Sólo quien es cubano puede entender

    ResponderEliminar
  3. pero y cuál tema es el mismo? el de robertico robaina? el de la casa del joven creador? el del museo del ron? el de las diosas griegas aplatanadas?
    Yo recuerdo aquella Casa del Joven Creado, —mira, me había olvidado, así que aquí me surge un nuevo tema—. Era el inicio de los 90', yo tenía unos 16 o 17 años, y cuando salíamos de la casa de cultura de Plaza, del taller de actuación, nos íbamos algunos a "descargar" hasta que Dios dispusiera.. Es que no se percibe que allí nacieron los nombres de hoy? No debieron hacer ningún museo del ron. Una vez más la creación es apartada para dar paso a lo ilógico... Qué tipo de ron exhibirán: chispa o bájate el blúmer? Saludos y a brindar con Bacardi!
    ih

    ResponderEliminar
  4. ESCOMBROS HABALNEROS6 de julio de 2009, 9:39

    Gracias por tu comentario,como vez más que un tema es de un tiempo que no quiero olvidar. Abrazos

    ResponderEliminar
  5. En este link publiqué hace casi dos años una crónica sobre la CJC y específicamente sobre aquellas noches del BarTolo, los sábados a medianoche:
    http://parquedelajedrez.blogspot.com/2007/09/bartolo-el-ltimo-que-abre.html
    Aquellos tiempos en que, según palabras de un amigo: éramos felices y no lo sabíamos.

    ResponderEliminar
  6. Odette, es que NADIE SABE LO QUE TIENE HASTA QUE UN BUEN DIA... SE PIERDE! Pero no es nuestra culpa, claro está, sino del "destino", de la vida, del tiempo que es un soplo.... y adiós a lo que pudimos SER y No(S) Fuimos!

    ResponderEliminar
  7. ESCOMBROS HABLANEROS6 de julio de 2009, 10:56

    Mi querida Odette voy a leerlo ahora mismo te comentaré, parece que la SAUDADE como dicen aquí es la misma en todos los lugares y en todos nosotros. Besos Azuquita

    ResponderEliminar
  8. ESCOMBROS HABLANEROS6 de julio de 2009, 11:48

    Mi querida, acabé de leer tu texto de la CJC del 4 de septiembre del 2007, ¡cuánta coincidencia! y lo mejor de todo es que en los recuerdos somos invencible. Abrazooos Azuquita

    ResponderEliminar
  9. Azucar que buenos tiempos aquellos, la verdad no nos dabamos cuenta que estabamos al margen, por eso le cortaron el hilo para que se fuese a bolina tanta imaginación.
    Un abrazo, el Lobo Queve

    ResponderEliminar
  10. ESCOMBROS HABLANEROS11 de julio de 2009, 5:25

    Quevedo, la verdad es que conseguimos muchas hacer cosas al margen de la política ofical.

    ResponderEliminar
  11. Cada generación en los últimos 50 años ha tenido sus propias palabras rotas, o perdidas ¿recuerdan la novela de Jesús Díaz? Más que decadencia, todas han padecido olvido.
    Tal vez Azuquita pueda romper el ciclo escribiendo unas memorias de aquellos años.

    ResponderEliminar
  12. Gracia mi hermano, éste es un ejercicio para ese camino.

    ResponderEliminar
  13. descibrí en el texto un interesante período de la historia cubana, sobre una etapa de la juventud, donde creemos que todo es posible. Mos habla de libertad, algo que anhelamos. Sobre otra cuestión quizás menos filosófica "el hambre" y nuestras necesidades materiales. Nos enseña la importancia de los intelectuales, como hombres capacers de expresar los sentimientos de un pueblo, de una nación, de una época, y sus melancolías y deseos.

    ResponderEliminar
  14. El tiempo de La casa fué uno de los más lindos de mi vida allí aparte de tí y algunos que mencionas como mi querido Edilberto(Eddy Alberto)Garaicoa y otros que no...Fueron taantos los que pasaron por allí!!!Angelito Alonso,Nilo Castillo,Reynaldo Alfonso y su Espirogira(Recuerdas el fin de semana en el Saul Delgado?),Hector el Maquina...Cuando volví en el 2000 se me partió el alma ver nuestra casa del arte convertida en un museo estúpido...Gracias Azuquita!!!Si sabes del Platano dale un fuerte abrazo de mi parte.
    Todo mi cariño para tí.
    Mayra

    ResponderEliminar