viernes, 10 de abril de 2009

JAVIER IGLESIAS: TRES POEMAS

AGONÍA
Letras que llenan la pobreza
de esta existencia marchitadas por los golpes.
Palabras que brotan detrás del pecho
como lágrimas de impotencia.
Blanco papel que desafía
cada amanecer de agonía.
Ideas que se derrumban,
mapas cambiando de color
muros que cayeron como suvenires
de un símbolo.
Mujer que no alcanza para limpiar el alma,
no importa amor,
la lucha es,
entre una consigna y tú.

PÁRPADOS DE CONCRETO
Tengo la cabeza llena de gaviotas azules
y nube donde colgar mis huesos.
Me descubro repleto de colores
y ruidos sicodélicos,
sin saber de qué realidad habla el periódico
con sus letras negras que gritan al vacío.
En medio de una ciudad muda,
una ciudad cerrada de párpados de concreto,
donde no alcanza toda la lluvia
para apagar esta ansiedad
de hombre calle, hombre sueño,
que no quiere ver el fin de este corazón de asfalto
zurcido por boleros y alcohol de esquina.
Te imagino adormecida
aunque tus edificios mueran
y tus calles sigan preñada de agonía.
Y como espectro de vitrola
que resiste al quejido de una utopía
te amo.

LA OSCILACIÓN DEL PÉNDULO
Es la duda no la soledad
el misterio de la espera
ese punto
donde no hay retorno
porque no quiero perdonar
sus errores.
Estos años no he hecho más
que observar los puentes
pero las puertas siguen cerradas
fui carpintero en otra vida
cuando solo necesitaba una vela
y el aire para navegar.
Juan descubrió el tiempo
murió de viejo
y siempre pensó
que le faltaba tiempo.
Sabio los faraones que al nacer
empezaban la construcción de su tumba.
Ya era valorado cada segundo
por la cantidad de esclavos que morían
de su muerte futura.
El tiempo no es más que una línea
entre abrir y cerrar los ojos
sin saber que es otra mentira.
Me dejo engañar por el alcohol
y alguna que otra planta más saludable.
Todos saben lo que hablo
pero a los diferentes
se les llaman de locos
por la capacidad de inventar historias.
Créanme no estoy en la Mancha
aunque el Quijote sigue batallando
contra inventados enemigos
y todos Sanchos sin Panzas
esperan.
Pero mi tiempo,
el mío,
está en otra parte.

1 comentario:

  1. Deja que escriban lo que quieran y como quieran Azuquita: tú a lo tuyo. ¡Eso, dale tres de estos y tres más cada cierto time!!

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