miércoles, 29 de julio de 2009

¡DÓNDE TERMINA EL MAL (R)!

La Habana es una ciudad hecha para caminar, con calles estrechas y adoquinadas que dividimos con los pocos autos que la transitan (una típica costumbre habanera), nadie anda por las aceras porque casi no existen, son tan pequeñas como las olas de agosto. Por eso mi relación con la ciudad es intima, conozco todos sus callejones sin salidas, sus embrujadas callejuelas que generalmente terminan o comienzan en una plaza o en la inmensidad del azul.
La convivencia del habanero con el mar es tan profunda que ve en él la posibilidad de escapar, sin importar a dónde o de seguir mandando mensajes de S.O.S esperando por el rescate, como náufragos de una isla que está a la deriva.
En el eterno matrimonio con la ciudad encontramos una avenida especial, totalmente diferente a las otras. El Malecón, un muro con muchos significados, no se desesperen, ya sabrán por qué. Abarca el litoral norte de la ciudad desde El Castillo de La Punta, en la entrada de la bahía, hasta La Chorrera, pequeña torre frente el mar, en cuyos jardines termina junto a la desembocadura del río Almendares; su extensión es de unos 7 kilómetros. Parece pequeño, pero ese es uno de sus encantos, la posibilidad de descubrirlo lentamente, aprovechando toda la belleza que nos ofrece.
“Hacer" el Malecón, preferiblemente de noche, en auto descapotable (La Habana es el mayor museo de coches antiguos, aún en uso), a poca velocidad; en bicicleta, bicitaxis o simplemente a pie es una experiencia singular por las gentes variopintas que aparecen como luciérnagas buscando algo que difícilmente encuentran. Allí está la jinetera que inventa el anochecer y sueña con encontrar al “Hombre”, el chulo que la protege y la ofrece solamente a extranjeros; el traficante de tabacos, bebidas, y otros alucinógenos; el travesti a la caza de machos sin importar nacionalidad, el pescador solitario de orilla triste; los grupos de amigos o familias que van a aliviar el calor en su muro, a cantar, beber, contar chiste para reír de lo que tú sabes o a despedir a alguien que se cansó y se tiro al mar (L) queriendo llegar al bien.
Existe una división natural en su extensión, los barrios populares de Centro Habana y Habana Vieja son frecuentados por los mejores representantes del calor humano (quizás sudor humano); el Vedado, es diferente ya hablaremos después. El comercio clandestino de esa parte es más folklórico. En los años 90 acostumbraba comprar allí “Chispa de Tren”, bebida preparada con Luzbrillante (combustible de cocina), barata y la única que podía beber la mayoría de la población para olvidar (cuántas cosas caben en ese verbo).
Aunque se encuentra totalmente abandonado es el trecho arquitectónicamente más valioso: son edificios, casas, aceras amplias y portales con sus magnificas columnas redondas trabajada en los más mínimos detalles, terminadas en forma de arco en el techo para aliviar el calor. Legado de la colonización española, que a su vez lo heredó de los árabes que durante cinco siglos dominaron la metrópolis. Construidos en la primera mitad del siglo XX, cuando la Isla vivía su mayor esplendor económico, y que si no fuese por su pésima conservación (si que se puede usar esa palabra), después de tantos años de desidia publica sería uno de los más lindos y agradables paseos del mundo.
La nada imaginaria frontera va hasta el monumento dedicado a Antonio Maceo. Ahí empieza el Vedado, con sus construcciones menos antiguas de finales de los 50 y principio de los 60, que en Cuba significa ayer, porque allí el reloj fluye con un ritmo más lento, casi detenido.
Primero se ve La Cascada (inicio de La Rampa), después el monumento dedicado a las memorias de las víctimas de la explosión del acorazado Maine (pretexto usado por los norteamericano para inicial la guerra contra España en 1898), más adelante la vista descansa en el más impone y hermoso de los Hoteles de la Isla, “El Nacional”, siguiendo enfrente está la estatua ecuestre de Calixto García, los hoteles Cohíba y Riviera, terminando como ya saben en La Chorrera.
El muro del malecón es el centro estratégico que protege a la ciudad de la furia del mar. El sitio preferido por todos sus habitantes para disfrutar las noches estivales, el ideal para los enamorados (no se puede llamar a esta frase de poética), recuerden que las posadas desaparecieron a mucho tiempo del paisaje metropolitano y después de cierta hora el muro se convierte literalmente en cama a la vista de todos, nada más alejado de la poesía.
Junto al “Paseo del Prado”, con sus leones de bronces y que también merece un artículo, forman las más tradicionales avenidas habaneras. Deambular por su muro es como andar sobre el mar, sintiendo el latir del corazón de una ciudad de alma humedecida, al ritmo ruidoso de sus habitantes, el malecón (contrariamente a su artículo) es femenino como la ciudad, que recuerda a aquella mujer embarazada que pare a sus hijos, sabiendo que el mar es único destino y sólo le resta esperar, esperar pacientemente su-mí regreso.
No piensen que siento tristeza cuando escribo de éste muro que separa, porque a pesar de su deterioro físico-geográfico (quizás la historia lo absuelva, la ciencias exactas NO), sigue siendo el lugar más frecuentado por sus habitantes, no conozco a nadie que no haya visto al menos una vez en su vida el atardecer en ese local, es un instante indescriptible, parece que el tiempo se rompe al caer la tarde, en el preciso segundo que el sol con un anaranjado intenso que recuerda un Van Gogh se sumerge en el mar allá lejos después del horizonte (donde se piensa que está el bien) para dar paso a la cálida y estrellada noche habanera, esa imagen nunca me abandonó hasta hoy, y después de tantos años de exilio sé que me acompañará siempre, porque no hay nada que se compare a los atardeceres de ese lugar sitiado por el deseo.

24 comentarios:

  1. Algún día regresaremos

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  2. Cuánto gorrión hermano

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  3. El malecón se está cayendo a los pedazos y tú sigues escribiendo de muertos

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  4. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  5. Regresaremos a La Habana, mientras, vivamos en la Habanidad.

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  6. Gracias Jorge por tus palabras, al igual que tú tengo mi personal-anónimo, ellos necesitan de nuestros textos para vivir. Sean bienvenidos.

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  7. Me has llevado a caminar el Malecón Hno. Sabes, he estado en varios lugares de otros países que presentan sus costaneras, similares al Malecón nuestro pero son otra cosa, debe ser el Caribe que ondula diferente. Que quede claro : no lo digo desde la nostalgia.

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  8. Nada se equiparará al Malecón y a La Habana nunca porque ésos, los nuestros, aunque el tiempo y la desidia los borraran, están dentro de nosotros.
    Un abrazo, hermano.

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  9. Odette y Quevedo, es bueno saber que a pesar de la distancia seguimos junto en la escritura, hasta que llegue el momento de volver a tomar nuestro ron en aquel muro. Abrazos para ustedes. Azuquita

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  10. A mí también me duele la habana

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  11. Una y otra vez caminaremos por el malecón y recordaremos nuestros secretos en los suyos, aunque la geografía en la que vivimos ahora sea diferente y solo sirva para que lo recordemos más.

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  12. Vero has resumido mi texto en ese tu comentario. Gracias. Azuquita

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  13. Fui yo quien borró mi propio comentario, por una equivocación mía...

    Azuquita no tuvo nada que ver.

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  14. Azuquita querido.
    No es educado demorarse. Suena a pedanteria. Sabes que no soy pedante y me disculpo por la ausencia de un cometario mio en tu blog.
    Quisiera escribir muchas cosas aca.
    Quisiera decir, por ejemplo, que me encantaria reunir, sin que falte ninguno, a los artistas, intelectuales, trabajadores, diletantes y amigos que estuvieron envueltos en aquel sueno hermoso que fue la AHS, La Casa del Joven Creador, La Madriguera y los espacios que a lo largo de Cuba existieron en la segunda mitad de los 80, cobijados por esa alternativa que fue la Asociacion.
    Entonces no sabia yo que tu escribias. Tampoco lo dude. En aquella tribu la creatividad para culquier manifestacion de la cultura artistica era la regla. Solo que entonces, y asi te recuerdo, eras un productor que andaba de uno a otro lado organizando cosas, preparando los sitios donde los artistas e intelectuales de la AHS se exponian con la intencion de hacer llegar su obra a tantos como se pudiera.
    Ahora eres un escritor con todo y blog y eso me da una alegria inmensa y hasta me anima a tener algun dia un espacio y poner alli mis letras secretas. Recuerda que yo tambien, en aquellos anos, era como tu, productor.
    Por lo pronto me atrevere a hacer publicas unas letras que, alguien que no sea yo, pudo convertir en poema. Girones del alma mi amigo que estorban dentro y hay que escribirlos de a porque si:

    Discuto en voz alta con esta soledad mia
    que abruma
    estorba
    enloquece
    Se vuelve insaciable promiscuidad
    y hace que la vida duela

    Gracias por este espacio donde muchos pueden exponer sus credos.
    Gracias por tus entregas.
    Gracias por esos pedazos de Habana que nos regalas.
    Te debo aun mi historia de la CJC.
    Un abrazo,
    Omar Mederos

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  15. Omar
    Cuánto cariño hay en tus palabras, realmente éramos una gran cofradía de intelectuales-amigos, que hoy estamos regados por éste mundo esperando la hora de regresar para hacer esa reunión de la que tú hablas. Gracias Azuquita

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  16. Mi querido hermano JAAD, puedo llamarte así porque sabes que siento por tus padres un inmenso cariño, admiración y respeto. Gracias por tu aclaración sobre el comentario eliminado, espero que con eso acabe con la duda de nuestros amigos dejando bien claro nuestra posición contra cualquier tipo de censura. Abrazos Azuquita

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  17. javier, un saludo, oye la habana toda nos pertenece, bueno, a veces pienso porque la quiero y la dejo ir.... en fin, digo, como leí en una novela de Vargas Llosa, a quien admiro en cada curva literaria, UNO TIENE DOS PATRIA: LA QUE LO COBIJÓ EN SU SENO Y LA QUE LE ABRIO LAS PATAS PARA REFUGIARSE EN ELLA... algo así decia, tendría que buscar el texto... ese Vargas Llosa se las trae , NO TIENE DESPERDICIO ..

    en fin, un abrazo desde los mangos

    ihos

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  18. adoré el artículo gracia azucar

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  19. Oi, estou passando pra conhecer seu blog, e desejar uma ótima semana.
    bjss

    Aguardo sua visita :)

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  20. sos un hijo de la remil puta medre la habana es una mierda no sabes lo que me costo ese viaje

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  21. nunca mas volvere a ese lugar ta feo

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  22. "Donde Termina el Mar" es antes de cualquier cosa un poema, porque nos emociona aunque hable acerca de una tirste realida. Nos presenta una imagen muy rica,ambigua, plural, de la ciudad de La Habana, de la vida de sus habitantes, sus paisajes, sus confidencias.
    Está impregnado de melancolis, hace una descripción de barrios y calles de la ciudad, de su arquitectura,sus costumbres,su belleza y su decadencia.
    Lo más interesante deltextos, es que el lector, al oír la descripción acerca de la ciudad, siente que ya la conoce, pero también sabe que no es verdad y así siendo le gustaría mucho conocerla.

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