lunes, 25 de mayo de 2009

ESPERANDO EL HABANECER

El invierno se aproxima y con él la melancolía se acentúa, los días son más grises, un color que me recuerda el gorrión que cantaba en las calles de mi añoranza, cuando aún no era Brasil. Aprovechando ése tiempo fui a un café de aquellos que exclusivamente veía en las películas, cuando todavía el trópico era mío; para beber un cappuccino con mi esposa y conversar de su reciente viaje a la isla. Empezó contándome las peripecias del cubano para sobrevivir a una crisis que parece no tener fin, que se instaló como enfermedad endémica a partir del trágico 1959. Me mostró las fotos de los amigos que continúan en un lugar que para mí es pasado, como un trofeo a la resistencia. Allí estaban Angelito, Santiago, Frank, Gerardo, Víctor, Ismael y muchos otros, todos insustituibles, no se puede cambiar un recuerdo por hoy, ni por los nuevos amigos que también son irreemplazables, con la diferencia de que no estaban en las ruinas de la capital cuando bebí el primer trago de ron, en el muro del malecón. Ves están vivos me dijo, el tiempo no los venció ni tampoco a la ciudad, que aunque no sea la misma porque ahora camina con muletas (no mulatas, típico producto de exportación), su magia sigue intacta entre los escombros y los sueños. Es verdad que hay nuevas filas de personas cansadas, queriendo otra puerta, un sueño sin consignas que mientras no llega reposan en la vieja silla, la misma que Lam pintó en París.
Entre un sorbo y otro de café goteaban las anécdotas que parecían salir de una de aquellas novelas de realismo mágico tan común en los años 70. Mientras escuchaba fue extraño comprobar que el tiempo solamente se detuvo en mi cabeza y en las fronteras de ideas, pensé ¿cuántos kilómetros hay en doce años?, no sé, el espacio es imposible y la relatividad sólo una teoría como ya dice su nombre.
El fin de semana, que es cuando todo parece detenido volví a ver un programa de TV, hecho en el 2000, en aquél lugar donde la lejanía tiene otro significado. Me pareció insólito, distante, y a pesar de conocer a algunos de los que trabajaban en él, era como si nunca hubiera existido, una sensación entre pasado y hoy, algún lugar que no consigo ubicar en los parámetros conocidos. La emisión televisiva era en un estudio simple, y yo pensaba ¡qué viejo está Carlos!, ¡cómo se conserva Anabell!, cuál sería su reacción si me viesen, será que el espejo desfigura un recuerdo o en el pasado el tiempo no pasa, para en la última reminiscencia, aquella que quedó colgada atrás de las pupilas, donde se siembran los deseos. Y en un mínimo soplo con la velocidad de la ansiedad, que como saben es más rápida que la de la luz. Cuando ves el presente de una nostalgia, todos los años y la distancia aparecen a cada instante para decirte que aún vivimos, que nos encontramos en dimensiones políticas diferentes y que algún día rescataremos el tiempo perdido, el implacable, el que no pasó.
Foto mía

3 comentarios:

  1. Javier (Azuquita) , aqui estoy compadre en medio de tus blogs como prometí, caminando la mirada de tu hoy, sus preguntas, dudas y certezas.
    " NO te detengas nunca de alimentar tu vuelo
    bebe del día sin pedir
    ve a su raíz siembralo al pecho
    No te detengas nunca
    aunque violen tus sueños
    que por fortuna el corazón
    es un cañón del sentimiento".
    (fragmento de la canción Fortuna, track 3 del album "Alasdentro")
    Un abrazo, tu compa Rafael Quevedo
    - (trovador cubano radicado en Argentina)

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  2. Gracias por tus palabra hermano Quevedo

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  3. Bem ,na verdade as fotos foram feitas a pedido seu,para matar a saudade de seus amigos,não com outro sentido e quanto a resistência e a permanência no país é opção própria de cada um deles.Todos já sairam do paí e voltaram a viver lá .(seguindo sendo cubanos)

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