ESCOMBROS HABLANEROS
miércoles 25 de enero de 2012
EL VIAJE EMPIEZA AQUÍ
Nunca estudie otro idioma más allá del mío en una escuela o aula particular. Cuando me vi obligado a aprender el portugués – esa es una de las cosas que le agradezco al exilio - lo hice de forma natural ya que en Brasil el español solamente se escucha si encuentras a alguien que como yo haya nacido bajo la lengua – no sean maliciosos - de Cervantes o muy esporádicamente en alguna de las pocas películas - que pasan fuera del circuito comercial - de países que tienen nuestro lenguaje como generosa madre, capaz de adaptarse al imparable cotidiano, lo cual le ha permitido mantenerse vivo.
Mi experiencia en el campo del aprendizaje fue de auto-sobrevivencia, en una selva lingüística capaz de confundirte y hacerte creer con aquella absurda idea que tenemos los nacidos en esa isla - a veces maldita - de que ya nacimos sabiéndolo todo, algo totalmente irracional, pero te aconsejo no gastar tu tiempo en tratar de explicarle esto a un cubano.
Aprendí a comunicarme con la urgencia de ayer, pues si no lo hacía perecería ante la grandiosidad continental de esa nación de cultura antropofágica capaz de devorar a su metrópolis – algo solamente igualado por los Estados Unidos de América – en todos los aspectos, no olviden que hablo de la sexta economía del mundo.
Convivir 24 horas con el portugués en los sentidos reconocidos didácticamente – visual, auditivo, oral y escrito – fue la única e insuperable escuela que me impregnó tan profundamente que hasta hoy muchas de las frases que escribo o hablo, primero las pienso en portugués. Claro que eso se debe a la ausencia total del idioma materno como ya les expliqué y a la necesidad de insertarse en un lugar donde nada ni nadie te distraía o te recordaba la ya lejana lengua donde naciste.
Por tener el oficio de las letras, después de dominar totalmente el habla, la audición y la lectura, decidí adéntrame en la escrita/gramática de esa música convertida en palabra que llamamos de portugués. La estudie, una vez más de forma auto-didacta, aprovechando todas las ventajas que hoy nos ofrece la tecnología.
Cuando me sentí lo suficientemente preparado participé de varios concurso para hacer traducciones – gané algunos – y a partir de ese momento mi campo laboral se amplió más allá del magisterio – se me olvidó contarles que era profesor de español - permitiéndome entrar en el fascinante mundo de las traducciones, algo que hasta hoy me da mucho placer.
Sé que muchos pensarán que es una ventaja ese idioma parecerse tanto al nuestro. No deja de ser cierta esa afirmación, pero no deben olvidar que eso es también una arma de doble filo que ya expliqué en el artículo “Caminando Sobre los Idiomas”, publicado en las revistas Otro Lunes y en Neo Club Press.
Por eso mi visión de aprender otro idioma es un poco diferente de los que hoy son mis colegas de aula – todos cubanos – y la mayoría recién llegado de la isla, con esos vicios inculcados tan enérgicamente a lo largo de todos esos años que vivieron en el miedo, en la represión y en la hipocresía. Sentimientos que lamentablemente ya forman parte de nuestra genética, y que muchas veces nos impiden asimilar plenamente el cotidiano donde nos encontramos. Tampoco debemos obviar que junto a esas fobias y como parte de la estrategia de sobrevivencia de la tiranía, fuimos inoculados con un aire de falsa superioridad, y por eso creemos que lo sabemos todo, que tenemos derecho al nirvana, que somos unos bárbaros – interpreten el sustantivo por su significado literal – todo eso claro sin tener que mover un dedo.
Pero no se asusten, lo peor es que demorarán más de lo necesario para adaptarse a esta nueva forma de vida, que no se detentrá a esperar, y que les pasará la cuenta sin la menor piedad a quienes no sean capaces de imbuirse – esto implicar olvidar de donde se viene - en la nueva cultura del país que los acogió.
Siento decepcionarlos, si piensan que lo más difícil ya pasó. El viaje que emprendieron no acabó al pisar la tierra prometida. Despierten, este es sólo el inicio de muchas jornadas. Ustedes – que no son todos – percibirán eso cuando la realidad los golpee en el lugar que más duele - el bolsillo -
Esta es mi primera experiencia desde un pupitre en muchos años, y debo reconocer que no está siendo fácil volver a empezar de cero con el mayor símbolo de identidad de cualquier nación. Aprender inglés más que una necesidad, es la oportunidad de ensanchar los horizontes del conocimiento para una nueva ventana que se abre con o sin nuevas oportunidades. Pero eso es otro artículo y depende únicamente de ustedes.
miércoles 21 de diciembre de 2011
VACACIONES
Escombros Hablaneros desea a todos sus amigos una FELIZ NAVIDAD y un Próspero Año Nuevo donde sus anhelos se hagan realidad. Nos reencontraremos en el 2012.
miércoles 7 de diciembre de 2011
ATRAVESANDO EL RELOJ
Con el pasar de los años escribir sobre Cuba me duele menos. Los sentimientos contradictorios que al inicio del exilio no me permitían ver las nuevas opciones que se abrían al perder forzadamente esa embrujada isla fueron disminuyendo, y pude analizar con el tan necesario distanciamiento que la tragedia que se apoderó de la isla desde aquel nefasto enero es una mezcla de ruinas físicas y desgastes psicológicos que mismo después del fin, tardará mucho en cicatrizar.
Cuando se ha vivido demasiado tiempo en un sistema delimitador de sueños, que intimida a la personas diciéndoles que sólo existe esa forma de existencia, resulta extremadamente difícil descubrir que el mundo es mucho más grande que un discurso o una consigna, y es eso lo que nos pasa a gran parte de nosotros cuando la única opción que nos queda es el exilio.
Yo - pronombre de la sobrevivencia - traté de admitir, no siempre lo conseguí el destino de no-ser de ningún lugar y al mismo tiempo pertenecer a todos los espacios.
En ese andar errante e introvertido conocí nuevos horizonte con geografía menos agresivas y culturas tan o más rica que la nuestra – esta palabra no es la cierta – porque hoy tengo más de un país para llamar de mío. El que me acogió en todos estos años de exilio y del que por motivos bien diferentes al otro donde únicamente se escucha una voz, tuve que abandonar momentáneamente - yo a él, no él a mí - cuánta diferencia.
Brasil ha sido como dice su himno una madre generosa y paciente, que entre muchas otras cosas me ha regalado su idioma tan cadencioso y sensual. Su cultura, hoy mucho más cercana que aquella que fue violentada por los tiranos que intentan de cualquier manera perpetuarse en el poder.
Les pido que no limiten el significado de cultura a las artes, y entiéndanlo como un todo abarcador que incluye la cotidianidad y la idiosincrasia de su-mi pueblo, ese - me asalta la duda con los posesivos - pues tengo más de un país, también me ha dado la más maravillosa de las mujeres, que me enseñó el verdadero significado de amar, y a la que amo – valga la redundancia - como nunca antes he amado.
Mi afinidad con esa nación es tanta, que después de sentirme parte inseparable de ella jamás pensé estar lejos de su suelo en esta época del año. Pero como los laberintos del cotidiano son a veces crueles e impredecibles, me vi obligado a iniciar un nuevo destierro en el que pasaré por primera vez en dieciséis años las fiestas que se avecinan fuera del portugués, de sus tradiciones y supersticiones para atraer buena suerte – vístete de blanco y usa un calzoncillo amarillo - lejos de ese calor tropical que estás al otro lado del hemisferio y de su-mi música acompañando de la imprescindible caipirinha.
Sé que sentiré mucha más falta de las costumbres brasileñas en estos festejos, no olviden que las celebraciones navideñas estuvieron prohibidas – como tantas otras cosas – en aquella isla hasta la visita del Papa Juan Paulo II.
Tendré que rescatar en mi memoria el clima templado de este pedazo del mundo donde habita una parte de mi rota familia, usar la perfección de las fotos para engañar a los recuerdos, ya que en tiempos como estos supuestamente festivos es cuando con mayor fuerza aflora el sentimiento de pérdida.
Qué hacer contigo sagitario que vive en las nubes, que nunca exiges más de lo que da, maniático de la perfección y la belleza, eterno inconforme con los extremistas/terroristas que dinamitaron el presente del portugués en nombre de una falsa moral y de un Dios que habita en el fondo de una botella de aguardiente, forzándote a un nuevo exilio - tampoco deseado - Qué hacer con aquellos que se quedaron del otro lado del frío, la otra parte de esa familia que amo y me ama y que tres horas antes levantaran sus copas para decir adiós diciembre.
lunes 21 de noviembre de 2011
CARMEN FRANCO REGAL
ODA AL TINO
Qué aleteo ruidoso embargó mi oído,
qué verbo escindo golpeó mis ojos.
Sugestiones irascibles
que se llenan de espanto,
versos que atraviesan el papel vacio
y quedan como estacas,
clavados,
en el traslúcido augurio
del morir de un poeta.
Sabrá Dios que cuerpo desnudo,
o que perpetuo letargo,
le han permitido conversar con Arturo
en los bosques galos.
Solo él sabe
que metáfora fascinante e infalible
le traspasó el pecho a Julieta,
y se atreve a esgrimir
el amor de viejos bardos
proclamando ecuánime su lira.
Qué mortal es este
que ha venido a desafiar el cielo,
con su pasión idílica, trágica, hiriente,
nombrando flores carroñeras,
que “constelan epitafios mustios”,
y devoran brutalmente el hambre
y su alimento.
Cómo puede mudar coplas
por himnos de guerra
y hacerlas estandarte
de hordas sanguinarias.
Qué delirio lo conduce
al profético declaro del arte
como santo ademán de poesía
Hechizos y conjuros nacen
de su corazón hereje,
como letales estocadas
que discretamente me seducen.
Carmen Franco Regal, conocida como la magia blanca o ilustrada, poeta/escritora nacida el 13 de marzo de 1974, en Ciudad de La Habana, Cuba. Fue miembro de la UNEAC y de la Asociación Hermanos Saiz. Muestra de su poesía ha sido publicada en el blog Crónicas Aldeanas del escritor Félix Anesio. Tiene tres cuadernos de poesía inéditos: “La montana de los muertos”, “ The book of Shary’s dreams” y “La sombra y el sagitario”. En 1999 fue publicado su poema “Pequeñeces”, de su primer cuaderno; en el periódico independiente de Miami El Sol, en colaboración con el escritor Alex Pausides. Su obra incluye además un libro inédito también titulado “El viaje”. Actualmente reside en la ciudad de Miami.
miércoles 16 de noviembre de 2011
DESPUÉS DE LA ÚLTIMA OLA
Fuera de Miami hay un estereotipo de que en esta ciudad no se hace cultura. Ahora que mis pies caminan sus arterias, creo que eso es parte del mito creado por la dictadura castrista, que ha demostrado en todos estos años de comunismo - no lo confundan con consumismo, que tampoco es bueno - su inmensa capacidad de imponer la mentira como la más absoluta de las verdades. Además no olviden que los primeros exiliados que llegaron pensaban que tendrían una corta estancia en este espacio bañado por el sol.
Era lógico suponer que la desgracia roja que abatió a la isla no sobreviviese tanto tiempo. Lamentablemente la lógica - por inexplicables motivos - no siempre está al lado de la razón, y la mariconá tropical aún castiga a nuestra nación, obligando a sus hijos a un prolongado y continuo exilio que parece no tener fin.
Antes de continuar, quiero pedirles que interpreten los párrafos anteriores como una introducción para lo que deseo compartirles y no piensen que hablaremos nuevamente de política, ya que ese tema aquí parece estar mucho más contaminado que en nuestra patria, y ella - la política, no la patria - continúa separando con su productiva faena tanto aquí como allá, que puede ser aquel rincón desde donde ustedes me leen.
Ahora entraremos directamente en lo que nos interesa, y trataré de no desviarme más, cosa bien difícil, del tema central de esta crónica. Ya llevo casi dos meses viviendo en este Macondo que aún no consigo clasificar, y que trato de entender.
En mis años de escritura aprendí que escuchar y observar casi desde la sombra son las mejores formas de conocer el alma de los lugares. Observar y escuchar se convierten en verbos primordiales en esta ciudad tan politizada, y es eso lo que he hecho. Lo cual me ha permitido conocer con mayor exactitud otras facetas bien diferentes y bastante alejadas de la típica idea que se tiene de esta Habana del Norte.
Aquí - que como ya saben no es permanente - hay una agitada vida cultural para todos los gustos, aunque me da la impresión de que para conocerla es necesario habitarla a algún tiempo y no venir a hacer turismo, como sucede con gran parte de nuestros artistas, que viviendo en Cuba o lejos de sus fronteras, sólo aparecen para visitar a sus familias o ganar unos dólares, y después vuelven rápidamente a sus hogares pensando que conocieron a la más cubana de la ciudades americanas.
Paren de leer un momento y traten de recodar aquella canción:
Era lógico suponer que la desgracia roja que abatió a la isla no sobreviviese tanto tiempo. Lamentablemente la lógica - por inexplicables motivos - no siempre está al lado de la razón, y la mariconá tropical aún castiga a nuestra nación, obligando a sus hijos a un prolongado y continuo exilio que parece no tener fin.
Antes de continuar, quiero pedirles que interpreten los párrafos anteriores como una introducción para lo que deseo compartirles y no piensen que hablaremos nuevamente de política, ya que ese tema aquí parece estar mucho más contaminado que en nuestra patria, y ella - la política, no la patria - continúa separando con su productiva faena tanto aquí como allá, que puede ser aquel rincón desde donde ustedes me leen.
Ahora entraremos directamente en lo que nos interesa, y trataré de no desviarme más, cosa bien difícil, del tema central de esta crónica. Ya llevo casi dos meses viviendo en este Macondo que aún no consigo clasificar, y que trato de entender.
En mis años de escritura aprendí que escuchar y observar casi desde la sombra son las mejores formas de conocer el alma de los lugares. Observar y escuchar se convierten en verbos primordiales en esta ciudad tan politizada, y es eso lo que he hecho. Lo cual me ha permitido conocer con mayor exactitud otras facetas bien diferentes y bastante alejadas de la típica idea que se tiene de esta Habana del Norte.
Aquí - que como ya saben no es permanente - hay una agitada vida cultural para todos los gustos, aunque me da la impresión de que para conocerla es necesario habitarla a algún tiempo y no venir a hacer turismo, como sucede con gran parte de nuestros artistas, que viviendo en Cuba o lejos de sus fronteras, sólo aparecen para visitar a sus familias o ganar unos dólares, y después vuelven rápidamente a sus hogares pensando que conocieron a la más cubana de la ciudades americanas.
Paren de leer un momento y traten de recodar aquella canción:
Volvió al Habana Libre
alquiló un Turistaxi
para ir a Tropicana
después al aeropuerto
y así se fue creyendo
que conoció La Habana…
Con esta ciudad sucede lo mismo, salvando las diferencia políticas. No se le puede conocer en una noche de discoteca ni en un día de playa.
Muchos de esos intelectuales dicen que aquí no hay un teatro insigne, ni un grupo musical o escritor que representen a la ciudad, que la televisión que se produce es de una calidad cuestionable, a pesar de contar con más recursos financieros que aquella otra que se hace después de la última ola.
A todas esas personas puedo decirles que en este lugar que imaginan desértico culturalmente, es posible en un mismo día participar del lanzamiento de un libro, de un recital de trova, de timba/salsa o reguetón, de obras teatrales que abarcan desde teatro infantil hasta musicales, pasando por dramas y comedias.
Aunque les parezca exageración, en algunos momentos - esto puede ser producto de la nostalgia - me ha recordado la agitada vida cultural que se vivía en la Habana de los ochenta y no es solamente por haber reencontrado a muchos de aquellos amigos con los cuales compartí más de un trago de ron, sino porque siento que quien hace arte en este suigeneris lugar, lo hace con el mismo amor de los que lo hacíamos en aquellos tiempos donde el hoy no era ni imaginable, porque creíamos en la posibilidad de ser lo que ahora somos en aquel lugar donde nacimos.
Como ven, una vez más los estereotipos limitan e influencian nuestros pensamientos, negativa o positivamente. He encontrado aquí - Miami - un movimiento cultural formado en su gran mayoría por jóvenes creadores y por otros con más experiencias, pero con gran ímpetu, que están cambiando con sus serios trabajos el concepto de ciudad/política/pan-con-lechón.
Podría mencionar a algunos, pero como la memoria es mala consejera, es mejor no hacerlo y de esta manera también preservarlos - ya saben, de los extremismos - Prefiero decirles que culturalmente Miami me ha resultado una agradable sorpresa, al ver el empeño y amor con que trabajan sus intelectuales para convertirla en un espacio donde sea posible incluir el arte en su cotidianidad, desmintiendo todo aquello que nos han querido imponer desde todas las orillas.
miércoles 9 de noviembre de 2011
LA MESA ESTÁ SERVIDA
Continúo descubriendo sin la prisa de los náufragos, este espacio que se escapa de cualquier calificativo, y que sigue siendo idealizado como puerto seguro por los sobrevivientes que habitan aquel otro pedazo de tierra que desafía mucho más que ciclones y altas temperaturas por el capricho de una generación que mismo en el ocaso de sus días se niega a aceptar que el mañana tiene infinitos colores.
Aquí he hecho un viaje, principalmente culinario, que trato de controlar a diario, algo que no está siendo fácil - para un pecador como yo - al pasado de una nación que se refugia en todos sus sabores y olores para no perderse en la inmensidad de este país que nos cobija. Redescubrir platos que se apagaron en el silencio de la lejanía de este tiempo que parece no tener fin, ha despertado esas memorias culinarias que creíamos olvidadas, pero que estaban allí en ese espacio dueño de la nada donde guardamos los recuerdos.
Esta desmemoria es lógica o al menos entendible por el tiempo transcurrido lejos de la mesa nacional. Sin embargo no significa pérdida de identidad y sí asimilación de un universo mucho más amplio de tenedores y cuchillos. Es importante que no olviden que quien escribe esto, vivió por quince años en una de las cocinas más ricas del universo. Brasil dominó mi paladar, haciendo menos amargo el duro exilio impuesto por situaciones que todavía persisten en esas cuatro letras que dividen a más de once millones de compatriotas en cualquier geografía, que al contrario de la historia no perdona a nadie – y mucho menos a él –
Brasil – nación antropofágica como fue explicado en la semana de arte moderno del 1930 - devora y digiere todo lo que caiga en su territorio/cazuela, hasta incorporarlo a su mesa culinaria/cultural, adornada de condimentos especiales, nacidos de un mejunje multiétnico que construyó ese gigante de la música – alimento para los oídos – con una inmensa variedad de platos que ya forman parte de mi historia escrita – más bien degustada – Es imposible, y no quiero olvidar la feijoada, el churrasco, y la deliciosa e imprescindible caipirinha, entre muchos otros sabores que inevitablemente te llevan a entender los amplios caminos de la idiosincrasia y la pluralidad brasileña. Pero ese es otro artículo – no nos desviemos de este que es sobre nuestra cocina - inspirada en los aromas y delicias de la infancia, extraviada no en los años y sí en la eterna lejanía de los parias, que ahora intento rescatar bien lejos de ella – de la niñez y de su espacio físico –
Miami es cubana no por estar habitada en su mayoría por personas que nacieron allá, del otro lado de la pantalla o por sus hijos y nietos que tuvieron la suerte de nacer en esta dimensión menos delimitadora de sueños. Es cubana principalmente porque la comida que se degusta es la misma que comían nuestros ancestrales cuando la isla era un lugar de prosperidad, y también por ese ritual tan típicamente cubano de sentarnos todos a la mesa y hacer de ese momento una diversión. Para quien pasó - Yo - más de un década sin comer o tomar un batido de mamey por poner sólo un ejemplo, algo increíble para una camarera que al conocer la ausencia de esa fruta por tanto tiempo, hizo aquellos histriónicos gestos tan nuestros y exclamó: Niño no me digas eso, en qué mundo tú vivías. Su exclamación podrá parecerles exagerada pero con la sencillez que le ha dado la vida resumió en pocas palabras el significado de ausencia que produce el exilio, ya que para los cubanos sólo existe un mundo - el nuestro - y ese mundo empieza en la cocina.
lunes 7 de noviembre de 2011
JESÚS ALBERTO DÍAZ HERNANDEZ "TINITO"
La Navaja de Ockham
Envejece aún el Cristo en la moradamás allá de la vida y de la muerte,
enigma indescifrable fue su suerte
que no entiende su todo ni su nada.
¡Atroz algarabía!, la mirada
del numen en la cruz frente al reflejo
de un hombre que clavaba su pellejo
en la tez de una mano condenada.
A limpiar con su sangre los pecados
en oscuras doctrinas que adoramos:
besos, Judas, orgías y legados.
Y prevalece Cristo en los racimos
del arcano embrión en que nacimos,
sin saber cuándo, ni porqué nos vamos.
del numen en la cruz frente al reflejo
de un hombre que clavaba su pellejo
en la tez de una mano condenada.
A limpiar con su sangre los pecados
en oscuras doctrinas que adoramos:
besos, Judas, orgías y legados.
Y prevalece Cristo en los racimos
del arcano embrión en que nacimos,
sin saber cuándo, ni porqué nos vamos.
Jesús Alberto Díaz Hernandez"Tinito", poeta/escritor nacido el 29 de mayo de 1971, en Pinar del Río, Cuba. Sus poemas han sido publicados en varias revistas literarias y blogs, tales como: Cañasanta, La Peregrina, Crónicas aldeanas, La otra esquina de las palabras, Latino digest, A orillas del verso, Di Marga Code, entre otros... Tiene dos libros inéditos: "Como Narciso en la floresta de los cuervos" y "Cuaderno de los elogios malditos", también tiene un cuaderno de poemas en inglés: "Excerpts from my eggshell mind". Actualmente reside en Miami.
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