lunes, 18 de mayo de 2009

EL CACHUMBAMBÉ DE LA POLÍTICA

Brasil: País de Futuro
Stefan Zweig

El desvío de dinero público pasó a hacer parte de la rutina de nuestros políticos (soy cubano de nacimiento con el corazón dividido) y los mayores culpables no son ellos, somos nosotros, simples mortales que aún no aprendimos que en un país serio, época de elección es el momento más importante; aquí no: ¡viva el carnaval, el fútbol y la samba! Votar es algo tan sin gracia, tan cotidiano, nada cambia; es cierto que nada va a cambiar mientras no seamos capaces de ver la política como algo serio.
Toda democracia que se respete tiene un sistema político sólido con rígidas reglas partidarias, donde la fidelidad es exigida y el cargo político es del partido, no de la persona.
Qué podemos esperar de un pueblo que perdona y reelige a los rojos mensuales, integrantes de una cúpula izquierdista, corrupta y decadente; capaz de hacer cualquier cosa para perpetuarse en el poder, a un presidente que no sabe y no ve nada, que usa su incultura como forma de gobierno.
Robar al erario se convirtió en algo tan común que ya no espanta a nadie. Todos los días leemos en la prensa la cantidad de operaciones de la Policía Federal, aprehendiendo dinero sucio, lobistas y funcionarios públicos; a los políticos no, ellos tienen permiso para robar, “discúlpenme” es fórum privilegiado, una de las mayores vergüenza de un sistema político arcaico y anti-democrático, que contradice el artículo 5º de la Constitución Federal Brasileña: “todos somos iguales ante la ley”, sólo que unos más que otros.
Hasta que no cambiemos las reglas políticas con una verdadera reforma, no exijamos la fidelidad partidaria como un principio fundamental, no eliminemos a los partidos de alquiler, los privilegios extra-político que sólo sirven para proteger a los malos políticos, no acabemos con esa vergüenza llamada fórum privilegiado, con las prerrogativas oficiales de una maquinaria enferma, donde un cargo público se convierte en una moneda de cambio: “yo te nombro director de una Estatal y tu partido me da apoyo”. Hasta que no punamos con el mismo rigor que la ley castiga a una empleada doméstica que roba un litro de leche para dar a su hijo con hambre, a los bandidos de collarín blanco, que nos roban sin pudor; no podremos vanagloriarnos de nuestro país.
Mientras eso no llega, seguiremos justificando la corrupción como algo que es parte de nuestra cultura desde el descubrimiento. Me niego a justificar lo injustificable, conozco a muchos trabajadores honestos, brasileños de alma limpia que no se reconocen en ese Congreso Nacional, en esos partidos corruptos, que acabaron con el sueño de la izquierda, da igual ser derecho o zurdo, PT o PMDB, lo importante es hurtar el tesoro público, porque el pueblo sigue siendo el mayor alelado.

1 comentario:

  1. Partidos de aluguel..... Detalhe importante q a maioria do povo não percebe ou não quer ver.

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