jueves, 11 de junio de 2009

AUNQUE TÚ ME HAS DEJADO EN EL ABANDONO

Los países latinoamericanos encabezados por los presidentes de Hondura, Venezuela, Bolivia, Nicaragua y Brasil festejan la anulación de la resolución que expulsó a La Habana de la OEA, como si fuera la victoria de David sobre Goliat, olvidándose que el insepulto comandante en sus últimas reflexiones ha dejado bien claro la posición del país frente a la organización. La Isla seguirá siendo el feudo particular de la dinastía Castrista. Los mandatarios latinoamericanos no aceptan que la usurpada patria no pase de un sueño roto, que la corrupta izquierda latinoamericana quiere resucitar. Cuba es el ciudadano común que poco se importa con pertenecer o no a algo que en los últimos 50 años no ha sido más que una canción de aquel barbero que se creyó cantante (Carlos Puebla), que nunca hizo nada para que volviese la robada democracia a la nación que actualmente mantiene en sus cárceles a más de 250 presos de conciencia, entre otras violaciones de los derechos humanos; lo cual ya sería suficiente para no ser readmitida en una Institución donde en uno de sus primeros artículos, se plantea la necesidad de existir un régimen democrático en los países miembros, algo que la mayor de las Antillas no conoce a medio siglo.
Por ésas actitudes y sabiendo que tanto el perdón como el castigo no es incondicional, que se necesita la tácita aceptación de la otra parte, que es una autopista de doble mano en la que hasta ahora sólo vemos los carros en una única dirección, avanzando a una velocidad superior a la que la pésima carretera cubana está acostumbrada a soportar, donde sus frágiles instituciones gubernamentales en mano de la cofradía militar son los baches que impiden ese avance. Es a partir de esa inaudita situación que surgen varias preguntas:
¿Qué significa ésa medida para el pueblo cubano?
Nada, la población el eslabón más débil de una política fracasada desde su concepción por eliminar las libertades fundamentales y ser incapaz de satisfacer materialmente las necesidades de sus habitantes, no sentirá ninguna mejora o recrudecimiento en sus vidas de simples mortales. Cuba junto a Corea de Norte son los dos únicos países no incorporados a la economía globalizada, el cubano se acostumbró después de 50 años de Castrismo a preocuparse únicamente con lo que comerán ahora, porque el mañana no existe, es una palabra que suena a futuro, algo que en la nación fue borrado de la mente y diccionarios de sus habitantes. La OEA no hizo nada ni lo hará a favor del pueblo cubano, a no ser seguir jugando a “la gallinita ciega”, con los ojos vendados es mejor.
Otra interrogación interesante es:
¿Por qué La Habana no quiere regresar a la OEA?
Parece insólito que un país pretenda mantenerse al margen del mundo, no integrase a una comunidad a la cual pertenece por derechos propios; derechos que en épocas pasadas no fueron respetados por las naciones del hemisferio con los norteamericanos a la cabeza, aprovechando una coyuntura política hostil en plena guerra fría, pero que a años con la caída del muro de Berlín y en esté instante con la ascensión al poder del primer presidente negro americano no se justifican más, ésa negación sólo es comprensible por el hecho de la elite militar-castrista necesitar el aislamiento para seguir justificando su incapacidad económica. No formar parte de la OEA y trabajar en la sombra para que Washington no levante el bloqueo son dos medidas fundamentales para mantenerse en el poder, qué justificativas tendrían reingresar en la OEA y que el embargo fuese eliminado, no habrían más culpables extranjeros, sería asumir sus propios fracasos sin tener a un enemigo para justificarse, es por eso que La Habana hará lo imposible para que nada cambié.
Mirando desde otro ángulo la cuestión seria:
¿Qué beneficio trae para la OEA la anulación de la medida sobre Cuba?
Los mayores beneficiarios son los EE UU, que dejan de ser los malos de la historia, los que no permitían que un pequeño país con diferente geografía política se integrará al continente, ahora los gringos dejan creer a los demagogos de la izquierda continental que fueron ellos los que presionaron a la gran potencia, que humillaron al imperio obligándolo a aceptar a una nación comunista. Todos eso no pasa de una bien concebida política estadounidense para rescatar la credibilidad mundial perdida con los desastrosos ocho años del cowboy Bush, no olvidemos que para Norteamérica poco importa sin un país es o no comunista. Sus relaciones diplomáticas y económicas con China y Vietnam no paran de crecer a pesar de haber comenzado y perdido una guerra en los años setenta con los vietnamitas. Ni los miles de muertos americanos ni los traumas de los sobrevivientes impidieron al capitalismo del norte invertir en el antiguo enemigo. ¿Por qué con Cuba sería diferente? La Casa Blanca a pesar del embargo es el tercer socio comercial de la isla, los empresarios y políticos americanos despertaron para eso un poco tarde, nada que impida la construcción de un puente desde la lejanía hasta el lugar donde las “Lágrimas Negras” a mucho tiempo dejaron de ser un bolero.

2 comentarios:

  1. Javier, no olvides ademas que Cuba es un pais de consumidores virgenes, algo que hace falta para salir de crisis economicas (no es que con los diez millones de cubanos se soluciones la crisis, pero ayuda). Y tambien es un pais desvastado como los que han sufrido agresiones de EUA, o sea, otra vez un campo virgen para los negocios. Y para colmo, la cercania geografica, el paraiso tropical, un destino turistico importante y (otra vez) fuente de negocios. No es que este en contra de esto, pero son puntos a considerar.

    carlos

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  2. Carlos, una vez más concuerdo plenamente contigo, oye como dicen aquí,por dónde estás. Abrazos

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