lunes, 27 de abril de 2009

TRES MOJITOS Y UN BOLERO, POR FAVOR

Raúl Rivero y yo
Leyendo uno de los artículos de Raúl Rivero publicado en elmundo.es me recordé de una conversación que tuvimos él, Ismael González Castañer y yo en un atardecer de 1986 en “La Bodeguita del Medio” cuando la cosa no estaba tan mala y el dinero aún se disfrazaba de cubano, entre rones, mojitos y un poco de literatura, Raúl nos conto una anécdota con Nicolás Guillén; en una situación muy parecida, él y Guillén ya habían bebido un poco cuando Nicolás le dijo: “Raúl mientras más nacional seas más internacional serás”. En ésa época tenía 26 años y ya estaba cansado de los autores nacionales-oficiales, de los cuales el camagüeyano era el mayor exponente con su poesía negrera y proletaria. Quería leer a Gastón Baquero, también negro y nada proletario, a los otros cubanos prohibidos, que aún vivían o murieron en la isla (Lezama Lima), y por supuesto a los foráneos que eran muchos más misteriosos, no aguantaba más tener mi juventud censurada y el ansia por lo desconocido no me dejó entender la metáfora de esa frase.
Sólo en estos largos y angustiantes años de destierro es que conseguí comprenderla. La nacionalidad a que se refería el poeta proletario no era la revolución, ni mucho menos el comunismo, esa oscuridad que cubrió a la nación desde aquel fatídico 59; era y es algo mayor. Saber que la ceiba estaba ahí desde el descubrimiento, que daba sombra para el aborigen fumar su tabaco, costumbre que hasta hoy se mantiene viva, eso es cubanía.
La identidad es algo que llevo conmigo a cualquier lugar a pesar de ocupar todo el espacio, no importa que esté en Europa o Norteamérica, que tenga otra ciudadanía, otro país, que viva en una gran mansión o en un solar. Lo autóctono es el exceso de equipaje que estoy dispuesto a pagar, por no querer dejar de ser cubano, de tomar mi ron y cárgame en la madre que lo parió, de escuchar a Celia gritando: AZÚCAR, de saber como decía mi abuela que la necesidad obliga a parir hijos machos.
Lo nacional se escapa de la política y de la ideología, no cabe en ningún periódico sin importar de cuál orilla, nació libre, no es de nadie y mucho menos del “tirano en jefe”, lo oriundo es universal fuera de su nación; nada más brasileño que la samba y la caipiriña, aquí en Brasil, para un extranjero es algo exótico.
Era eso lo que quería decir Guillén, hoy lo sé, ya que mal hablo portugués, y también porque me gustaría vivir y morir aquí sino existiese ese pequeño lugar llamado “Habana”.
Después leer su texto imagino que a pesar del tiempo y la distancia desde su exilio madrileño Raúl no perdió el acento cubano, porque tanto él como yo sabemos que el idioma es la patria que nunca te abandona.

3 comentarios:

  1. Escombros Hablaneros Javier28 de abril de 2009, 3:56

    Gracias mi hermano Jorge Alberto

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  2. La frase que Nicolás hizo referencia: "Mientras más nacional seas, más internacional serás", la dijo BOLA DE NIEVE en una entrevista muchos años antes.

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