miércoles, 24 de junio de 2009

ERNESTO FUNDORA: POEMAS

REFLEXIONES MIENTRAS COSECHO UN ORGASMO

¿Lo demás?
Lo demás es un entusiasmo
la culpa repartida entre el ojo expiador
el orificio en la pared y el cuerpo que se desnuda.
La verdad como último anzuelo
el quiste de lo sabido
una hormiga que rompe fila y se sonroja
la maravilla de lo único y lo total
alguien que se deja amar por debilidad y credo.

Lo demás
otra pasión que se avinagra
en la mesa del hombre solitario
juzgar y ser juzgado
dormir bajo techo ajeno
acariciar el gatillo del quizás
tocar el borde, lo presunto,
el muro que le pusieron al desierto.

Lo demás
cierto amor a contrabando
un sueño terco que demora
en ponerse de rodillas.
Un pájaro que te quiere sin un rasguño
el burgués que se insulta con el catalejo
porque arruina las distancias.

Lo demás
el pedazo de lugar donde nacimos
la eterna lucha entre el hombre y su animal
el instante que creemos atrapado en un reloj
un mercado donde se vende la inocencia
a precio tan alto que se pudre en los estantes.

Lo demás
una doctrina oxidada
un país sin dueño
otra escalera eléctrica que lleva a Dios
alguien que la sube
y no hace las preguntas.
Una película que se cuenta al revés
porque la palabra y la verdad
ya no comulgan.
Porque todo el misterio del hombre
radica en el compás de su eyaculación.

¿Lo demás?
Lo demás es casi siempre otro entusiasmo.
Una piedra que tú y yo
lanzamos al agua
y no se hunde.


LA CASA.
A la memoria de mis abuelas Luisa y Julia.
La casa cambió cerrojos y nos dejó afuera.
La casa abandonó la esquina de amable farol
y charla concurrida.
De la casa nos fuimos un día a buscarla en otra parte
a reinventarle la abuela que antes la adornó.

La casa tuvo suerte de no ser propia
o de pertenecer a otro que nunca la habitaba.
La casa pasó de pulcra a perniciosa
de mística a hechicera
de excelsas visitaciones a exiguas soledades.
La casa cambió tanto de atuendos
que se le hizo irreconocible a sus fantasmas.
Cambió la brisa por el calor
la humedad por la histeria de los mohos

También le hizo la guerra a moradores desleales
pero le tocó perder.
Rabiosa subió en los hombros de algún viajero
y salió a desafiar los mares
a conocer el mundo de que tanto había oído hablar.
Entonces tuvo que aprender a ser peregrina
inquilina forzosa, vecina de extraños
novia indecisa de grandes palacetes.

La casa a cuesta, intromisa, despreciada
o bienvenida por otros destechados
que invadieron sus espejos.
La casa sin aire del puerto
abofeteada por extraños caseros
sin barquito oxidado en la erótica ventana
la casa en el paralelo del odio
o en la angustia del cartero
que busca y no la encuentra.

Casa enumerada
de olor intransigente a chícharo y tabaco
de antiguas baldosas agrietadas
de padres que se gritan enojados
y hermanas que gimen de placer a todo el barrio.
Casa que supo dejar una puerta entreabierta
por si algún vecino necesitaba azúcar
por si algún relámpago no tenía donde posarse.

La casa haciéndose la loca
con las manos amarradas al portal
y la música impregnada en las paredes.
Casa huérfana, indómita, casa tomada
y nosotros más tartamudos que elocuentes
retornando como el asesino
al lugar donde todavía
no se comete el crimen.


AISLADO

Isla que vuelve
domando el paso que desanduvo
la eterna casa de nuestro cuerpo.
Isla cediendo al ruido del mundo
entrampado por enanos privilegios.
Isla a cuesta, tatuada en el alma
como el primer rasguño
en las rodillas de un niño travieso.
Isla imán, amuleto,
pregunta, destiempo
Isla redimida por el sexo.
antojo, adicción, arpón que desentierro.
Isla donde me miro
donde reboto incansable
espejo por todas partes
donde se afeita mi fascinación
y siempre me corto.
Isla miedo, isla del otro lado
Isla sin freno ni timón
águila con suerte de conejo.
Isla que parece un ajedrez
de tanto jaque entre blancos y negros.
Isla trampa, perdón, música, verso.

Isla por qué te vas
en el naufragio perfecto.


Estos poemas forman parte del libro “Amago”, Premio Provincia de León 2002, España. Publicado por la Colección Provincia del Instituto Leonés de Cultura.

Otras colaboraciones de Ernesto Fundora en Escombros Hablaneros: Aquí

4 comentarios:

  1. Ernesto, no sabia que eras poeta, me gustaron mucho tu poemas

    ResponderEliminar
  2. Por qué no sigues haciendo cine

    ResponderEliminar
  3. "la eterna lucha entre el hombre y su animal"

    AMEI, Javier!

    Lindos os poemas...

    Saudades também. Desculpa por só responder agora, agora que estou livre. Vou pra sampa amanhã!

    beijão

    ResponderEliminar
  4. "la eterna lucha entre el hombre y su animal"

    AMEI, Javier!

    Lindos os poemas...

    Saudades também. Desculpa por só responder agora, agora que estou livre. Vou pra sampa amanhã!

    beijão

    ResponderEliminar