miércoles, 8 de abril de 2009

LA CIUDAD ZURCIDA

Hoy me pregunto sí vivir fuera de la Isla fue la mejor decisión o la única posible antes las ruinas en que se convirtió mi vida y la del resto de los cubano con la caída del comunismo (la más absurda de las ideologías) en Europa, y el fin de los fabulosos subsidios económicos de los tovarash, qué futuro me deparaba un país donde las personas perdieron la capacidad de soñar y lo más importante era o es saber si voy a tener algo para comer, mi esposa que es brasileña estando en Cuba en los años 90 le pregunto a un amigo cuál era su mayor sueño y él respondió poder desayunar, almorzar y comer. Haz esa pregunta a cualquier persona que tenga la educación de ese amigo y que viva fuera de aquel lugar donde el sol ya nace violento, las respuestas serán muchas: un carro, una casa o ganar la lotería. Esté sistema donde vivo con certeza no es el mejor del mundo, pero en él se puede soñar y eso me ayuda a resistir porque no es fácil vivir lejos de la Isla como piensan los que aún viven allí, uso aún porque sé que muchos sólo esperan una oportunidad para irse, en Cuba el verbo viajar significa HUIR, FUGARSE, lo que ellos no saben es que vivir lejos exige mucho más de lo que a veces estamos preparados o dispuestos a enfrentar, puede parecer un lamento o un aviso para desestimular a los que piensan en emigrar, pero no lo es (soy a favor de la fuga-libertad y de una sola moneda), son sólo mis experiencias de exiliado, ya naturalizado y casi totalmente adaptado a mi nuevo país, pero prisionero de mis miedos, sigo siendo un animal bicéfalos, buscando algo que no sé, que no encuentro, que me falta, y que quizás sólo encuentre en la Habana.
Mi presente no habla el mismo idioma de mis recuerdos, mi vida sigue siendo un huracán de ideas y sueños despedazados, quiero lo que me falta aquí y lo que tenía en la Habana, y aunque tenga casi todas mis necesidades materiales resuelta siento un vacío que el dinero no compra y que sólo es posible encontrar en el lugar dónde nacimos.
Al salir de la prisión tropical tuve que inventarme una nueva vida, cambiar mi deporte favorito el beisbol, y más angustiante aún "Los Industriales" por un equipo de fútbol, percibir que esas calles no saben nada de mi infancia, mirar atrás y pensar que para mí atrás es en otro lugar, ya me sorprendí caminando por el centro de esta ciudad y de otras metrópolis que no son mías al ver a alguien que recuerda a un amigo de aquel lugar tan húmedo, justo aquí donde la humedad es del tamaño del desierto.
Hoy sé muy bien que mi mayor deseo es huir, buscar el lugar donde combinen la Habana con mi presente, ese lugar que sólo existe en mi cabeza por eso sólo tengo una salida, huir, huir, huir de mí mismo.

2 comentarios:

  1. La Habana no es la prisión fecunda, sino la fecundidad, porque en ella se entretejen sueños viejos con sueños nuevos.
    Es voluptuosa, versátil, cálida, hospitalaria a pesar de las necesidades.
    Viajar es para los cubanos de la isla, un sueño, no una evocación del verbo huir. es un conocer lo que está al otro lado del mar, es tocar, palpar, sentir, lo que hasta ahora le ha sido vedado.
    La Habana no es una ciudad zurcida, sino una ciudad que vive fuera de las manecillas del reloj,y que simplemente, aunque lo anhela, no desea despertar.

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  2. Me gusté mucho de LA CIUDAD ZURCIDA, pero pienso que es muy triste.
    Felicitaciones por todo su blog.

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